GABY MES­SI­NA BUE­NOS AI­RES, AR­GEN­TI­NA

Charlas con Fotógrafos Latinoamericanos - - Sol Martí / Gaby Messina - por Sol Mar­tí / Mar­zo 2014

Hoy no me en­tu­sias­ma la fo­to­gra­fía blan­co y ne­gro. A mí per­so­nal­men­te me pa­re­ce que cuan­do hay co­lor es una pe­na no re­gis­trar­lo.

Gaby Mes­si­na (1971) fo­tó­gra­fa y ar­tis­ta vi­sual. Vi­ve en Bue­nos Ai­res. Tra­ba­jó en pu­bli­ci­dad du­ran­te va­rios años has­ta que co­men­zó a desa­rro­llar su pro­pio lenguaje en la fo­to­gra­fía y el vi­deo. Gaby re­tra­ta, re­gis­tra y cuen­ta la his­to­ria de vi­da de las per­so­nas y el ac­ce­so a su in­ti­mi­dad me­dian­te el es­ta­ble­ci­mien­to de víncu­los per­so­na­les pro­fun­dos. Su tra­ba­jo tra­ta de en­trar en el ám­bi­to psi­co­ló­gi­co don­de sur­gen pre­gun­tas so­bre la exis­ten­cia hu­ma­na. Sus mues­tras in­di­vi­dua­les son Fe, en la Ga­le­ría El­si del Río, Bue­nos Ai­res; Li­ma ki­ló­me­tro 100, en el Cen­tro Cul­tu­ral Re­co­le­ta; Al­mas Ge­me­las en el Cen­tro Cul­tu­ral Re­co­le­ta; Gran­des Mu­je­res, en la Fo­to­Ga­le­ría del Tea­tro San Mar­tín y en el Mu­seo de Ar­te Mo­derno de Me­de­llín, Co­lom­bia, y la pre­sen­ta­ción en Ma­son Mu­rer Ga­llery, EE.UU. Las pu­bli­ca­cio­nes de edi­ción es­pe­cial son su se­rie Gran­des Mu­je­res y Al­mas Ge­me­las en el li­bro Gaby Mes­si­na; Li­ma Ki­ló­me­tro 100 y Faith. Ha re­ci­bi­do va­rios pre­mios por su pro­duc­ción. Su obra se en­cuen­tra en las co­lec­cio­nes del MAL­BA, MNBA, MAM­BA y Olof­son Co­lec­ción de Ar­te Con­tem­po­rá­neo, EE.UU.

La pri­me­ra im­pre­sión al en­trar al es­tu­dio de Gaby Mes­si­na, ar­tis­ta vi­sual ar­gen­ti­na, es la ca­li­déz que en­vuel­ve el lu­gar: los co­lo­res anaran­ja­dos, la luz en­tran­do por el bal­cón, ca­da pie­za ubi­ca­da en su per­fec­to lu­gar… una sen­sa­ción de bie­nes­tar y tran­qui­li­dad. Lue­go de una char­la in­tro­duc­to­ria muy ame­na y re­la­jan­te, y de po­ner la pava pa­ra el mate co­mien­za la en­tre­vis­ta, que más que en­tre­vis­ta fue una con­ver­sa­ción en­tre pa­res.

SM: ¿Cuá­les son tus ini­cios? Có­mo te acer­cas­te a la fo­to­gra­fía?

GM: Yo es­tu­dié pu­bli­ci­dad, en la Fun­da­ción de Al­tos Es­tu­dios de Cien­cias Co­mer­cia­les, así que ven­go más de un la­do que tie­ne que ver con la co­mer­cia­li­za­ción y la venta. La ver­dad que des­de un prin­ci­pio que ter­mi­né la es­cue­la no te­nía cla­ro real­men­te a que me que­ría de­di­car. Mis vie­jos me lle­va­ron a un lu­gar de orien­ta­ción vo­ca­cio­nal. Me acuer­do que me ha­cían di­bu­jar, me en­can­tó ese cur­si­to. Me pa­re­cía ge­nial, muy lú­di­co, y en­ton­ces el re­sul­ta­do fue que me iba muy bien con las re­la­cio­nes, con las per­so­nas. Y en­ton­ces le di­je­ron a mi vie­jo: tie­ne tu­ris­mo, pu­bli­ci­dad… y di­je, bueno, pu­bli­ci­dad sue­na bien. Y así arran­qué y tra­ba­jé 10 años en la par­te de aten­ción al clien­te, me en­can­ta­ba co­no­cer gen­te nue­va, era el ne­xo en­tre la mar­ca y la crea­ti­vi­dad. La ver­dad es que hoy en día agra­dez­co esa ex­pe­rien­cia que tu­ve, por­que me ayu­da un mon­tón pa­ra ges­tio­nar mi pro­pio tra­ba­jo. Em­pe­cé a que­mar un po­co con la pu­bli­ci­dad, me em­pe­zó a can­sar y te­nía mu­chas ga­nas de ha­cer al­go ade­más del tra­ba­jo mis­mo. En­ton­ces me anoté en un ta­ller en el Fo­to Club Ar­gen­tino, des­pués hice Fo­to Club Bue­nos Ai­res, y de ahí en más no pa­ré. Siem­pre con la fo­to­gra­fía blan­co y ne­gro has­ta que hice un ta­ller con Al­ber­to Gol­dens­tein, que se lla­mó “fo­to­gra­fiar en co­lor o la bús­que­da del co­lor”, y me em­pe­cé a en­gan­char con el co­lor y ter­mi­né en­gan­chán­do­me has­ta el día de hoy. Tu­ve la suer­te de co­no­cer a Mar­cos Ló­pez, cuan­do to­da­vía era maes­tro, y no pa­ré, hoy no me en­tu­sias­ma la fo­to­gra­fía blan­co y ne­gro. A mí per­so­nal­men­te me pa­re­ce que cuan­do hay co­lor es una pe­na no re­gis­trar­lo.

