La mo­da ar­gen­ti­na se va­lo­ra en el mundo

Clarin - Mujer - - News -

Apren­dió a co­ser mien­tras mi­ra­ba có­mo su ma­dre, mo­dis­ta in­can­sa­ble de ba­rrio, co­sía la ro­pa pa­ra sus clien­tas. Con los tra­pi­tos que caían de la me­sa de tra­ba­jo, Claudia Ar­ce ela­bo­ra­ba los ves­ti­di­tos pa­ra sus mu­ñe­cas y las de sus ami­gas, a quie­nes se los ven­día por una mo­ne­da. Des­pués de va­rios años, “em­pe­cé a di­se­ñar en mi ca­sa y con una má­qui­na de co­ser, que com­pré con es­fuer­zo, mien­tras tra­ba­ja­ba de ven­de­do­ra en un lo­cal -se ex­pla­ya-. Me ha­cía mi ro­pa y des­pués a mis ami­gas, pe­ro al tiem­po me lo plan­tée como un ne­go­cio. Pe­ro an­tes hice cur­sos en aca­de­mias, por­que to­da­vía no exis­tía la ca­rre­ra de Di­se­ño de In­du­men­ta­ria. Así fue, de a po­co em­pe­cé a ven­der mis pren­das a los ma­yo­ris­tas, has­ta que pu­de te­ner mi lo­cal”. Hoy, a los 51 años, la di­se­ña­do­ra pre­sen­ta sus co­lec­cio­nes en des­fi­les y vis­tió a Mirt­ha Le­grand y Su­sa­na Giménez, en­tre otras fi­gu­ras im­por­tan­tes.

¿Por qué ele­gis­te crear ves­ti­dos de fies­ta?

Te­nía clien­tas que me lo pe­dían y tu­vie­ron un éxi­to tre­men­do, so­bre to­do en las chi­cas de las fies­tas de egre­sa­dos. Yo te­nía un lo­cal en una ga­le­ría de Bel­grano y cuan­do lle­ga­ba pa­ra abrir, ha­bía una co­la in­fer­nal. Tam­bién se es­ta­cio­na­ban en la puer­ta au­tos di­plo­má­ti­cos; des­pués su­pe que esos au­tos traían a las hi­jas de los di­plo­má­ti­cos. Fue un bo­ca a bo­ca. Des­pués me mu­dé a Re­co­le­ta, a un lo­cal muy chi­qui­to que me dio mu­chas sa­tis­fac­cio­nes.

¿Cuál es tu se­llo, lo que te di­fe­ren­cia?

Mis clien­tas siem­pre me di­cen que mis di­se­ños ha­cen la di­fe­ren­cia. Creo que lo­gré que la gen­te los iden­ti­fi­ca­ra. Tam­bién por la ca­li­dad de los ma­te­ria­les con los que tra­ba­jo. Más allá las cir­cuns­tan­cias eco­nó­mi­cas del país, siem­pre tra­to de man­te­ner la ca­li­dad por so­bre to­do.

¿Có­mo em­pe­zas­te a ex­por­tar?

Mi cu­ña­da, que vi­ve en Ita­lia, tie­ne co­ne­xio­nes que me po­dían ayu­dar. Le lle­vé unos books y me lla­ma­ron de los ate­lie­res de Va­len­tino y (Ro­ber­to) Ca­va­lli. Que­rían que me mu­da­ra a Ita­lia, pe­ro yo te­nía to­do acá. Y des­pués vino el co­rra­li­to que nos de­jó pa­tas pa­ra arri­ba, tu­ve mu­chos pro­ble­mas eco­nó­mi­cos y le pre­gun­té a mi cu­ña­da si la ofer­ta de las mar­cas se­guía en pie. De­ci­dí ir­me con mi ma­ri­do, pe­ro an­tes de via­jar llo­ra­ba todos los días. Desis­tí del via­je y par­tí rum­bo a Mia­mi, con mi úl­ti­ma co­lec­ción. La ven­dí en­se­gui­da, y em­pe­za­ron a ha­cer más pe­di­dos. Tiem­po des­pués co­men­cé a ven­der en Fran­cia, Es­pa­ña y Las Ve­gas.

¿Qué lu­gar ocu­pa la mo­da ar­gen­ti­na en el mundo?

Hay va­rios di­se­ña­do­res que sa­lie­ron al ex­te­rior a pre­sen­tar sus co­lec­cio­nes, y les ha ido muy bien. Me pa­re­ce fan­tás­ti­co que se va­lo­re a la mo­da ar­gen­ti­na en el mundo.

¿Có­mo es la mu­jer ar­gen­ti­na en la mo­da?

Es muy va­ria­ble, las mu­je­res ar­gen­ti­nas se fi­jan en las ten­den­cias, aunque no siem­pre las sa­be uti­li­zar. En mi opi­nión, ten­drían que te­ner un po­co más de iden­ti­dad. Una iden­ti­dad que les per­mi­tan sa­ber lo que se pue­de lle­var y lo que no, más allá de la ten­den­cia de la mo­da del mo­men­to.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.