SE ACHICAN LAS PASTURAS Y LA HIER­BA MA­LA NUN­CA MUE­RE

An­te la pér­di­da de mu­chas pasturas y ver­deos por inun­da­ción, el ro­deo es­tá ham­brien­to y en mal es­ta­do y pue­de caer en la in­ges­ta de hier­bas tó­xi­cas con con­se­cuan­cias fa­ta­les.

Clarin - Revista Rural - - Ganaderia Sanidad -

bre. Por si fue­ra po­co, el ex­ce­so de hu­me­dad y las per­sis­ten­tes llu­vias ha­cen que los cam­pos es­tén sin pi­so, y los ani­ma­les han li­te­ral­men­te hun­di­do el fo­rra­je.

Ha­ce va­rios años que no veía los cam­pos tan pe­la­dos y a las va­cas tan fla­cas.

Es­to ha he­cho que no se con­si­gan ro­llos de ca­li­dad acep­ta­ble, y que lo úni­co que se es­té ven­dien­do sean ro­llos vie­jos, de pé­si­ma ca­li­dad, fer­men­ta­dos o son pu­ra ca­ña, por­que son de ras­tro­jo de maíz o sor­go, mal con­ser­va­dos.

Es­to, su­ma­do a que ge­ne­ral­men- te la ma­yo­ría de los ga­na­de­ros y, prin­ci­pal­men­te, los de cría, no son de pre­ve­nir muy bien la nu­tri­ción a lo lar­go del año, y me­nos cuan­do se pro­du­cen es­tos des­equi­li­brios. Y aun los que son pre­vi­so­res se han en­con­tra­do sin los ver­deos pa­ra co­mer.

HA­CE VA­RIOS AÑOS QUE NO VEIA LOS CAM­POS TAN PE­LA­DOS Y A LAS VA­CAS EN TAN MAL ES­TA­DO

Es­ta si­tua­ción la es­tán vi­vien­do va­rios clien­tes en la zo­na de En­tre Ríos y pre­su­mo que de­be ser bas­tan­te co­mún a otras pro­vin­cias, por lo que se ve y por lo que cuen­tan otros co­le­gas.

Y cuan­do es­to ocu­rre con ani­ma­les que es­tán flacos, ham­brea­dos, co­mien­do lo que en­cuen­tran, nor­mal­men­te lo que en­cuen­tran son las plan­tas tó­xi­cas. Sien­do una de las mas di­fun­di­das y po­co te­ni­das en cuen­ta “el gra­món”, gra­mi­lla o pa­ta de per­díz, tan per­se­gui­do por la agri­cul­tu­ra, en la ga­na­de­ría no se lo to­ma en cuen­ta y sin em­bar­go es un gran pro­ble­ma por que es­tá muy di­fun­di­do, es re­sis­ten­te y su ma­yor to­xi­ci­dad la ma­ni­fies­ta jus­ta­men­te cuan­do caen las pri­me­ras he­la­das, es de­cir, cuan­do los cam­pos que­dan pe­la­dos.

Es co­mún en­con­trar al ani­mal o los ani­ma­les muer­tos de un día pa­ra el otro, en los ca­sos más agu­dos, y con sin­to­ma­to­lo­gía ner­vio­sa y res­pi­ra­to­ria, ani­ma­les tam­ba­lean­tes con evi­den­te di­fi­cul­tad pa­ra res­pi­rar, y con los miem­bros an­te­rio­res separados en los cua­dros subagu­dos.

En el 95 por cien­to de los ca­sos és­ta si­tua­ción ter­mi­na en la muer­te. Pa­ra cons­ta­tar la en­fer­me­dad va­le sa­ber que el co­lor de la san­gre en es­tos ca­sos es ro­jo bri­llan­te, pues­to que el cian­hí­dri­co no per­mi­te la uti­li­za­ción del oxí­geno por par­te de los ór­ga­nos y es­te que­da en cir­cu­la­ción dan­do ese co­lor, al igual que las mu­co­sas, que se van a ver bien ro­sa­das.

La úni­ca for­ma de tra­tar de pre­ve­nir es­ta si­tua­ción es la uti­li­za­ción de sa­les mi­ne­ra­les con azu­fre en el lo­te.

Otra plan­ta que apa­re­ce en es­tos mo­men­tos crí­ti­cos es “la bar­ba de vie­jo”, la cual ge­ne­ral­men­te la ve­mos col­gan­do de ár­bo­les o alam-

LA SA­LI­DA DEL IN­VIERNO RE­VE­LA­RA LA FAL­TA DE PLANIFICACION.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.