La fo­to­gra­fía fue un sal­va­vi­das pa­ra mo­men­tos di­fí­ci­les de mi vi­da, y des­de en­ton­ces se ha con­ver­ti­do en un es­pa­cio psi­co­ló­gi­co es­pe­cial pa­ra mí.

Charlas con Fotógrafos Latinoamericanos - - Oitenta Mundos / Iatã Cannabrava -

IATA Can­na­bra­va co­men­zó su ca­rre­ra como pro­duc­tor cul­tu­ral en 1989, pre­si­de la Unión de Fo­tó­gra­fos de São Pau­lo. Crea­dor de pro­yec­tos como Fo­to São Pau­lo (2001) y La gen­te de São Pau­lo - Un cen­te­nar de mi­ra­das so­bre una ciu­dad An­tro­po­fá­gi­ca (2004). Can­na­bra­va coor­di­nó el pri­me­ro y se­gun­do Fo­ro de Fo­to­gra­fía La­ti­noa­me­ri­ca­na de São Pau­lo, pro­mo­vi­da por Itaú Cul­tu­ral en 2007, 2010 y 2013, y des­de 2006 di­ri­ge el anual Fes­ti­val In­ter­na­cio­nal de Fo­to­gra­fía de El Pa­raty em Fo­co. Des­de 2006, Can­na­bra­va ha es­ta­do in­ves­ti­gan­do la fo­to­gra­fía mo­der­na bra­si­le­ña y ha co­mi­sa­ria­do la ex­po­si­ción Mo­dern For Ever. Como fo­tó­gra­fo, IATA Can­na­bra­va ex­plo­ra la trans­for­ma­ción de las ciu­da­des a tra­vés de su ar­qui­tec­tu­ra y las cues­tio­nes so­cia­les. Su obra se mues­tra en más de 40 ex­po­si­cio­nes y ha pu­bli­ca­do ocho li­bros.

O.M.: ¿Cuál fue tu pri­mer con­tac­to con la fo­to­gra­fía?

I.C.: Yo te­nía en­tre 15 y 16 años de edad y vi­vía en una Es­cue­la Se­cun­da­ria Bá­si­ca de Cam­po, en Cu­ba. Como yo soy hi­jo de exi­lia­dos po­lí­ti­cos, fui pa­ra allá en los tra­za­dos que se lle­ve la vi­da. En el mo­men­to tu­ve un pro­fe­sor de In­glés, Ri­car­do Or­te­ga Ná­po­les (iró­ni­ca­men­te, un pro­fe­sor de In­glés en Cu­ba co­mu­nis­ta) que me vió muy de­pri­mi­do y me dió una cá­ma­ra fo­to­grá­fi­ca so­vié­ti­ca de plás­ti­co. La­men­ta­ble­men­te, ter­mi­né per­dién­do­la de­rre­ti­da por el sol en la par­te tra­se­ra de un co­che. Has­ta el día de hoy quie­ro tra­tar de re­cor­dar el nom­bre de la cá­ma­ra. Yo era un chi­co un po­co asus­ta­do, la cá­ma­ra me pro­te­gió y me en­se­ñó a re­la­cio­nar con el mundo y con los de­más. Soy una per­so­na con cá­ma­ra y otra per­so­na sin cá­ma­ra. Y yo per­so­nal­men­te, pre­fie­ro la per­so­na que soy con una cá­ma­ra. La fo­to­gra­fía fue un sal­va­vi­das pa­ra mo­men­tos di­fí­ci­les de mi vi­da, y des­de en­ton­ces se ha con­ver­ti­do en un es­pa­cio psi­co­ló­gi­co es­pe­cial pa­ra mí. Mi pri­me­ra fo­to la sa­qué en Cu­ba, y mi pri­mer en­sa­yo de co­lor in­di­vi­dual, fue en la Unión So­vié­ti­ca. O sea, una for­ma­ción como fo­tó­gra­fo bien es­pe­cí­fi­ca. En mi re­la­ción con la fo­to­gra­fía, no me preo­cu­pa que se con­vier­ta en pro­duc­to, en ar­te, en ne­go­cios, que sea re­co­no­ci­da o no. Me com­pla­ce mu­cho den­tro de mí ha­cer fo­to­gra­fía, a pre­sio­nar el bo­tón, en mi­rar a tra­vés de la cá­ma­ra. To­da per­so­na tie­ne pro­ble­mas. Pe­ro ca­da uno pue­de cons­truir su ma­ne­ra de ver la vi­da. Pa­ra mí, to­do co­men­zó con una cá­ma­ra de plás­ti­co ru­sa da­da por un maes­tro y ami­go. La­men­ta­ble­men­te, no nos vi­mos más. En el mo­men­to yo era el que fui exi­lia­do en Cu­ba, hoy él se ha exi­lia­do de Cu­ba. Vi­ve en Es­pa­ña y tie­ne un hi­jo que se lla­ma Ia­tã.

