Soy lo que ves

Che­quea ca­da da­to que di­fun­de. Se con­si­de­ra con­fia­ble, res­pe­tuo­so, fron­tal, y cues­tio­na a los pe­rio­dis­tas que so­lo se ba­san en un ru­mor. Se­rio y ac­ti­vo, vi­ve hi­per­co­nec­ta­do pa­ra po­der in­for­mar.

Clarin - Mujer - - Clarin Mujer -

Ca­da vez son más los pro­gra­mas que ha­blan de fi­gu­ras del es­pec­tácu­lo: chis­mes, de­ba­tes, en­tre­vis­tas. ¿Có­mo se pro­du­ce y se con­du­ce un pro­gra­ma so­bre la vi­da pri­va­da sin las­ti­mar ? ¿Cuál es el secreto pa­ra in­for­mar sin men­tir? ¿Por qué te­nés in­for­ma­ción de los pro­ta­go­nis­tas del es­pec­tácu­lo an­tes que na­die? An­gel: Por­que trabajo to­do el tiem­po. El úni­co secreto es el trabajo. ¿Cuá­les son las fuen­tes? De to­do ti­po, des­de los pro­ta­go­nis­tas has­ta gen­te que está cir­cuns­tan­cial­men­te en el te­ma. Por ejem­plo, me ha­bía lle­ga­do que es­ta­ba mal Rial con Kämp­fer, que es­ta­ban en crisis y se lo pre­gun­té a Rial di­rec­ta­men­te. Me di­jo: “es­toy con otro te­ma fa­mi­liar”. Des­pués me lo blan­queó. Los em­ba­ra­zos se co­no­cen en el 90 por cien­to de los ca­sos por los la­bo­ra­to­rios y los que ha­cen los aná­li­sis, y sé que eso está mal. Me cuen­tan que tal vino a ha­cer­se una eco­gra­fía y yo lla­mo a la pro­ta­go­nis­ta. Si me pi­den que es­pe­re pa­ra con­tar­lo, es­pe­ro, co­mo hi­ce con Paula Cha­ves. Me en­te­ro an­tes que la fa­mi­lia ca­si siem­pre. ¿Es­tás to­do el día ha­blan­do por te­lé­fono y che­quean­do? Y sí, es el trabajo de los pe­rio­dis­tas. Es el ABC. Está en desuso en el periodismo de es­pec­tácu­lo. ¿Che­quear? Sí, in­ven­tan cual­quier co­sa, po­nen cual­quier otra. A al­gu­nos co­le­gas -con los que ten­go con­fian­za- les di­go que me ha­cen tra­ba­jar el do­ble por­que to­da­vía che­queo. Es­cu­cho al­go, ave­ri­guo y la mi­tad no es cier­ta. ¿Y por qué su­po­nés que lo co­mún es ha­cer co­rrer el ru­mor? Por va­gan­cia, por­que hay una pro­li­fe­ra­ción de me­dios in­fer­nal, por­que hay mu­cha com­pe­ten­cia, por­que el pú­bli­co se con­vier­te en periodista cuan­do pu­bli­ca una fo­to de dos fa­mo­sos en Twit­ter y la sube a los por­ta­les. La ve­lo­ci­dad de las re­des so­cia­les ma­ta a mu­chos pe­rio­dis­tas. ¿Qué su­po­nés que a la gen­te le gus­ta de vos? Va­lo­ran que soy con­fia­ble, que soy res­pe­tuo­so, que lla­mo a los pro­ta­go­nis­tas, que soy fron­tal y di­rec­to, a ve­ces de­ma­sia­do pa­ra mi gus­to (ri­sas). Siem­pre di­go que el pa­so del tiem­po te da la ra­zón. Me me pue­do equi­vo­car en un de­ta­lle, pue­do con­tar­la mal y des­pués rec­ti­fi­car­me pero, si jue­go con la ver­dad, no hay vuel­ta que dar­le. De­cís que lo que gus­ta de vos es que sos di­rec­to, ¿te­nés mu­cho ca­rác­ter? Sí, tra­to de no dar­le vuel­ta a las cosas, si es blan­co es blan­co, si es ne­gro es ne­gro, no hay mu­chos ma­ti­ces. Si es­tás em­ba­ra­za­da no es­tás me­dio em­ba­ra­za­da o si es­tás se­pa­ra­do no es­tás me­dio se­pa­ra­do, tra­to de no edul­co­rar las cosas. ¿Y cuan­do al­go o al­guien no te gus­ta? No me cues­ta de­cir na­da. Tra­to de fil­trar las pa­la­bras que uso cuan­do hay per­so­na­jes que me su­pe­ran, pero la ca­ra me ven­de. Se te ve siem­pre se­rio Soy se­rio en el trabajo. La gen­te pien­sa que ha­cer un pro­gra­ma de TV es di­ver­tir­se con un gru­po de ami­gos. Es­cu­cho lo que di­ce el in­vi­ta­do, al pa­ne­lis­ta, a la pro­duc­ción por un au­ri­cu­lar y veo el mo­ni­tor al mis­mo tiem­po y qui­zás tam­bién leo un men­sa­je en el te­lé­fono. Soy hi­per­ac­ti­vo y ten­go que es­tar co­nec­ta­do siem­pre: con las re­des so­cia­les, con la te­le, con la in­for­ma­ción. Se vuel­ve una adi­ción. Me gus­ta te­ner el da­to pre­ci­so. Te de­di­cás a los chis­mes, pero se no­ta que es­tás muy in­for­ma­do en ge­ne­ral. ¿Ha­cés lo que te gus­ta? Sí, yo no re­nie­go del chis­me, del chi­men­to. Pero me gus­ta mu­cho la in­for­ma­ción. Si se es­tre­na un pro­gra--

Có­mo lo vi: Con­fia­ble, pa­cien­te, edu­ca­do. Un ti­po se­rio.

Blan­co o ne­gro. Pa­ra él, no hay ver­da­des a me­dias. No le cues­ta de­cir na­da y ape­nas di­si­mu­la cuan­do un per­so­na­je no le cae bien: “Tra­to de fil­trar las pa­la­bras, pero la ca­ra me ven­de”, con­fie­sa.

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