Los sub­si­dios se trans­for­man

En re­fe­ren­cia al nue­vo pre­su­pues­to de la Unión Eu­ro­pea que se de­ba­te es­te año y que in­clui­rá fuer­tes sub­si­dios a la agri­cul­tu­ra, el au­tor afir­ma que so­lo se co­bran si se cum­plen es­tric­tas nor­mas, co­mo con­ser­var la bio­di­ver­si­dad del cam­po, tra­ba­jar con bue

Clarin - Rural - - PRIMER NIVEL - Marc-Henry An­dré PERIODISTA FRAN­CES

Los paí­ses eu­ro­peos ne­go­cian aho­ra el pre­su­pues­to de la Unión Eu­ro­pea (UE) pa­ra el pe­río­do 2014-2020. Es de­cir, cuán­to pa­ra la in­te­gra­ción re­gio­nal, la pro­mo­ción de las cien­cias, el apo­yo a los agri­cul­to­res, etc.. El sec­tor más apo­ya­do es y se­gui­rá sien­do la agri­cul­tu­ra: la Po­lí­ti­ca Agrí­co­la Co­mún (PAC) se lle­va un 44% de la tor­ta del pre­su­pues­to co­mu­ni­ta­rio.

Pe­ro más allá de los nú­me­ros, la PAC se trans­for­ma. La le­ve ba­ja anun­cia­da de su pre­su­pues­to es anec­dó­ti­ca com­pa­ra­da con el cam­bio en el uso de los sub­si­dios y las re­glas pa­ra po­der co­brar­los. Pri­me­ro, se ni­ve­la­rá el mon­to de sub­si­dios en­tre los paí­ses y en­tre los agri­cul­to­res de un mis­mo país. Se­gun­do, el te­ma am­bien­tal co­bra­rá más im­por­tan­cia.

Con­cre­ta­men­te, los agri­cul­to­res de­be­rán sem­brar va­rias es­pe­cies. Mien­tras que la prin­ci­pal no po­drá ocu­par más del 70% de la su­per­fi­cie to­tal del cam­po, la me­nor no po­drá te­ner más del 5%. Ade­más, los agri­cul­to­res ten­drán que pre­ser­var áreas de in­te­rés eco­ló­gi­co (bos­ques, la­gu­nas, pra­de­ras de flo­res, etc.). Y es­to de­be­rá cum­plir­se en to­dos los cam­pos.

¿Se­rá exa­ge­ra­da es­ta “on­da ver­de”? ¿El am­bien­te se­rá el nue­vo pre­tex­to pa­ra le­gi­ti­mar los sub­si­dios? Por suer­te, los agri­cul­to­res fran­ce­ses ya es­ta­rían en con­di­ción de adap­tar­se a las nue­vas re­glas. En­tre las 514.800 ex­plo­ta­cio­nes agrí­co­las que exis­ten en Fran­cia, di­ri­gi­das por 604.000 je­fes de ex­plo­ta­ción -un 27% son mu­je­res-, un 88% ya es­ta­rían en re­gla. El 12% res­tan­te ha­ce mo­no­cul­ti­vo de maíz en las re­gio­nes de Al­sa­ce y

Ro­ta­cio­nes Los pro­duc­to­res eu­ro­peos no pue­den apos­tar a la siem­bra de un mo­no­cul­ti­vo

Bur­deos. Es­tos de­be­rán re­veer su es­que­ma de pro­duc­ción. No se to­le­ra­rá nin­gu­na ex­cep­ción.