O.M.: Hoy ade­más de fo­tó­gra­fo desem­pe­ñás otras fun­cio­nes, como cu­ra­dor y di­rec­tor cul­tu­ral. ¿Có­mo se pa­só es­to?

I.C.: To­do co­men­zó por el con­tra­rio. Na­cí mi­li­tan­te, hi­jo de exi­lia­dos po­lí­ti­cos, ac­ti­vis­tas de iz­quier­da y pe­rio­dis­tas. Cuan­do he­mos vi­vi­do en Bo­li­via, en el exi­lio, pa­ra pa­gar la co­mi­da en ca­sa, mi ma­dre can­ta­ba mú­si­ca po­pu­lar de pro­tes­ta en los ba­res don­de la iz­quier­da se reunía. Ven­go de una ori­gen mi­li­tan­te, vi­ro fo­tó­gra­fo, y me que­dó du­da en­tre la fo­to­gra­fía y la mi­li­tan­cia, y des­cu­bro un ca­mino en­tre la mi­li­tan­cia y la fo­to­gra­fía. Ade­más, tam­bién me enamo­ré al mis­mo tiem­po con Pho­tos­hop y Ex­cel. (Ri­sas) hay una ne­ce­si­dad de pen­sar en la pla­ni­fi­ca­ción, en los números. Siem­pre pen­sé que los in­ge­nie­ros sa­bían or­ga­ni­zar los ca­jo­nes y ar­tis­tas sa­bían em­bro­llar ca­jo­nes. Y la gran mez­cla de eso es lo que le dá el ges­tor cul­tu­ral. Sea esa mez­cla de dis­tin­tas per­so­nas o en el mis­mo in­di­vi­duo. En otras pa­la­bras, ca­páz de or­ga­ni­zar y te­ner fle­xi­bi­li­dad. No hay es­pa­cio pa­ra el ama­teu­ris­mo. In­di­vi­dual­men­te, en pa­re­jas o en for­ma co­lec­ti­va de­be ser cohe­ren­te, com­pe­ten­te, efi­cien­te y efi­cáz con su pro­yec­to, si no es­tás ha­cien­do bro­ma a ser ar­tis­ta. El ar­te es una co­sa se­ria, hay que to­mar­la muy en se­rio.

O.M.: El pa­raty en fo­co es uno de los ma­yo­res fes­ti­va­les de fo­to­gra­fía en Bra­sil y en amé­ri­ca la­ti­na. ¿có­mo sur­gió la idea del even­to? y ¿cuál es tu eva­lua­ción so­bre los diez años del fes­ti­val?

I.C.: He­mos em­pe­za­do muy sim­ple. Gian­car­lo Me­ca­re­lli fun­dó el fes­ti­val ha­ce diez años (2005), jun­to con el equi­po de Fo­to­si­te y de la Fnac, hi­cie­ron la fies­ta pa­ra 40 per­so­nas. Me in­vi­ta­ron a ser par­te del fes­ti­val en la se­gun­da edi­ción (2006), y tra­je un nue­vo mo­de­lo de ges­tión. Lo que

