De pa­seo por Li­ver­pool, la ciu­dad in­gle­sa en don­de na­ció uno de los mí­ti­cos gru­pos de rock de la his­to­ria: The Beatles.

Des­de el mis­mo ae­ro­puer­to y has­ta la an­gos­ta Penny La­ne, se­guir los pa­sos de John, Paul, Geor­ge y Rin­go per­mi­te co­no­cer es­ta me­tró­po­li re­vi­vien­do la vi­da y obra del gru­po más em­ble­má­ti­co de la his­to­ria de la música.

Break - - Content - Por Héc­tor Ve­láz­quez.

Mar­car el co­mien­zo de un tour beatle­ma­nía­co no es fá­cil. Son tan­tos los si­tios... Pe­ro si so­mos es­tric­tos con la lí­nea de tiem­po, la igle­sia de St. Pe­ter ubi­ca­da en el su­bur­bio de Wool­ton, crea­da en 1887, es el pun­to ini­cial de ese Big Bang que dio pa­so a la que mu­chos con­si­de­ran la me­jor ban­da de la his­to­ria.

Fue allí don­de John Len­non y Paul Mccart­ney se co­no­cie­ron en una ac­ti­vi­dad es­co­lar, el 6 de ju­lio de 1957. Aquel día John to­ca­ba con su formación lla­ma­da The Quarry­men, a la que des­pués se uniría Paul y más tar­de un tal Geor­ge Ha­rri­son. Rin­go lle­ga­ría cuan­do ya se los co­no­cía co­mo The Beatles.

El Ae­ro­puer­to In­ter­na­cio­nal abier­to en 1933, prin­ci­pal puer­ta de ac­ce­so a la ciu­dad, se lla­ma John Len­non. El nom­bre se le cam­bió en 2002 y has­ta ese mo­men­to se de­no­mi­na­ba

Spe­ke. Su le­ma es una par­te de la le­tra de Ima­gi­ne: Abo­ve

us only sky. Un in­men­so sub­ma­rino ama­ri­llo y la es­ta­tua de John sor­pren­den en el lu­gar.

Pa­ra des­pués de un día agi­ta­do

Hard Days Night (nom­bre del ter­cer ál­bum de es­tu­dio del gru­po) es un ho­tel ideal pa­ra alo­jar­se: ofre­ce 110 ha­bi­ta­cio­nes con te­má­ti­ca afín a los Beatles. Es­tá en la es­qui­na de Mat­hew y N. John, en pleno cen­tro.

El río Mer­sey de 113 ki­ló­me­tros de ex­ten­sión, mar­ca la lí­nea cos­te­ra de la lo­ca­li­dad y pre­ser­va el Al­bert Dock, un an­ti­guo mue­lle con­ver­ti­do en una de las prin­ci­pa­les atrac­cio­nes tu­rís­ti­cas gra­tui­tas del Reino Uni­do (ca­da año re­ci­be a unos seis mi­llo­nes de vi­si­tan­tes).

Aquí, en­tre un fan­tás­ti­co com­ple­jo co­mer­cial que in­clu­ye ofer­tas gas­tro­nó­mi­cas, ga­le­rías, tien­das y ho­te­les, es­tá el más im­por­tan­te mu­seo de­di­ca­do a los 4Fab: The Beatles Story. El re­co­rri­do dura unas cua­tro ho­ras y abar­ca to­das y ca­da una de las eta­pas de la tra­yec­to­ria de la ban­da.

En­tre otras co­sas, el mu­seo ex­hi­be una re­pro­duc­ción exac­ta del The Ca­vern Club, don­de los Beatles an­tes de sa­lir a con­quis­tar el mun­do se fo­guea­ron brin­dan­do ca­si 300 ac­tua­cio­nes. El es­pa­cio re­co­no­ci­do co­mo La Ha­bi­ta­ción Blan­ca re­pro­du­ce el úl­ti­mo de­par­ta­men­to de Len­non en Nue­va York. En­tre la co­lec­ción de ins­tru­men­tos ori­gi­na­les se des­ta­can dos: la pri­me­ra gui­ta­rra acús­ti­ca que Geor­ge Ha­rri­son com­pró por tres li­bras (al­go más de 4 dó­la­res ac­tua­les) a un com­pa­ñe­ro de cla­se, en la dé­ca­da de 1950, y hoy cues­ta U$1.230.000, y tam­bién el piano Stein­way con el que Len­non com­pu­so Ima­gi­ne, pie­za do­na­da por el can­tan­te Geor­ge Mi­chael en 2001, quien lo ad­qui­rió en una subas­ta en el 2000 por dos mi­llo­nes de dó­la­res.

