La his­to­ria de San Valentín

Clarin - Clasificados - - TAPA - Pe­que­ña his­to­ria de San Valentín

Si bien en se fes­te­ja el día de los enamo­ra­dos lo co­rrec­to se­ría ce­le­brar el día del amor, amor por la pa­re­ja, por los pa­dres, los hi­jos, ami­gos, y to­das las re­la­cio­nes so­cia­les po­si­bles en las cua­les se pue­de apli­car el amor. Pe­ro la cos­tum­bre ra­di­ca en ce­le­brar el día de los enamo­ra­dos, en el cual el amor de las pa­re­jas que­da en el cen­tro de la es­ce­na, el día en el cual las mis­mas se pro­fe­san su amor y se lo ha­cen sa­ber a los de­más a tra­vés de dis­tin­tos me­dios y cir­cuns­tan­cias. En­tre las “tí­pi­cas” co­sas que uno sue­le ha­cer en San Valentín tan­to pa­ra fes­te­jar como pa­ra de­mos­trar amor se en­cuen­tran: ir al ci­ne, a ce­nar, re­ga­lar flo­res y mu­chos re­ga­los y ges­tos ro­mán­ti­cos que re­afir­man el amor por la otra per­so­na, ade­más de fes­te­jar el he­cho in­trín­se­co de amar­se y for­ta­le­cer aún más los la­zos. Pe­ro como ca­si to­do el mundo sa­be, pa­ra fes­te­jar San Valentín, pri­me­ro tu­vo que ha­ber un Valentín y tam­bién tu­vo que ser un san­to, por lo cual te con­ta­mos un po­co las di­ver­sas his­to­rias de su ori­gen. La his­to­ria de San Valentín tie­ne mu­chas ver­tien­tes, pe­ro sin du­das hay dos que so­bre­sa­len del res­to: en los paí­ses nór­di­cos es du­ran­te es­tas fe­chas cuan­do se em­pa­re­jan y apa­rean los pá­ja­ros, de ahí que es­te pe­rio­do se vea como un sím­bo­lo de amor y de crea­ción. En cam­bio la se­gun­da teo­ría es que al­gu­nos creen que es una fies­ta cris­tia­ni­za­da del pa­ga­nis­mo, ya que en la an­ti­gua Ro­ma se rea­li­za­ba la ado­ra­ción al dios del amor, cu­yo nom­bre grie­go era Eros y a quien los ro­ma­nos lla­ma­ban Cu­pi­do. En es­ta ce­le­bra­ción se pe­dían los fa­vo­res del dios a tra­vés de re­ga­los u ofren­das pa­ra con­se­guir así en­con­trar al ena­mo­ra­do ideal. Otra de las teo­rías de San Valentín pro­vie­ne de In­gla­te­rra en don­de la “Fies­ta de los Va­len­ti­nus”, se ele­gían a hom­bres y a mu­je­res pa­ra que for­ma­ran pa­re­ja. Mu­chas de es­tas pa­re­jas se con­ver­tían en ma­ri­do y mu­jer y con­se­guían la fe­li­ci­dad de pa­re­ja que se es­pe­ra en­con­trar y con­so­li­dar el Día de

San Valentín. Otras fuen­tes cen­tran el ori­gen de la his­to­ria de San Valentín en la Ro­ma del si­glo III, épo­ca en la que el cris­tia­nis­mo era per­se­gui­do y se prohi­bía el ma­tri­mo­nio en­tre los sol­da­dos ya que se creía que los hom­bres sol­te­ros ren­dían más en el cam­po de ba­ta­lla que los hom­bres ca­sa­dos por­que no es­ta­ban emo­cio­nal­men­te li­ga­dos a sus fa­mi­lias. Es en es­tas cir­cuns­tan­cias cuan­do sur­ge la fi­gu­ra de San Va

len­tín, un sa­cer­do­te cris­tiano que an­te tal in­jus­ti­cia de­ci­de ca­sar a las pa­re­jas ba­jo el ri­tual cris­tiano a es­con­di­das de los ojos ro­ma­nos.

Valentín ad­quie­re por pro­te­ger a los enamo­ra­dos y aus­pi­ciar bo­das se­cre­tas gran pres­ti­gio en to­da la ciu­dad y es lla­ma­do por el em­pe­ra­dor Clau­dio II pa­ra co­no­cer­le. El sa­cer­do­te aprovecha aque­lla vi­si­ta pa­ra ha­cer pro­pa­gan­da de la re­li­gión cris­tia­na y con­ven­cer al em­pe­ra­dor pa­ra que si­ga los pa­sos de Je­sús. Al prin­ci­pio Clau­dio II se sin­tió atraí­do por aque­lla re­li­gión que los mis­mos ro­ma­nos per­se­guían, los sol­da­dos y el pro­pio Go­ber­na­dor de Ro­ma le obli­ga­ron a desis­tir y or­ga­ni­za­ron una cam­pa­ña en con­tra de Valentín. El em­pe­ra­dor ro­mano cambió de opi­nión y or­de­nó al go­ber­na­dor de Ro­ma que pro­ce­sa­ra al sa­cer­do­te, que lue­go de mu­chos pa­de­ci­mien­tos fue ase­si­na­do un 14 de Fe­bre­ro.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.