SM: ¿Cuál fue tu pri­mer tra­ba­jo Gaby?

GM: Gran­des Mu­je­res, pro­yec­to que mostré a Juan Trav­nik quien me ayu­dó mu­cho pa­ra que yo ten­ga es­te im­pul­so de se­guir tra­ba­ján­do­lo. Cuan­do se lo mostré, re­cién arran­ca­ba, me di­jo es­tá bue­ní­si­mo, seguilo. Mar­cos Ló­pez tam­bién… y así pre­sen­té en el 2004 el pri­mer tra­ba­jo Gran­des Mu­je­res, en la fo­to­ga­le­ría del tea­tro San Mar­tín. Y fue una co­sa de lo­cos, la pren­sa que tu­vo. Y no es que yo pun­tual­men­te ha­bía he­cho, real­men­te ha­cía es­to por­que me gus­ta­ba ha­cer­lo, no pen­sa­ba en de­di­car­me a las ar­tes vi­sua­les. Pe­ro real­men­te me sor­pren­dió mu­cho la res­pues­ta del pú­bli­co y fue muy gra­ti­fi­can­te pa­ra mí.

SM: Yo creo que el te­ma es que lle­ga­ba, las imá­ge­nes eran ac­ce­si­bles a la gen­te, a ca­da uno le to­ca­ba de dis­tin­tas ma­ne­ras… el ver las dis­tin­tas abue­las en sus vi­das, en lo que ha­cían…

GM: Si, yo creo que el di­fe­ren­cial que tu­vo ese tra­ba­jo es que se mos­tró la ve­jez pe­ro con ale­gría. No des­de la arru­ga, o des­de la si­tua­ción de que se aca­ba. Sino que es to­do lo con­tra­rio, es una eta­pa en don­de si se pue­de re­sis­tir un po­co con las cues­tio­nes del cuer­po, me pa­re­ce que el es­pí­ri­tu es su­per efer­ves­cen­te, por­que creo que uno se co­no­ce y sa­be que no vie­nen otras eta­pas, di­ga­mos. Y yo creo que se de­be dis­fru­tar ca­da se­gun­di­to, si uno es­tá dis­pues­to a vi­vir así. Yo me en­con­tré con gen­te así, y no fue que ele­gí la gen­te así… En­con­tré mu­cha paz in­te­rior, se­re­ni­dad. Des­pués de atra­ve­sar el diá­lo­go de lo que sig­ni­fi­ca el de­te­rio­ro del cuer­po, real­men­te es fa­bu­lo­so ver como se pue­de vi­vir sin tan­tos mie­dos tal vez, por­que el mie­do a exis­tir, mie­do al ser, mie­do a co­no­cer­se. Uno, los jó­ve-

nes siem­pre estamos mi­ran­do pa­ra ade­lan­te, al fu­tu­ro, lo que vamos a ha­cer, lo que vamos a es­tu­diar, adon­de nos vamos de va­ca­cio­nes… qué quie­ro ser de mi vi­da, quién soy, pre­gun­tas que tie­nen que ver tam­bién con uno mis­mo. Y yo creo que en esa edad uno se da vuel­ta y em­pie­za a ver qué hi­zo, quién fue, el plan­teo de tu vi­da… y di­go oja­lá todos po­da­mos lle­gar en paz, fe­li­ces y tran­qui­los de que eso fue lo que sem­bra­mos y lo que de­ja­mos, así que bueno, muy in­tere­san­te.

SM: Y aho­ra es­tás desa­rro­llan­do tu úl­ti­mo tra­ba­jo Gran­des Maes­tros, con­ta­me có­mo sur­ge, que obs­tácu­los tu­vis­te en su pa­sa­je, có­mo si­gue… ¿cuán­do lo ex­po­nes?