Sin sa­lir del Al­bert Dock, siem­pre a me­tros del Mer­sey,

nos en­con­tra­mos con Pier Head; allí es­tá la es­pec­ta­cu­lar es­cul­tu­ra de bron­ce que in­mor­ta­li­zó a John, Paul, Geor­ge y Rin­go, ca­mi­nan­do y char­lan­do de ma­ne­ra des­con­trac­tu­ra­da, a me­tros de lo que se co­no­ce co­mo las Tres Gra­cias: Ro­yal Li­ver Group, Port Li­ver­pool Buil­ding y Cu­nard Buil­ding, tres edi­fi­cios de prin­ci­pios del si­glo XX que son to­do un sím­bo­lo de la lo­ca­li­dad y reconocidos co­mo Pa­tri­mo­nio Cul­tu­ral de la UNES­CO en 2004.

La obra de Andy Ed­wards, pe­sa 1,2 to­ne­la­das y ca­da fi­gu­ra mi­de dos me­tros. Fue inau­gu­ra­da el 5 de di­ciem­bre de 2015 pa­ra ce­le­brar los 50 años del úl­ti­mo con­cier­to en Li­ver­pool. Su cos­to, 20.000 li­bras (28.400 dó­la­res), fue pa­ga­do por los due­ños de The Ca­vern Club.

Una de las gran­des atrac­cio­nes en es­ta ri­be­ra es el MV Snow­drop, un ferry mul­ti­co­lor res­tau­ra­do en 2015, con el que se pue­de en­ca­rar un cru­ce­ro de 50 mi­nu­tos de du­ra­ción que ofre­ce las me­jo­res vis­tas de la ciu­dad. Un de­ta­lle: el MV Snow­drop lu­ce una pin­tu­ra de ca­mu­fla­je obra del ar­tis­ta Pe­ter Bla­ke, di­se­ña­dor de la por­ta­da del al­bum Sgt. Pep­per’s.

La mí­ti­ca ca­ver­na

En el 10 de Mat­hew Street se en­con­tra­ba The Ca­vern Club, la pri­me­ra sa­la de con­cier­tos don­de to­ca­ron los Beatles a par­tir del 21 de fe­bre­ro de 1961 cuan­do aún el ba­te­ris­ta era Pe­te Best; Rin­go Starr lo re­em­pla­za­ría en agos­to de 1962. El si­tio ori­gi­nal, que na­ció co­mo un club de jazz, fue se­pul­ta­do en 1973 ba­jo los es­com­bros de la obra del me­tro de Li­ver­pool que ni si­quie­ra se ter­mi­nó.

A mo­do de com­pen­sa­ción se abrió una ré­pli­ca de du­do­sa ca­li­dad en la ve­re­da de en­fren­te, pe­ro du­ró po­co. Fi­nal­men­te, en 1984, se eri­gió una co­pia exac­ta del ori­gi­nal usan­do 15.000 la­dri­llos res­ca­ta­dos de la an­ti­gua ar­qui­tec­tu­ra.

Po­cos sa­ben que has­ta su lle­ga­da a La Ca­ver­na, cuan­do aún eran The Quarry­men, se pre­sen­ta­ban en el Cas­bah Cof­fee Club, que fun­cio­na­ba en el só­tano de una gran ca­sa vic­to­ria­na en Hay­man´s Green.

Si­guien­do por la ca­lle don­de es­tá The Ca­vern Club nos en­con­tra­mos con The Ca­vern Pub, inau­gu­ra­do en 1994, don­de hay una es­ta­tua de Len­non en bron­ce. En ese lo­cal

hay va­rios ob­je­tos que per­te­ne­cie­ron a los Beatles y se ofre­ce música en vi­vo, al­go que ha­ce más in­te­re­san­te el dis­fru­te de una va­rie­dad de cer­ve­zas.

Fru­ti­llas pa­ra siem­pre

Straw­berry Fields Fo­re­ver, una de las obras má­xi­mas de los Beatles, es­tá de­di­ca­da a una man­sión vic­to­ria­na de 1870 que al­gu­na vez fue un or­fa­na­to en el que un pe­que­ño John Len­non pa­sa­ba lar­gas ho­ras ju­gan­do en su par­que. De aque­lla cons­truc­ción so­lo que­da una re­ja pin­ta­da de co­lor fre­sa y la puer­ta de are­nis­ca ori­gi­nal.

