“MI NO­VIA TEMIO POR MI”

JOSE BIANCO EN EL HURACAN IR­MA

Caras - - AGENDA - Por Naia­ra Vec­chio

En su ADN co­exis­ten la osa­día y la pa­sión por el tra­ba­jo. La vo­ca­ción del me­teo­ró­lo­go de El Tre­ce y TN, José Bianco (35) va mu­cho más allá de dar el pro­nós­ti­co ca­da día. Aman­te de los desafíos, el jue­ves 7 via­jó a Mia­mi jun­to al ca­ma­ró­gra­fo, Fe­de­ri­co Gan­dol­fi, y el asis­ten­te de cá­ma­ra, Ni­co­lás Gon­zá­lez, a cu­brir la lle­ga­da del hu­ra­cán Ir­ma. “Si hay al­go que me gus­ta de mi pro­fe­sión es sa­lir a ca­zar tor­men­tas. Me apa­sio­na es­tar en el lu­gar de los he­chos y com­par­tir con los te­le­vi­den­tes lo que pa­sa pa­ra que to­men sus pre­cau­cio­nes”, ex­pre­só tras la co­ber­tu­ra del fe­nó­meno cli­má­ti­co que azo­tó la cos­ta oes­te de Flo­ri­da y se co­bró dos vi­das. Con vien­tos má­xi­mos de 210 ki­ló­me­tros por ho­ra, la fu­ria de Ir­ma tam­bién pro­du­jo inun­da­cio­nes que de­ja­ron sin luz a más de dos mi­llo­nes de per­so­nas y, en su an­te­rior paso por el Ca­ri­be, cau­só la muer­te de 27 per­so­nas. “Me di cuen­ta que que­ría ser me­teo­ró­lo­go por­que en Bahía Blan­ca, don­de na­cí, hay mu­cho vien­to y mu­chas tor­men­tas. Tam­bién me gus­ta­ban la fí­si­ca y las ma­te­má­ti­cas; nun­ca me in­tere­só ser abo­ga­do o mé­di­co... En­ton­ces, por des­car­te de co­sas, op­té por la me­teo­ro­lo­gía, que ter­mi­nó sien­do una ca­rre­ra más se­ria y ro­bus­ta de lo que me ima­gi­né. A los 17 años vi­ne a vi­vir a Bue­nos Ai­res y em­pe­cé la Li­cen­cia­tu­ra de Cien­cias de la At­mós­fe­ra en la UBA. No me arre­pien­to de ele­gir­la, me atra­pó por com­ple­to”, ase­gu­ra. Y lo com­pro­ba­ron sus sa­li­das al ai­re de TN en me­dio del tem­po­ral, don­de su nom­bre fue tren­ding to­pic en Twit­ter atra­yen­do has­ta a Gui­do Sü­ller, quien lo pi­ro­peó en las re­des: “In­creí­ble el co­lor del mar en Mia­mi, ah no, pa­rá... son los ojos de José Bianco”. Lue­go de al­can­zar un pi­co de ra­ting de 10,5 pun­tos, con­tan­do ca­da de­ta­lle del hu­ra­cán en las de­vas­ta­das ca­lles y pla­yas de Mia­mi, José ma­ni­fies­ta que a ve­ces sus fa­mi­lia­res son los que se aler­tan más que él en sus co­ber­tu­ras. “Vivo mi tra­ba­jo con na­tu­ra­li­dad, soy un pri­vi­le­gia­do de ha­cer lo que me gus­ta y lo va­lo­ro un mon­tón. Si bien mi fa­mi­lia ya es­tá acos­tum­bra­da, por mo­men­tos les aga­rra al­go de mie­do cuan­do voy a las zo­nas de conflicto y me di­cen que me cuide. Mi no­via me veía mi­dien­do los vien­tos y te­mía por mí. Pe­ro es­tu­vi­mos siem­pre co­mu­ni­ca­dos”, di­ce mi­tad en bro­ma y en se­rio. Bianco co­no­ció a su pa­re­ja, una mo­de­lo de Mi­sio­nes, Lau­ra Blan­co (27), ha­ce ca­si cuatro años. “Nos con­tac­ta­mos por Fa­ce­book, nin­guno de los dos nos acor­da­mos bien quién agre­gó a quién, es muy pro­ba­ble que yo a ella. Ha­blá­ba­mos y, des­pués de un tiem­po, Lau­ra me di­jo que ve­nía a Bue­nos Ai­res. Nos vi­mos, la lle­vé a co­mer a una piz­ze­ría be­rre­ta y la hi­ce ca­mi­nar 60 cua­dras. Así em­pe­za­mos y, con eso, me de­mos­tró que ha­bía amor. Lue­go se vino a vi­vir acá, em­pe­zó a es­tu­diar y ter­mi­nó de­can­tan­do to­do en una con­vi­ven­cia con nues­tro pe­rro ‘Ni­lo’”, con­clu­ye tan fe­liz co­mo en su re­cien­te co­ber­tu­ra del hu­ra­cán en Mia­mi.

Do­nald Trump de­cla­ró el es­ta­do de ca­tás­tro­fe na­tu­ral pa­ra Flo­ri­da. Y en su paso por el Ca­ri­be, la fu­ria de Ir­ma cau­só la muer­te de 27 per­so­nas. Bianco di­ce que sus fa­mi­lia­res se aler­tan más que él de su tra­ba­jo en las zo­nas de conflicto.

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