El lino, por un fu­tu­ro me­jor

El au­tor des­ta­ca la im­por­tan­cia del cul­ti­vo de lino para al­gu­nas eco­no­mías re­gio­na­les. Se­ña­la que se­ría cla­ve una qui­ta en el va­lor de sus re­ten­cio­nes, te­nien­do en cuen­ta la re­va­lo­ri­za­ción del cul­ti­vo que ocu­rre en Eu­ro­pa y EE.UU.. En este ca­so, un me­nor

Clarin - Rural - - PRIMER NIVEL - Joaquín Vila Moret Es­pe­cial para Cla­rín Ru­ral

En este úl­ti­mo mes, el se­na­dor de Unión por En­tre Ríos, Alfredo De An­ge­li, ha­bló en de­fen­sa de los in­tere­ses de su pro­vin­cia e im­pul­só una qui­ta de las re­ten­cio­nes al lino que “son in­sig­ni­fi­can­tes para las ar­cas del es­ta­do, pe­ro no para el pro­duc­tor”.

El plan pro­po­ne una qui­ta de re­ten­cio­nes para ha­cer del lino un cul­ti­vo más ren­ta­ble y es­tar en con­di­cio­nes de sa­tis­fa­cer una po­si­ble suba de la de­man­da.

Vien­do las pers­pec­ti­vas de bue­nos pre­cios por su re­va­lo­ra­ción en Eu­ro­pa y EE.UU., las po­lí­ti­cas po­si­bles para be­ne­fi­ciar el cul­ti­vo se en­cuen­tran en el ni­vel de las re­ten­cio­nes, que son del 23,5%. Es­tas re­pre­sen­ta­ron in­gre­sos de 900.000 y 1,1 mi­llo­nes de dó­la­res en los años 2004 y 2005, res­pec­ti­va­men­te, lo que es un nú­me­ro me­nor para lo que es la re­cau­da­ción fis­cal, pe­ro una ba­ja en el de­re­cho de ex­por­ta­ción im­pac­ta­ría po­si­ti­va­men­te en la ecua­ción del pro­duc­tor.

Li­num usi­ta­tis­si­mum, nom­bre cien­tí­fi­co del lino, sig­ni­fi­ca hi­lo más co­mún o más útil. Y lo era, en la an­ti­güe­dad.

Las pri­me­ras da­ta­cio­nes de su pro­duc­ción son del año 8.000 an­tes de Cris­to, en Me­dio Oriente, y era el ma­te­rial que ele­gían los fa­rao­nes para su mo­mi­fi­ca­ción. Hoy en día el lino se cul­ti­va en ca­si to­dos los cli­mas: Ca­na­dá (ma­yor pro­duc­tor del mundo), Es­ta­dos Uni­dos, Egipto, Etio­pía, In­dia, Ar­gen­ti­na, España, Fran­cia, Ru­sia, Sui­za, etc.

En la Ar­gen­ti­na, el lino que se cul­ti­va es el olea­gi­no­so, no

> En ex­tin­ción El cul­ti­vo so­lo se siem­bra en el sur de Bue­nos Ai­res y en En­tre Ríos

el tex­til, e his­tó­ri­ca­men­te fue de los gran­des pro­duc­to­res, lle­gan­do a te­ner una par­ti­ci­pa­ción ca­si mo­no­pó­li­ca an­tes de la se­gun­da gue­rra mun­dial, re­pre­sen­tan­do el 80% del to­tal del co­mer­cio in­ter­na­cio­nal de este pro­duc­to.

Se­gún mues­tran los cua­dros de la FAO (or­ga­ni­za­ción de las Na­cio­nes Uni­das para la ali­men­ta­ción y agri­cul­tu­ra), la Ar­gen­ti­na tu­vo un mar­ca­do en de­cli­ve en la pro­duc­ción de li­na­za. Nú­me­ro dos en­tre los prin­ci­pa­les paí­ses pro­duc­to­res de la dé­ca­da del 80´; 5° en los 90´; y, ape­nas en­tre los pri­me­ros 10 en la pri­mer dé­ca­da del 2000. En los úl­ti­mos años la pro­duc­ción tu­vo una le­ve re­cu­pe­ra­ción, con gran­des va­ria­cio­nes año a año, por su va­lor ali­men­ti­cio que in­cre­men­tó su con­su­mo en Eu­ro­pa y EE.UU..

Los da­tos del Mi­nis­te­rio de Agri­cul­tu­ra co­rro­bo­ran la ten­den­cia: en las úl­ti­mas cua­tro dé­ca­das des­apa­re­ció del nor­te de la pro­vin­cia de Bue­nos Ai­res, Cór­do­ba y de San­ta Fe para que­dar con pre­sen­cia en el sur de Bue­nos Ai­res y en En­tre Ríos, su pro­vin­cia pre­di­lec­ta.

Para el quin­que­nio 1976-1980 la su­per­fi­cie sem­bra­da fue de 817.580 hec­tá­reas, má­xi­ma expansión, con una pro­duc­ción de

Olea­gi­no­so Ar­gen­ti­na siem­bra este ti­po de va­rie­da­des de lino y no las tex­ti­les

625.900 to­ne­la­das; en­tre el 20012005 se sem­bró el 3 % de aque­lla expansión, 25.592 hec­tá­reas y pro­du­jo 22.886 tn.

Para com­pren­der este pa­ra­dig­ma ha­bría que nom­brar: pri­me­ro, la sus­pen­sión de las ex­por­ta­cio­nes de acei­te que se in­te­rrum­pie­ron cuan­do se pro­du­ce la caí­da del Mu­ro de Ber­lín y la di­so­lu­ción de la Unión So­vié­ti­ca, prin­ci­pal com­pra­dor de acei­te de lino ar­gen­tino; la in­cor­po­ra­ción en el mer­ca­do de Ca­na­dá, In­dia, Chi­na y EEUU; la sus­ti­tu­ción del acei­te por de­ri­va­dos sin­té­ti­cos del pe­tró­leo para fa­bri­ca­ción de pin­tu­ras; y el re­em­pla­zo de sus fi­bras por otras na­tu­ra­les o sin­té­ti­cas.

Qui­zás un cla­ro ejemplo de este pro­ce­so sea la plan­ta de Car­gill inau­gu­ra­da en Que­quén (Bue­nos Ai­res) el 20 de enero de 1981, pri­me­ra fá­bri­ca acei­te­ra de la em­pre­sa en la Ar­gen­ti­na.

En un prin­ci­pio des­ti­na­da para acei­te de lino, su pri­mer em­bar­que fue de 2.300 to­ne­la­das de acei­te de lino con des­tino a URRS, fue lue­go adap­ta­da para pro­ce­sar gi­ra­sol, en 1993 para mo­ler so­ja y, fi­nal­men­te, en el 2000 para mo­lien­da de col­za. El lino per­dió fren­te a la com­pe­ten­cia con otros ce­rea­les. t

AFP

Flo­res. Las pri­me­ras plan­ta­cio­nes de lino da­tan del año 8.000 an­tes de Cris­to, en Me­dio Oriente. Era el ma­te­rial que ele­gían los fa­rao­nes para su mo­mi­fi­ca­ción. Ar­gen­ti­na lle­gó a te­ner el 80% del mer­ca­do de la va­rie­dad olea­gi­no­sa an­tes de la se­gun­da gue­rra mun­dial.

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