Otros retazos de la in­fan­cia y ado­les­cen­cia de Len­non ge­ne­ra­ron una de las gran­des can­cio­nes de los Beatles: Penny La­ne. Y la ins­pi­ra­ción no es más que una ca­lle es­tre­cha y un ba­rrio que son pa­ra­da obli­ga­da de cien­tos de mi­les de fans que bus­can la bar­be­ría y el ban­co de la es­qui­na (men­cio­na­dos en las es­tro­fas de la le­tra) pa­ra fo­to­gra­fiar­se. Can­sa­dos de que los tu­ris­tas to­ma­ran la pla­ca in­di­ca­to­ria del nom­bre de la ca­lle co­mo un sou­ve­nir que podían lle­var­se sin per­mi­so, las au­to­ri­da­des de la ciu­dad de­ci­die­ron pin­tar­la en pie­dra.

¿Y qué hay de las ca­sas de los 4Fab? La fa­mi­lia Ha­rri­son se mu­dó al 25 de Up­ton Green, pro­ve­nien­te de Ar­nold Gro­ve en la dé­ca­da de 1950. Ahí se co­no­cie­ron Paul y Geor­ge. Hoy la ca­sa es pro­pie­dad de un fan que la com­pró en el 2014 en una subas­ta en The Ca­vern Club. Pa­gó 222.000 dó­la­res.

John Len­non vi­vió en el nú­me­ro 9 de New­castle Road, cer­ca de Penny La­ne, has­ta los cin­co años. Lue­go se mu­do con su tía Mi­mi y su tío Geor­ge al 251 de Men­lo­ve Ave­nue, don­de ha­bi­tó has­ta los 22 años. El que fue­ra el ho­gar de Paul Mccart­ney du­ran­te su ado­les­cen­cia y par­te de su ju­ven­tud, se ubi­ca en el nú­me­ro 20 de Forth­lin Road. La vi­vien­da de dos pi­sos, que los Mccart­ney ad­qui­rie­ron en 1955 hoy es Pa­tri­mo­nio Na­cio­nal. ❖

FUE EN 1957 CUAN­DO PAUL Y JOHN SE CO­NO­CIE­RON EN LA AN­TI­GUA IGLE­SIA DE ST. PE­TER.

La re­ja pin­ta­da de co­lor fre­sa, uno de los úl mos re­cuer­dos ori­gi­na­les de Straw­berry Field (izq.). La ca­sa don­de se crió John Len­non (der.). Aba­jo: el co­me­dor del ho­gar que per­te­ne­cie­ra a la fa­mi­lia Mccart­ney y el car­tel pin­ta­do en pie­dra que se­ña­la la...

Va­rias ho­ras son ne­ce­sa­rias pa­ra re­co­rrer The Beatles Story, el más im­por­tan­te mu­seo de­di­ca­do a los Fa­bu­lo­sos Cua­tro. Pu­ra emo­ción en un tour por to­das y ca­da una de las eta­pas de la ban­da.

El con­jun­to es­cul­tó­ri­co en bron­ce que pe­sa 1,2 to­ne­la­das, obra de Andy Ed­wards, en Pier Head en el Al­bert Dock (arri­ba). Un per­ma­nen­te ho­me­na­je li­ga­do al con­fort en el Hard Days Night Ho­tel con un to­tal de 110 ha­bi­ta­cio­nes, el úni­co alo­ja­mien­to a ni­vel...

El ayun­ta­mien­to de Li­ver­pool fue tes go de la “ ebre Beatle”, cuan­do John, Paul, Geor­ge y Rin­go, vol­vie­ron a la ciu­dad pa­ra el es­treno de la pe­lí­cu­la “A Hard Day’s Night”. Des­de los bal­co­nes sa­lu­da­ron a más de 200.000 fans lo­ca­les (es­pe­ra­ban no más de...

La igle­sia de St. Pe­ter, don­de se ini­ció to­do. Aba­jo: el co­lo­ri­do MV Snow­drop, un ferry des­de el cual se pue­de des­cu­brir otro Li­ver­pool. A la de­re­cha, la en­tra­da a The Ca­vern Club; cla­ro que no es el lu­gar ori­gi­nal, que fue­ra de­mo­li­do pa­ra per­mi r las...

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