hice fue sa­car una hoja de cálcu­lo que tra­ta­ba del di­ne­ro, lí­nea de tiem­po, las fa­ses y pa­sos, con el ob­je­ti­vo de dar al fes­ti­val una ca­rac­te­rís­ti­ca. Ha­cer con que esa hoja de cálcu­lo fue­ra de he­cho la ba­se de la com­po­si­ción de una idea más gran­de. No es só­lo un even­to, es un even­to que es­tá al ser­vi­cio de un pro­yec­to más am­plio que es la edu­ca­ción. Por lo tan­to, el nú­me­ro de ta­lle­res y con­fe­ren­cias es ca­da vez ma­yor. Es una razón pa­ra que la gen­te al sa­lir de allí ten­ga el de­seo de se­guir es­tu­dian­do, le­yen­do, in­for­mán­do­se, fre­cuen­tan­do, ex­pe­ri­men­tan­do, etc. El fes­ti­val se en­cuen­tra en pro­ce­so de con­so­li­da­ción ad­mi­nis­tra­ti­va, po­lí­ti­ca y con­cep­tual. Siem­pre ha­ce­mos pre­gun­tas, e in­ves­ti­ga­cio­nes con el pú­bli­co, y las per­so­nas se que­jan de las mis­mas co­sas siem­pre, al­gu­nos ni si­quie­ra se die­ron cuen­ta que las co­sas han cam­bia­do. Te­ne­mos un pro­ce­so na­da ra­di­cal, ya que se­ría fá­cil que­rer cam­biar el fes­ti­val del día a la no­che. Pe­ro el fes­ti­val tie­ne que ser al­go que fue­ra sos­te­ni­ble en di­rec­ción fi­nan­cie­ra y ges­tión. Un fes­ti­val abar­ca mi­les de de­ta­lles, to­do tie­ne que es­tar ba­jo con­trol, la ca­rre­ti­lla, la tien­da de pre­sen­ta­ción, los ta­lle­res, etc. des­de el ini­cio del año pre­pa­ra­mos las re­la­cio­nes, a quien vamos a in­vi­tar, y que ha­cer con aque­llos que no han si­do lla­ma­dos, tra­tan­do de cu­brir a ni­vel re­gio­nal Bra­sil, la di­ver­si­dad de la fo­to­gra­fía, sin per­der al mis­mo tiem­po las ca­rac­te­rís­ti­cas del fes­ti­val. Es un fes­ti­val de ex­pe­ri­men­ta­ción y de edu­ca­ción de la fo­to­gra­fía, y que sir­ve como la cul­mi­na­ción de una se­rie de ac­ti­vi­da­des que he­mos desa­rro­lla­do du­ran­te to­do el año en es­te sen­ti­do de edu­car y pro­mo­ver la fo­to­gra­fía. Al fi­nal es una fies­ta y no un even­to.

O.M.: Otro gran pro­yec­to cul­tu­ral que desa­rro­llás en co­la­bo­ra­ción con Itaú Cul­tu­ral es el fo­ro la­ti­noa­me­ri­cano. ¿Po­drías ex­pli­car có­mo sur­gió la idea y cuá­les son los prin­ci­pa­les lo­gros?

