Al que ma­dru­ga...

Las oru­gas cor­ta­do­ras es­tán en el lo­te an­tes de la siem­bra. Por eso es cla­ve mo­ni­to­rear des­de es­tas fe­chas.

Clarin - Rural - - LA NUEVA CAMPAÑA - Cla­rín Ru­ral cla­rin­ru­ral@cla­rin.com

Uno de los as­pec­tos más im­por­tan­tes en el que ha­cen hin­ca­pié los téc­ni­cos pa­ra es­ta cam­pa­ña es en la tec­no­lo­gía de pro­ce­sos. “Ha­cer agro­no­mía”, le di­cen. Y el ma­ne­jo de la sanidad es uno de sus ele­men­tos cla­ve.

Las ma­le­zas del bar­be­cho pue­den con­ver­tir­se en sus­tra­to pa­ra cier­tas pla­gas co­mo las oru­gas cor­ta­do­ras, re­cuer­dan los téc­ni­cos del de­par­ta­men­to de zoo­lo­gía agrí­co­la del INTA Per­ga­mino. Son un gru­po de lar­vas que da­ña a ni­vel del sue­lo y que cor­tan plán­tu­las a la al­tu­ra del cue­llo, afec­tan­do el stand de plan­tas del lo­te.

Es­ta pla­ga tie­ne dis­tin­tos gra­dos de pre­fe­ren­cia, se­gún el cul­ti­vo del que se tra­te: el girasol es el más pre­fe­ri­do, pe­ro lo si­guen el maíz y la so­ja. A su vez, las cor­ta­do­ras tie­nen un gran po­ten­cial de da­ño si hay po­cas plan­tas por me­tro de sur­co y son más ac­ti­vas du­ran­te las fe­chas de siem­bras más tem­pra­nas de es­tos cul­ti­vos. A su vez, la pe­li­gro­si­dad de es­ta

La pe­li­gro­si­dad de la lar­va es al­ta. Ata­ca en girasol, maíz y tam­bién en la so­ja

lar­va es al­ta con ba­ja den­si­dad de in­di­vi­duos por hec­tá­rea.

En es­te ca­so, el mo­ni­to­reo tie­ne tres ins­tan­cias, ex­pli­can des­de el INTA: en oto­ño pa­ra cap­tu­ra de adul­tos, por ce­bos tó­xi­cos en pre­siem­bra y, fi­nal­men­te, en postemer­gen­cia del cul­ti­vo.

En es­te sen­ti­do, el mo­ni­to­reo con tram­pas de luz, que son da­tos que apor­tan los ser­vi­cios de aler­ta del INTA Per­ga­mino, es una ins­tan­cia muy útil, ya que per­mi­te co­no­cer y an­ti­ci­par­se al pro­ble­ma an­tes de sem­brar cul­ti­vos de ve­rano. Es de su­ma im­por­tan­cia la iden­ti­fi­ca­ción de las es­pe­cies de cor­ta­do­ras, por­que así se pue­de pre­de­cir el mo­men­to de ata­que y su in­ten­si­dad.

Da­do que el há­bi­to de es­ta pla­ga es noc­turno, el mo­ni­to­reo en ese mo­men­to per­mi­ti­rá una de­tec­ción tem­pra­na por el cor­te de las plán­tu­las, ade­más de que au­men­ta la pro­ba­bi­li­dad de en­con­trar al in­sec­to en el lo­te.

El con­trol quí­mi­co es otro as­pec­to pa­ra to­mar en cuen­ta. El vol­teo in­me­dia­to es la ac­ción re­que­ri­da y pa­ra ello la lar­va de­be es­tar ex­pues­ta a la ac­ción del in- sec­ti­ci­da, se­ña­lan los téc­ni­cos.

En re­su­men, se de­be cum­plir con tres pre­mi­sas bá­si­cas: ha­cer­lo de no­che, con un pi­re­troi­de de al­ta per­for­man­ce, de pre­fe­ren­cia for­mu­la­do co­mo mi­cro en­cap­su­la­do y, fi­nal­men­te, lo­grar una ex­ce­len­te ca­li­dad de apli­ca­ción, con mu­chas go­tas pe­que­ñas y un cal­do con­cen­tra­do.

A no de­jar­se es­tar con la cor­ta­do­ra, que no per­do­na. t

RO­BER­TO PE­RA

Pie­dra li­bre. La pla­ga da­ña a ni­vel del sue­lo y cor­ta plán­tu­las a la al­tu­ra del cue­llo.

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