GM: Yo creo que to­da la obra de un ar­tis­ta tie­ne que ver con to­do, que son es­la­bo­nes, por al­go a mí cuan­do fui a es­cu­char una char­la en el Mu­seo de Ar­te Mo­derno de Bs As, que es­ta­ban En­nio Lom­mi, Po­le­se­llo, Le Parc, y Luis Wells, me pa­re­ció es­pec­ta­cu­lar En­nio Lom­mi… era po­lé­mi­co, un vie­jo ca­brón, un ti­po que cuan­do abría la bo­ca ge­ne­ra­ba qui­lom­bo… y a mí me en­can­tó es­cu­char­lo, por­que era una char­la post Ar­teBa y em­pe­zó a de­cir que por que Ar­te Ba es un kios­co, es una ver­du­le­ría… em­pe­zó a ti­rar cues­tio­nes que no le im­por­ta­ba na­da y es eso tam­bién, a cier­ta edad ya no te im­por­ta na­da, y ya sa­bés que hay co­sas que pre­fie­ro no de­cir­las, pe­ro las que de­cís y te ani­más a de­cir es por­que real­men­te pen­sás eso que es­tás di­cien­do. Y en­ton­ces me acer­qué y le di­je que me en­can­ta­ría ha­cer­le un re­tra­to, y él me di­jo que vi­vía en Ciu­dad Jar­dín, y pa­ra allá fui. Me acuer­do que es­tá­ba­mos yen­do con mi asis­ten­te Virginia, muy le­jos, ter­mi­né de ha­cer el tra­ba­jo y me na­ció fil­mar, por­que me pa­re­cía ge­nial to­das las co­sas que ha­blá­ba­mos. Y yo di­je, me pa­re­ce que acá em­pe­zó al­go nue­vo. Y hoy pa­sa­ron dos años, y to­da­vía si­go en el pro­yec­to. Son todos ar­tis­tas vi­sua­les ma­yo­res de 65 años.

SM: ¿Van se­ten­ta ar­tis­tas, no?

GM: Ochen­ta! Ten­go una ne­ce­si­dad de ter­mi­nar pa­ra ver con to­do lo que me nu­trí, por­que ya aho­ra me ten­go con­fian­za de que eso es­tá. El te­ma de la im­pro­vi­sa­ción y de­jar­se lle­var, an­tes qui­zá me sor­pren­día, aho­ra tam­bién me si­go sor­pren­dien­do pe­ro me ani­mo un po­qui­to más. Aho­ra es­toy en el mo­men­to en que es­toy más con­cen­tra­da y me­ti­da con el pro­yec­to que nun­ca, por­que es­toy edi­tan­do el vi­deo. Ha­blé con ca­da uno en­tre me­dia ho­ra, 20 mi­nu­tos en pro­me­dio con ca­da uno, por 80… es un tra­ba­jo muy gran­de de edi­ción.

SM: ¿Có­mo es tu mé­to­do de tra­ba­jo?

GM: Mi ma­ne­ra de tra­ba­jar es des­de la in­tui­ción, no hay otra. Es como que los pro­yec­tos, es muy má­gi­co, apa­re­cen cuan­do ellos quie­ren apa­re­cer, uno no los bus­ca, si no vie­ne nin­guno por al­go es. An­to­nio Se­guí di­ce “Yo voy al ta­ller todos los días”, mu­chos maes­tros lo di­cen, es un tra­ba­jo más. Es­toy to­do el día en el ta­ller, y a ve­ces pue­den pa­sar días y no sa­le na­da. Bueno, es mo­men­to de leer. En­ton­ces se lee. ”No de­ses­pe­rar­se”, y des­pués como di­ce Mac­ció, “es­to vie­ne de al­gún lu­gar, no vie­ne de mí y yo obe­dez­co.” Es ge­nial, por­que es así. Todos coin­ci­den en que hay que es­tar me­ti­do en el tra­ba­jo pa­ra que es­to ven­ga por otro la­do.

SM: Los te­mas que te ins­pi­ran ade­más de la in­tui­ción, son au­to­rre­fe­ren­cia­les, cla­ra­men­te se ve en Al­mas Ge­me­las… ¿có­mo fue ese ca­mino en lo per­so­nal y lo ar­tís­ti­co?

GM: Con Al­mas Ge­me­las no pu­de ins­pi­rar­me en otra co­sa que no fue­ran mis hi­jos, por­que fue muy gro­so pa­ra mí te­ner ge­me­los. Fue una ex­plo­sión en mi al­ma her­mo­sa, me sien­to ele­gi­da. Me em­pe­zó a in­quie­tar mu­chí­si­mo la idea de te­ner dos hi­jos ge­né­ti­ca­men­te igua­les… pien­so que la fo­to­gra­fía en al­gu­nos ca­sos

Sol Mar­tí: Fo­tó­gra­fa y ar­tis­ta visual. Egre­sa­da de la EPAC en Ga­le­ría Ar­te­xAr­te, un pro­gra­ma edu­ca­ti­vo pa­ra ar­tis­tas di­ri­gi­do por Andrea Juan, Eduar­do Mé­di­ci, Ser­gio Ba­zan, Ma­nuel Amez­toy y Au­gus­to Za­ne­la. Es­tu­dió fo­to­gra­fía en la Es­cue­la de Fo­to­gra­fía...

Fo­to: Sol Mar­tí

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