I.C.: La pri­me­ra edi­ción del Fo­ro La­ti­noa­me­ri­cano na­ce de la idea de que si pre­gun­ta­ses a un bra­si­le­ño y a un ar­gen­tino si son la­ti­noa­me­ri­ca­nos, al ar­gen­tino le to­ma­ría unos 10 se­gun­dos pa­ra de­cir que sí, y al bra­si­le­ño unos 12 se­gun­dos pa­ra de­cir que no. El bra­si­le­ño no ha te­ni­do la per­cep­ción bien re­suel­ta a ser La­ti­noa­me­ri­ca­nos (in­de­pen­dien­te de la fo­to­gra­fía, la cul­tu­ra, el ar­te o de la in­te­lec­tua­li­dad del país). Es­to ha cam­bia­do mu­cho, tam­bién, por los mo­vi­mien­tos po­lí­ti­cos del go­bierno de Lu­la, que se acer­ca­ba de Amé­ri­ca La­ti­na. Las per­so­nas tam­bién em­pe­za­ron a via­jar más de una re­gión a otra, el tu­ris­mo es un ele­men­to im­por­tan­te de la apro­xi­ma­ción de los pue­blos. Pe­ro aún así no nos sen­ti­mos la­ti­noa­me­ri­ca­nos en­tre los fo­tó­gra­fos. No ha­bía nin­gu­na fo­to­gra­fía la­ti­noa­me­ri­ca­na que in­clu­ye­ra a Bra­sil. Y so­bre es­ta cues­tión “¿So­mos la­ti­noa­me­ri­ca­nos o no?” el pri­mer ob­je­ti­vo del fo­ro fue in­cluir a Bra­sil en es­ta red de la fo­to­gra­fía. Y, por su­pues­to, in­cluir a la­ti­noa­me­ri­ca­na en el net­work bra­si­le­ño. El se­gun­do fo­ro sir­vió pa­ra con­so­li­dar es­tas re­des de una ma­ne­ra más den­sa y cohe­ren­te. Y hoy, no te­ne­mos con­trol de lo que ocu­rre, pe­ro sí se han crea­do una má­qui­na de re­la­cio­nes en­tre el Bra­sil y sus co­le­gas la­ti­noa­me­ri­ca­nos. Bra­sil se unió a la re­gión. Así que ese rol de rom­per con un bor­de, lo que te­nía una ló­gi­ca de la sel­va ama­zó­ni­ca, de la Cor­di­lle­ra de Los An­des, el lenguaje, la ló­gi­ca de fron­te­ras ce­rra­das, por fron­te­ras abier­tas a tra­vés de la uni­ver­sa­li­dad de la fo­to­gra­fía, creo que fue el gran pa­pel del fo­ro. En su ter­ce­ra edi­ción, el fo­ro que­dó un po­co sin sa­ber lo que era. Por lo que estamos pre­pa­ran­do pa­ra el cuar­to fo­ro, re­dis­cu­tien­do des­de ya es­te pa­pel con el con­jun­to de Amé­ri­ca La­ti­na. El Itaú Cul­tu­ral que es el di­rec­tor jun­to con no­so­tros, es­tá muy interesado en es­ta dis­cu­sión por­que te­ne­mos que reiven­tar­nos to­do el tiem­po, el pro­ce­so es muy di­ná­mi­co. De­bi­do a que la red se ha crea­do y es­tá en mar­cha, aho­ra te­ne­mos que ver dón­de se va pun­tear su ener­gía.

O.M.: En la mis­ma lí­nea que se cen­tra en el for­ma­to de de­ba­te, a par­tir de 2012 se lle­va a ca­bo el en­cuen­tro de reflexión y pen­sa­mien­to en la fo­to­gra­fía, en co­la­bo­ra­ción con MIS (mu­seo de ima­gen y so­ni­do). ¿Po­drías ha­blar­nos más acer­ca de la pro­pues­ta del even­to?

I.C.: El en­cuen­tro se de­ri­va de la ne­ce­si­dad de acer­car el pen­sa­mien­to aca­dé­mi­co de lo que se pro­du­ce fue­ra de la aca­de­mia, del ha­cer fo­to­grá­fi­co. Los fo­tó­gra­fos aman ver los even­tos con fo­tó­gra­fos ha­blan­do de como ellos pro­du­cen sus tra­ba­jos. ¿Pe­ro quién es­tá pen­san­do la fo­to­gra­fía? He­mos te­ni­do tres edi­cio­nes, que ya tu­vo va­rias ac­ti­vi­da­des que eran ab­so­lu­ta­men­te reflexión de la fo­to­gra­fía y no fo­tó­gra­fos ha­blan­do de como pro­du­cir. Todos pien­san que ten­go al­go con­tra la uni­ver­si­dad por­que no he he­cho una uni­ver­si­dad, pe­ro no ten­go na­da en con­tra, por el con­tra­rio, ten­go to­das las ga­nas del mundo, que nues­tros pro­yec­tos es­tén vin­cu­la­dos a un pen­sa­mien­to aca­dé­mi­co, creo que la in­ves­ti­ga­ción es fun­da­men­tal. Un país que no in­ves­ti­ga se­rá so­me­ti­da a los que ha­cen in­ves­ti­ga­ción. Aho­ra, la in­ves­ti­ga­ción tie­ne que ser to­tal­men­te re­la­cio­na­dos con el ac­to de ha­cer, y a una so­cie­dad real, de car­ne y hue­so.

