25 - ¿Có­mo se de­be armonizar la co­ci­na?

50 respuestas feng shui - - SUMARIO -

En la co­ci­na, los dos ele­men­tos más in­flu­yen­tes son el agua y el fue­go, y es im­por­tan­te que es­tén se­pa­ra­dos pa­ra evi­tar un des­equi­li­brio que afec­ta­rá di­rec­ta­men­te al pro­ce­so de ela­bo­ra­ción de los ali­men­tos. Es­te lu­gar tie­ne mu­cha im­por­tan­cia en la dis­tri­bu­ción de la ca­sa, por eso no es acon­se­ja­ble que se en­cuen­tre en el cen­tro. Sí pue­de es­tar cer­ca de la puer­ta de en­tra­da, pe­ro no ver­se al in­gre­sar, pa­ra evi­tar que la bue­na ener­gía se pierda. Tam­po­co es con­ve­nien­te co­ci­nar de es­pal­das a la puer­ta, por­que in­ter­fie­re con la bue­na ener­gía. Si no que­da otra op­ción, co­lo­car un es­pe­jo pa­ra equi­li­brar­la. El agua es­tá re­pre­sen­ta­da por las ca­ni­llas, las pi­le­tas, la he­la­de­ra y el free­zer. La ca­ni­lla de la co­ci­na es la re­pre­sen­ta­ción del di­ne­ro, por lo que de­be es­tar en per­fec­tas con­di­cio­nes. Es pre­ci­so con­tro­lar que no exis­tan pér­di­das, ya que en ca­da go­ta se va el di­ne­ro de la ca­sa. Al abrir­la, el agua de­be fluir sin in­con­ve­nien­tes, pa­ra ase­gu­rar, de es­ta ma­ne­ra, el flu­jo de la ri­que­za. La ba­cha no de­be es­tar ta­pa­da y no es con­ve­nien­te de­jar­la lle­na de va­ji­lla su­cia; la lim­pie­za de to­da la co­ci­na en general es im­pres­cin­di­ble pa­ra man­te­ner la bue­na sa­lud, una bue­na ar­mo­nía en el cuer­po. Tam­po­co es bueno que pi­le­ta y he­la­de­ra es­tén pe­ga­das o en­fren­ta­das a la co­ci­na (ar­te­fac­to). Si no hay op­ción, se pue­de crear la se­pa­ra­ción con una ta­bla de ma­de­ra. Lo me­jor es te­ner­las en la mis­ma lí­nea pa­ra evi­tar que cho­que la ener­gía. Cuan­do es­to ocu­rre, es pro­ba­ble que los ha­bi­tan­tes de la ca­sa su­fran hi­per­ten­sión, co­les­te­rol y pro­ble­mas cir­cu­la­to­rios. El fue­go es­tá re­pre­sen­ta­do por el horno y las hor­na­llas, que sim­bo­li­zan la abun­dan­cia y pros­pe­ri­dad del ho­gar. Las co­ci­nas más ade­cua­das son las de gas, no las eléc­tri­cas. Una vez por día (co­mo mí­ni­mo) se de­ben pren­der las cua­tro hor­na­llas, pa­ra que la ener­gía crea­ti­va se pon­ga en mo­vi­mien­to. No es re­co­men­da­ble co­ci­nar so­la­men­te en una de ellas, por­que se de­tie­ne el flu­jo de la abun­dan­cia. Por su­pues­to, tam­bién es im­por­tan­te su buen fun­cio­na­mien­to y lim­pie­za. Evi­tar que los fue­gos (hor­na­lla, horno) se en­cuen­tren di­rec­ta­men­te en­fren­ta­dos a una puer­ta por­que es­to ge­ne­ra una pér­di­da de la ener­gía que se trans­mi­te a los ali­men­tos. El am­bien­te de la co­ci­na de­be es­tar siem­pre bien ilu­mi­na­do, por­que se es­ti­mu­lan los bue­nos há­bi­tos ali­men­ta­rios, ge­ne­ran­do ma­yor ener­gía y co­mo es el ám­bi­to don­de es­tán muy pre­sen­tes el Agua y el Fue­go, de­be evi­tar­se el ex­ce­so de es­tos ele­men­tos en la de­co­ra­ción, por lo tan­to, el ro­jo (que co­rres­pon­de al Fue­go) de­be usar­se con mo­de­ra­ción; tam­bién el azul (que co­rres­pon­de al Agua), que por otra par­te no aso­cia­mos a na­da co­mes­ti­ble y que tien­de a dis­mi­nuir el ape­ti­to. Los co­lo­res más apro­pia­dos pa­ra las pa­re­des son el ama­ri­llo (Tie­rra) o los to­nos de ver­de (Ma­de­ra). Es­te con­se­jo tam­bién es vá­li­do pa­ra los ac­ce­so­rios. En su de­co­ra­ción es bueno co­lo­car fras­cos trans­pa­ren­tes con pas­tas, le­gum­bres, se­mi­llas, fru­tos se­cos, etc. a la vis­ta, que pro­vee­rán pros­pe­ri­dad.

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