En EE.UU., ya pien­san en in­ver­tir en el agro ar­gen­tino

Lo sos­tie­ne el CEO de Los Gro­bo, Ho­ra­cio Bu­sa­ne­llo.

Clarin - Rural - - TAPA - Ho­ra­cio Bu­sa­ne­llo CEO Gru­po Los Gro­bo Ser­gio Per­so­glia

1 La cam­pa­ña 2015/16 es­tá en sus ini­cios. ¿Có­mo la ve? Va a ser un año de tran­si­ción, por va­rios mo­ti­vos. Por un la­do, es­ta­mos pa­san­do de una si­tua­ción de pre­cios al­tos a otros más ba­jos, pe­ro no ma­los, con una so­ja de en­tre 300 y 350 dó­la­res en Chica­go. El te­ma es que las va­ria­bles ma­cro de la Ar­gen­ti­na no so­por­tan ese pre­cio. Me re­fie­ro a la ta­sa de in­te­rés, la pre­sión im­po­si­ti­va (re­ten­cio­nes e im­pues­tos mu­ni­ci­pa­les y pro­vin­cia­les). Es­tá cla­ro que los Es­ta­dos no tie­nen fi­nan­cia­mien­to y tie­nen que cu­brir sus cos­tos, pe­ro la pre­sión so­bre el sec­tor pri­va­do es muy al­ta.

2 Un com­bo que re­sul­ta ex­tre­ma­da­men­te com­pli­ca­do... Así, el ne­go­cio agrí­co­la ya no es ren­ta­ble en trigo y maíz. La so­ja va a aguan­tar un po­co más, sal­vo en zo­nas mar­gi­na­les. An­te es­te pa­no­ra­ma, mu­chos en el sec­tor es­tán es­pe­ran­do que cam­bie el go­bierno y ven­ga otro y cam­bie el com­bo. Pe­ro no so­lo en­tre los que siem­bran, sino en to­da la agroin­dus­tria. Ar­gen­ti­na tie­ne ven­ta­jas com­pe­ti­ti­vas im­por­tan­tes, pe­ro hoy por hoy es­tán des­di­bu­ja­das.

3 Ese es el pa­no­ra­ma in­terno. ¿Y có­mo ve el con­tex­to in­ter­na­cio­nal? Chi­na se lle­va ca­si 75 mi­llo­nes de to­ne­la­das de so­ja por año, el dó­lar se vie­ne apre­cian­do pe­ro no es el superdólar de otra épo­ca, la ta­sa de in­te­rés en to­do el mun­do es­tá ba­ja y eso es bueno, por­que hay mu­cho ca­pi­tal dis­po­ni­ble, que po­dría ve­nir a la Ar­gen­ti­na. De­pen­de­rá del pró­xi­mo go­bierno. Los ac­ti­vos son li­mi­ta­dos: tie­rras, ac­cio­nes, em­pre­sas... Y mu­chos en la Ar­gen­ti­na es­tán atrasados, ca­si va­lien­do la mi­tad que otros si­mi­la­res en paí­ses de Amé­ri­ca La­ti­na. La pri­me­ra ola de in­ver­so­res ya vino e in­gre­só a los tí­tu­los pú­bli­cos. La pró­xi­ma po­dría in­ver­tir en sec­to­res atrac­ti­vos co­mo la ener­gía, el soft­wa­re, el re­tail y la agroin­dus­tria. Ya se es­tán ar­man­do en EE.UU. fon­dos de in­ver­sión es­pe­cí­fi­cos pa­ra la Ar­gen­ti­na.

