NUE­VO RE­NAULT KWID Un chi­co que con­quis­ta con su es­ti­lo

Su di­se­ño ins­pi­ra­do con ras­gos de SUV le die­ron éxi­to en otros lu­ga­res del mun­do, co­mo en Bra­sil o la In­dia. Acá lle­ga con esa fór­mu­la y con al­gu­nos ele­men­tos po­co co­mu­nes en el seg­men­to, co­mo cá­ma­ra de mar­cha atrás o air­bags la­te­ra­les.

Clarin - Autos - - TAPA - Ga­briel Sil­vei­ra gsil­vei­ra@cla­rin.com

Prue­ba de ma­ne­jo. Se­rá el mo­de­lo más ba­ra­to de la mar­ca, pe­ro su di­se­ño ins­pi­ra­do en un SUV le da una ima­gen po­co ha­bi­tual pa­ra un au­to de es­ta ca­te­go­ría. Tie­ne un mo­tor 1.0 de 3 ci­lin­dros y arran­ca en $ 223.800.

En oc­tu­bre de 2016 Re­nault dis­con­ti­nua­ba la pro­duc­ción lo­cal del Clio y con él se iban 549.948 uni­da­des fa­bri­ca­das en la fá­bri­ca de San­ta Isa­bel. Por años fue el au­to más ven­di­do de la mar­ca fran­ce­sa y si bien ocu­pó di­ver­sas po­si­cio­nes den­tro de la ga­ma del rom­bo (lle­gó a ser el me­jor mo­de­lo de su ca­te­go­ría), ter­mi­nó co­mo la op­ción más eco­nó­mi­ca. Es por eso que Re­nault ne­ce­si­ta­ba cu­brir ese lu­gar de mo­de­lo de en­tra­da y con una ver­sión eco­nó­mi­ca. Y el ele­gi­do fue el Kwid, un vehícu­lo que lle­ga des­de Bra­sil y que ten­drá un pre­cio, al me­nos es su fa­se de pre­ven­ta, de 223.800 pe­sos.

Es­te vehícu­lo, que lle­ga con ca­rro­ce­ría de cinco puer­tas, es­tá cons­trui­do so­bre una pla­ta­for­ma de­no­mi­na- da CMF-A, una ba­se mo­du­lar de la alian­za Re­nault-Nis­san, que has­ta aho­ra sólo se uti­li­za pa­ra pro­du­cir dos mo­de­los que hi­cie­ron su debut en el mer­ca­do de la In­dia: es­te Kwid y el Dat­sun Go, mar­ca que tam­bién per­te­ne­ce a la alian­za. Di­cho de otro mo­do, has­ta el mo­men­to sólo se han cons­trui­do so­bre es­ta pla­ta­for­ma au­tos pa­ra mer­ca­dos en desa­rro­llo.

Re­nault acla­ra que pa­ra la fa­bri­ca­ción del mo­de­lo bra­si­le­ño (el que lle­ga a nues­tro mer­ca­do), se uti­li­zan un 80 % de pie­zas nue­vas y desa­rro­lla­das es­pe­cial­men­te pa­ra la región y re­fuer­zos en to­da la es­truc­tu­ra. Es­ta es­pe­cial ex­pli­ca­ción en­cuen­tra su ra­zón en los ma­los re­sul­ta­dos en prue­bas de cho­que que ha­bía re­ci­bi­do el mo­de­lo in­dio. Y es por eso tam­bién que en la región quie­re di­si­par cual­quier du­da en ma­te­ria de se­gu­ri­dad con una gran do­ta­ción de ele­men­tos de pro­tec­ción: ade­más de los obli­ga­to­rios air­bags fron­ta­les, ofre­ce dos bol­sas de ai­re la­te­ra­les de­lan­te­ras. Otro da­to: el mo­de­lo bra­si­le­ño pe­sa 120 ki­los más que el fa­bri­ca­do en la In­dia.

El Kwid ten­drá en su di­se­ño uno de sus ma­yo­res atrac­ti­vos. De­jan­do bien acla­ra­do de que no se tra­ta de un SUV, el mo­de­lo de Re­nault to­ma de es­tos al­gu­nos ras­gos ca­rac­te­rís­ti­cos. La lí­nea del ca­pot ca­si en pa­ra­le­lo con el pi­so, una trom­pa que cae en for­ma ver­ti­cal, los guar­da­ba­rros “anabo­li­za­dos”, las pro­tec­cio­nes de plás­ti­co ne­gro, el pi­lar C (el tra­se­ro) con bue­na su­per­fi­cie de cha­pa y una des­pe­je del sue­lo de 180 le dan un cier­to ai­re de vehícu­lo aven­tu­re­ro. Una gran dis­tan­cia en­tre ejes y los vo­la­di­zos cor­tos tam­bién re­fuer­zan esa idea. Es más, re­cién pa­ra 2018 se es­pe­ra una ver­sión (Out­si­der) “tu­nea­da” de off road. Pe­ro a no con­fun­dir­se, se tra­ta de un au­to bien de ciu­dad.

Con 3,68 me­tros de lar­go y ca­si un me­tro y me­dio de al­to, el es­pa­cio in­te­rior es otro as­pec­to des­ta­ca­do. De nue­vo, ayu­da mu­cho su gran dis­tan­cia en­tre ejes (2,42 me­tros), que per­mi­ten que cua­tro adul­tos se aco­mo­den den­tro del Kwid. Un ter­cer pa­sa­je­ro no es re­co­men­da­ble en las pla­zas tra­se­ras. La ca­pa­ci­dad del baúl es bue­na por su ta­ma­ño.

