31 - ¿En qué ca­sos re­sul­tan po­si­ti­vos?

50 respuestas feng shui - - SUMARIO -

Si bien en al­gu­nos am­bien­tes la ener­gía de los es­pe­jos pue­de ser ne­ga­ti­va, hay al­gu­nos ca­sos don­de tam­bién pue­de ser bien apro­ve­cha­da. Por ejem­plo, un es­pe­jo ins­ta­la­do en la puer­ta de en­tra­da a la ca­sa re­cha­za el Chi que no sir­ve e im­pi­de que in­gre­se al ho­gar, pe­ro hay que te­ner en cuen­ta que pue­de co­rrer­se el ries­go de que sus ha­bi­tan­tes pier­dan el Chi. Por eso, ha­brá que ana­li­zar los pro y los con­tras de esa elec­ción, o bus­car la ma­ne­ra de cor­tar sus po­si­bles efec­tos ne­ga­ti­vos (Ver ¿Có­mo se armonizan?). En su­ma, los es­pe­jos de gran­des di­men­sio­nes pue­den ser in­con­ve­nien­tes en el ho­gar. Sin em­bar­go, en los ne­go­cios sus efec­tos po­si­ti­vos se mul­ti­pli­can. En los lo­ca­les co­mer­cia­les, los es­pe­jos mul­ti­pli­can las ven­tas por­que cuan­do las per­so­nas ven los ob­je­tos re­fle­ja­dos en ellos, se po­ten­cia el im­pul­so por que­rer ad­qui­rir­los. Lo mis­mo ocu­rre en los res­tau­ran­tes: cuan­do un pla­to se du­pli­ca, acre­cien­ta el de­seo de co­mer más. Tam­bién son bue­nos en los am­bien­tes re­ser­va­dos pa­ra la dan­za o la gim­na­sia, es­pe­cial­men­te si se tra­ta de una dis­ci­pli­na que re­quie­ra per­fec­ción, por el re­fle­jo de uno mis­mo; y ade­más au­men­ta­rá el de­seo de prac­ti­car.

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