“Nos vol­vi­mos jar­di­ne­ros”, me con­fe­só Ma­rie-Pau­le Ches­neau, una le­che­ra de la re­gión de Ma­yen­ne, a 220 ki­ló­me­tros de Pa­rís. Ade­más del tam­bo, cul­ti­va al­gu­nos lo­tes y una huer­ta. Vi­ve en su “fer­me” (es­tan­cia) con to­do el lu­jo de un country, no le­jos de la gran ciu­dad. Siem­bra tri­go, maíz, col­za, po­ro­tos, y or­de­ña 90 va­cas con la ayu­da de su es­po­so y la de su hi­jo. Tra­ba­jan 190 hec­tá­reas. Por eso, co­bran 72.000 eu­ros en sub­si­dios, o sea, 400 eu­ros por hec­tá­rea. Es el pro­me­dio na­cio­nal, un ni­vel de pa­go aún muy su­pe­rior a lo que se co­bra en Po­lo­nia y Ru­ma­nia, que re­cién in­gre­sa­ron a la UE en 2005 y 2007. Des­em­bol­sar de un día pa­ra el otro 400 eu­ros por hec­tá­rea a lo lar­go y an­cho de los am­plios te­rri­to­rios po­la­co y ru­mano sue­na im­pro­ba­ble en tie­me­co­nó­mi­co

Con to­do de­ta­lle La PAC per­mi­tió te­ner un re­gis­tro sis­té­mi­co de los agri­cul­to­res y tie­rras

pos de cri­sis pre­su­pues­ta­ria. Es­ta es la prin­ci­pal ra­zón por la cual ba­jan un po­co los sub­si­dios.

La fa­mo­sa PAC na­ció de la ne­ce­si­dad de dar­le de co­mer a la gen­te des­pués de la Se­gun­da Gue­rra Mun­dial. Era prio­ri­dad. Rá­pi­da­men­te, se con­vir­tió en una po­ten­te he­rra­mien­ta de es­tí­mu­lo de to­do el in­te­rior de ca­da país. Fa­ci­li­tó tam­bién la apli­ca­ción y con­trol en ca­da hec­tá­rea cul­ti­va­da de las nor­mas am­bien­ta­les más exi­gen­tes del mun­do.

Pe­ro su ma­yor logro es otro. La PAC lle­vó, por su mag­ni­tud y com­ple­ji­dad, a te­ner un re­gis­tro sis­te­má­ti­co de los agri­cul­to­res, de sus tie­rras e, in­clu­so, de sus va­cu­nos. Di­cho de otra ma­ne­ra, las con­di­cio­nes pa­ra re­ci­bir los sub­si­dios im­por­tan to­da­vía más que los sub­si­dios mis­mos.

Al ser ge­ne­ro­sa pe­ro tam­bién exi­gen­te, la PAC evi­ta si­tua­cio­nes de mo­no­cul­ti­vo, sal­vo ra­ras ex­cep­cio­nes. Ade­más, man­tu­vo ren­ta­ble a py­mes con­du­ci­das por sus due­ños y li­mi­tó pro­ble­mas de con­ta­mi­na­ción. Por ejem­plo, no se pue­de sem­brar y fu­mi­gar cer­ca de los arro­yos. De ha­cer­lo, uno se arries­ga a per­der mu­cha pla­ta. Hay fa­llas y frau­des, pe­ro po­cos.

Si los agri­cul­to­res fa­llan en es­to, de­jan de co­brar los sub­si­dios. Pue­de sig­ni­fi­car su ban­ca­rro­ta. “No­so­tros fui­mos con­tro­la­dos dos ve­ces en vein­te años. Un ve­cino nues­tro nun­ca fue con­tro­la­do. A otros les to­ca to­dos los años”, me di­jo Ma­rie Pau­le.

Y agre­gó: “Los subisi­dios son in­dis­pen­sa­bles pa­ra la ga­na­de­ría. Sin ellos, per­de­mos pla­ta. Yo pien­so ven­der mis va­cas. El tam­bo es mu­cho tra­ba­jo. Mi plan es de­di­car­me a los cul­ti­vos, can­ce­lar mis deu­das y en lu­gar de in­ver­tir en un trac­tor ce­ro ki­ló­me­tro se­guir con la vie­ja ma­qui­na­ria”. Al me­nos, se­gui­rá es­tan­do ac­ti­va y se­rá su pro­pia patrona. Es­te es el fin de la PAC; no el de com­pe­tir con otros en paí­ses le­ja­nos.

PAS­CAL ROSSIGNOL / REU­TERS

La trilla. Un lo­te de tri­go en Bug­ni­court, al nor­te de Fran­cia, uno de los paí­ses más be­ne­fi­cia­dos por el apo­yo de la UE.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.