Pa­ra abrir el por­tón tra­se­ro de la ver­sión que pro­ba­mos, la Ico­nic, la más equi­pa­da de la ga­ma, se pue­de op­tar por ha­cer­lo des­de la lla­ve mul­ti­fun­ción, a dis­tan­cia, o des­de un bo­tón so­bre la plan­cha de a bor­do. Pe­ro so­bre el por­tón no hay un tam­bor con ce­rra­du­ra pa­ra in­tro­du­cir la lla­ve (al­go que hay que ha­cer en el res­to de las ver­sio­nes pa­ra abrir ac­ce­der al baúl). Pa­ra di­si­mu­lar­lo, Re­nault op­tó por un ta­pón cro­ma­do que no que­da bien. Lo que sí es­tá muy bien es la cá­ma­ra de mar­cha atrás, ocul­ta den­tro del rom­bo.

El mo­tor del Kwid es un naf­te­ro de 3 ci­lin­dros y 1.000 cm3, que en­tre­ga una po­ten­cia de 66 ca­ba­llos de fuer­za. Uni­do a una ca­ja ma­nual de cinco ve­lo­ci­da­des, el re­sul­ta­do que ofre­ce en ciu­dad es sa­tis­fac­to­rio. El Kwid pue­de mo­ver­se con agi­li­dad, es­pe­cial­men­te con el mo­tor gi­ran­do por arri-

ba de las 3.000 rpm. Con las mar­chas al­tas (cuar­ta y quin­ta) le cues­ta un po­co re­cu­pe­rar ve­lo­ci­dad y más si el ai­re acon­di­cio­na­do va en­cen­di­do. Pe­ro la res­pues­ta es bue­na en un uso ur­bano. Par­te de la ex­pli­ca­ción ra­di­ca en que a pe­sar de su ba­ja po­ten­cia, se tra­ta de un mo­de­lo que no pa­sa los 800 ki­los de pe­so.

Al sa­car­lo a la ru­ta se sien­te un po­co más esa fal­ta de po­ten­cia y pa­ra ha­cer un so­bre­pa­so seguro ca­si siem­pre hay que rea­li­zar un re­ba­je, a pe­sar de que a 100 km/h en mo­tor gi­ra a 3.200 rpm. Y si bien el mo­tor no vi­bra mu­cho cuan­do es­tá re­gu­lan­do o tra­ba­jan­do a ba­ja re­vo­lu­cio­nes (al­go po­co ha­bi­tual en un pro­pul­sor chi­co de un au­to eco­nó­mi­co), es no­to­rio co­mo el rui­do y las vi­bra­cio­nes cre­ce al su­pe­rar las 3.000 vuel­tas.

Otro ti­po de vi­bra­ción que trans­mi­te es al fre­nar en for­ma enér­gi­ca cir­cu­lan­do a más de 80 km/h. De to­dos mo­dos, se de­tie­ne en for­ma co­rrec­ta y sin per­der la tra­yec­to­ria aun con una fre­na­da de emer­gen­cia.

Las sus­pen­sio­nes blan­das son idea­les pa­ra ciu­dad, ya que fil­tran las irre­gu­la­ri­da­des y dan una mar­cha con­for­ta­ble. Pe­ro no lle­gan a fil­trar lo su­fi­cien­te co­mo pa­ra que al­gu­nos en­cas­tres no ha­gan rui­do den­tro del ha­bi­tácu­lo al pa­sar por un em­pe­dra­do, por ejem­plo. Ese es­que­ma blan­do de sus­pen­sio­nes y el des­pe­je del sue­lo se ma­ni­fies­tan en ba­lan­ceos de ca­rro­ce­ría en cur­vas ce­rra­das.

Des­de ayer que el Kwid es­tá dis­po­ni­ble en nues­tro mer­ca­do, con una ga­ma de cua­tro ver­sio­nes que tie­nen pre­cios de 223.800, 231.900, 243.500 y 249.200 pe­sos. De es­ta ma­ne­ra se aco­mo­da co­mo uno de los mo­de­los más eco­nó­mi­cos del país, jun­to con Volks­wa­gen Up! ($ 213.029 pa­ra la ver­sión tres puer­tas y $ 226.279 pa­ra la de cinco) y con el Fiat Mo­bi ($ 231.700). Tam­bién apa­re­cen vehícu­los de ori­gen chino, co­mo el Chery QQ ($ $189.900) o el Geely LC ($ 209.900). Y se po­dría su­mar el Nis­san March, que gra­cias a una bo­ni­fi­ca­ción ac­tual se ubi­ca en $ 229.900. Pe­ro con lo que va a mar­car di­fe­ren­cia el Re­nault Kwid es con el es­ti­lo, al­go di­fí­cil de lo­grar en un mo­de­lo eco­nó­mi­co y que en es­te caso se orien­ta ha­cia una ima­gen muy bus­ca­da en el mer­ca­do: la de un SUV.

En ciu­dad. Es en don­de me­jor se desem­pe­ña, gra­cias a unas sus­pen­sio­nes que fil­tran bas­tan­te bien las irre­gu­la­ri­da­des del ca­mino.

Dis­tan­cia. Los ejes es­tán bien los ex­tre­mos del vehícu­lo, ayu­dan­do a la ima­gen y al es­pa­cio in­te­rior.

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