O.M.: El te­ma de la úl­ti­ma edi­ción del en­cuen­tro pen­sa­mien­to y reflexión en la fo­to­gra­fía, fue “to­do lo que hay en el mundo exis­te pa­ra aca­bar en un li­bro de fo­to­gra­fía”. ¿Qué se pue­de de­cir so­bre el es­ce­na­rio ac­tual de pu­bli­ca­cio­nes fo­to­grá­fi­cas?

I.C.: Hay un boom ma­ra­vi­llo­so de crea­ti­vi­dad, de gen­te que ha­ce co­sas in­creí­bles, me dan un li­bro más her­mo­so que otro, me es­toy po­nien­do po­bre de co­lec­cio­nar de li­bros (ri­sas). Es una for­ma de la fo­to­gra­fía mu­cho más pú­bli­co que la ga­le­ría. Un fo­to­li­bro mis­mo que ten­ga unos po­cos ejem­pla­res, es más pú­bli­co, cir­cu­la más. Es la fo­to­gra­fía pú­bli­ca por ex­ce­len­cia. He­mos en­tra­do en es­te “boom”, so­mos los pro­ta­go­nis­tas de es­te mo­vi­mien­to, y nues­tra vi­sión es que el fo­to­li­bro es una ex­pe­rien­cia. La ex­pe­rien­cia de pre­pa­ra­ción, dis­tri­bu­ción, y so­bre to­do del es­pec­ta­dor-lec­tor (yo nun­ca su­pe có­mo de­fi­nir quién es­tá con un fo­to­li­bro en las ma­nos), de vi­vir la ex­pe­rien­cia, y no só­lo un pro­duc­to pa­ra acu­mu­lar in­for­ma­ción, apren­der, es­tu­diar o com­pren­der, es­ta es otra ma­ne­ra. Fo­to­li­bro es­tá co­nec­ta­do a la pa­la­bra ex­pe­rien­cia.

O.M.: Fuís­te fun­da­men­tal pa­ra la crea­ción de la red de pro­duc­to­res cul­tu­ra­les de la fo­to­gra­fía en Bra­sil (rpcfb), la or­ga­ni­za­ción que ha alla­na­do el ca­mino pa­ra que el diá­lo­go de la pro­duc­ción cul­tu­ral fo­to­grá­fi­ca con el mi­nis­te­rio de cul­tu­ra y pa­ra la in­te­gra­ción en­tre los rea­li­za­do­res. ¿Po­drías ha­blar más de la ini­cia­ti­va, y tu par­ti­ci­pa­ción en ella?

I.C.: ¿Quién va ha­blar con el po­der eje­cu­ti­vo? La so­cie­dad ci­vil or­ga­ni­za­da. No es pa­pel de la per­so­na ha­blar con el Es­ta­do, ya que no es pa­pel del Es­ta­do re­ci­bir la per­so­na. Es­to só­lo ocu­rre en los paí­ses que no dis­po­nen de sis­te­mas. La so­cie­dad ci­vil or­ga­ni­za y ges­tio­na sus in­ter­lo­cu­to­res en el diá­lo­go con el po­der eje­cu­ti­vo. Si us­ted desea pue­de lla­mar lobby, o lo que sea. Es­to es po­der cons­ti­tui­do ha­blan­do con po­der cons­ti­tui­do. For­ma­mos una red de pro­duc­to­res cul­tu­ra­les en Bra­sil, por­que era la me­jor ma­ne­ra de agre­miar el ha­cer fo­to­grá­fi­co. Fue­ron fa­lli­dos los in­ten­tos de agre­miar fo­tó­gra­fos. Pe­ro los que ya agre­mian los fo­tó­gra­fos ba­jo su