4 ¿Y cuál es la es­tra­te­gia de ne­go­cios de Los Gro­bo en es­te con­tex­to? Te­ne­mos un mo­de­lo de ne­go­cios fle­xi­ble. En al­gún mo­men­to sem­bra­mos 120.000 hec­tá­reas y es­te año ha­re­mos 25.000, to­das a ries­go con el due­ño de la tie­rra: si los nú­me­ros dan bien, se re­par­ten las ga­nan­cias. Cuan­do el ne­go­cio va bien, és­te pue­de ser un ex­ce­len­te es­que­ma pa­ra el pro­pie­ta­rio, pe­ro si no hay ga­nan­cia, no co­bra al­qui­ler. De to­das for­mas, man­tu­vi­mos a to­da la es­truc­tu­ra de gen­te que te­ne­mos pa­ra es­to, por­que es un ac­ti­vo es­tra­té­gi­co y la si­tua­ción pue­de cam­biar.

5 Y mien­tras tan­to, ¿dón­de po­nen sus es­fuer­zos? Nos re­cos­ta­mos en el ne­go­cio del aco­pio, los in­su­mos y el tra­ding, que es­tá su­frien­do las ge­ne­ra­les de la ley: atraso de co­bran­zas, pro­ble­mas fi­nan­cie­ros por las al­tas ta­sas de in­te­rés... el pro­duc­tor hoy tie­ne la tie­rra pe­ro no tie­ne ca­pi­tal de tra­ba­jo y to­da la uti­li­dad se le va con la ta­sa que tie­ne que pa­gar. Por eso, creo que es un error ha­blar so­lo de de­va­lua­ción o re­ten­cio­nes. Hay que ha­blar del cos­to del fi­nan­cia­mien­to.

6 El gru­po fue trans­for­mán­do­se des­de su per­fil ori­gi­nal ca­si de pro­duc­to­res ne­tos. Sí. Hoy las uti­li­da­des vie­nen un 10% de la pro­duc­ción, un 30% del aco­pio (en el que in­clu­yo la molinería y la fá­bri­ca de pas­tas) y 60% de la ven­ta de in­su­mos. El gran cam­bio de Los Gro­bo en los úl­ti­mos años fue su cre­cien­te in­dus­tria­li­za­ción. Y ha­cia ade­lan­te te­ne­mos un plan a tres años cu­ya idea es pro­fun­di­zar la pa­ta agroin­dus­trial, pa­ra cre­cer más en in­su­mos y en ser­vi­cios. Es­ta­mos pri­vi­le­gian­do ca­li­dad de ne­go­cios an­tes que can­ti­dad. Fac­tu­rar más no siem­pre es si­nó­ni­mo de ga­nar más.

7 ¿Có­mo es­tán vien­do a Brasil, don­de us­te­des tu­vie­ron una pre­sen­cia muy fuer­te has­ta ha­ce po­co tiem­po? En Brasil va­mos a es­pe­rar un par de años pa­ra ver ha­cia dón­de va el país. Cla­ra­men­te, es­tá en nues­tra mi­ra. Pe­ro hoy atra­vie­sa una eta­pa de tran­si­ción y el mun­do de ne­go­cios es­tá vien­do có­mo re­sul­ta. El ne­go­cio de la siem­bra so­bre­vi­vió por la de­va­lua­ción de prin­ci­pios de año y el subis­dio que el Go­bierno le brin­da a la ta­sa de in­te­rés. Pe­ro tam­bién por­que el mo­de­lo agrí­co­la es dis­tin­to al de la Ar­gen­ti­na: el pro­duc­tor allá es due­ño de la tie­rra y es quien lle­va a ca­bo las la­bo­res. Aún así, la agri­cul­tu­ra no es lo que era has­ta ha­ce unos años.

8 En la Ar­gen­ti­na, el mo­de­lo es otro: la ma­yor par­te de la siem­bra se ha­ce so­bre cam­pos al­qui­la­dos. Pe­ro no es ló­gi­co que de una hec­tá­rea vi­van el due­ño de la tie­rra, el pro­duc­tor, el contratista y el Es­ta­do. El ne­go­cio no da pa­ra tan­tos. No es así en nin­gu­na par­te del mun­do. En Brasil, Pa­ra­guay o Es­ta­dos Uni­dos, no más de un 20% de la tie­rra es al­qui­la­da.

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