pa­ra­guas, como cu­ra­do­res, ga­le­ris­tas, blog­gers, di­rec­to­res de fes­ti­va­les, di­rec­to­res de es­cue­las, etc. se es­ta­ban for­man­do otro pa­ra­guas, que es una red que ha­bla­rá con el Es­ta­do. Es­ta es la “Re­de”, ella es­tá bus­can­do el di­ne­ro, el apo­yo, el pres­ti­gio y la con­so­li­da­ción. Es cor­po­ra­ti­vis­mo to­ma­do en se­rio. ¿Pe­ro cuál es la efi­cien­cia de eso? len­ta, va­ga­ro­sa, pe­ro ha si­do efi­caz. Por ejem­plo, he­mos po­di­do res­tau­rar la pre­mia­ción Marc Ferrez. Aho­ra el Es­ta­do pue­den ha­cer cual­quier co­sa, dis­mi­nuir o au­men­tar la can­ti­dad de di­ne­ro, pe­ro no de­ja de to­mar el pre­mio. Y tam­bién una se­rie de otros lla­ma­dos pú­bli­cos en los cua­les la fo­to­gra­fía no se ha­bía in­tro­du­ci­do y co­men­zó a en­trar. Tam­bién hay una ma­yor res­pe­ta­bi­li­dad por el ha­cer fo­to­grá­fi­co, por­que to­do es­to to­mó el Ins­ta­gram, te­lé­fo­nos mó­vi­les, sin em­bar­go, el pa­no­ra­ma si­gue sien­do mar­gi­nal. Un ar­tis­ta plás­ti­co to­da­vía va­le mil fo­tó­gra­fos en su sta­tus.

O.M.: Como pro­duc­tor cul­tu­ral ¿cuál es tu opi­nión so­bre las for­mas de fi­nan­cia­ción dis­po­ni­bles y ac­ce­si­bles en el país pa­ra el acon­te­ci­mien­to de even­tos e ini­cia­ti­vas?

I.C.: Aque­llos que no se ad­hie­ren a los lla­ma­dos pú­bli­cos, nun­ca ga­na­rán. Yo me sus­cri­bo a diez, vein­te por año y a ve­ces no ob­ten­go nin­guno. Hay que par­ti­ci­par, uti­li­zar a los sis­te­mas, no só­lo que­jar­se de la bu­ro­cra­cia. El Mu­ro de las la­men­ta­cio­nes no crea pro­yec­tos y no desa­rro­lla la fo­to­gra­fía. Pe­ro, por su­pues­to, es­to se que­da cor­to, que fal­ta, fal­ta. Ten­dría­mos que te­ner al me­nos el 2% de los re­cur­sos de la na­ción de­di­ca­dos a la cul­tu­ra. Aho­ra estamos en torno a un 0,7 %. La cul­tu­ra de­be­ría te­ner un sta­tus de Mi­nis­te­rio de Edu­ca­ción, no lo de­ja­ría por me­nos. La cul­tu­ra es la edu­ca­ción del fu­tu­ro.

O.M.: ¿Cuál es tu eva­lua­ción del con­tex­to de pro­duc­ción fo­to­grá­fi­ca en Bra­sil y en La­ti­noa­mé­ri­ca? ¿cuá­les son los re­tos y opor­tu­ni­da­des de la re­gión?

I.C.: El ha­cer co­lec­ti­vo, el aban­dono de la au­to­ría como al­go arrai­ga­do, muy “yo”. La pri­me­ra co­sa es des­ha­cer­se de es­ta ton­te­ría que es ob­te­ner la au­to­ría in­di­vi­dual de “yo hice”. Es mu­cho más di­ver­ti­do y efi­caz las ideas que sur­gen del co­lec­ti­vo. El otro re­to es el de am­pliar to­do lo que se di­jo aquí a las ca­pas de la po­bla­ción, que no tie­nen na­da de in­for­ma­ción so­bre es­te te­ma. No par­ti­ci­pan, que es­tán fue­ra del jue­go, que es­tán ex­clui­das del jue­go más im­por­tan­te, lo que es el jue­go de lo cul­tu­ral.-

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