“Que­re­mos vol­ver a enamo­rar al sec­tor agro­pe­cua­rio ar­gen­tino”

Es un eco­no­mis­ta his­tó­ri­co li­ga­do a Ma­cri y li­de­ra el prin­ci­pal ban­co del país. Quie­re ce­rrar las he­ri­das que la ges­tión an­te­rior abrió con el cam­po. Vol­vió a Ex­poa­gro y ha­bló a fon­do con Cla­rín Ru­ral.

Clarin - Rural - - PROTAGONISTAS - Ser­gio Per­so­glia

1 El Ban­co Na­ción re­es­ta­ble­ció sus víncu­los con el cam­po, que es­tu­vie­ron atra­ve­sa­dos por gra­ves cor­to­cir­cui­tos en el an­te­rior Go­bierno. ¿Us­ted qué vi­sión tie­ne del sec­tor agro­pe­cua­rio? Cla­ra­men­te, es un sec­tor muy re­le­van­te de la economía ar­gen­ti­na, que tie­ne que ver, en prin­ci­pio, con có­mo Dios do­tó a es­te país. Yo vi­si­té Ar­me­nia, de don­de es mi fa­mi­lia, y allí la ven­ta­ja comparativa son las mon­ta­ñas, so­bre la que es­truc­tu­ran bue­na par­te de sus ac­ti­vi­da­des. La Ar­gen­ti­na, en cam­bio, ha si­do pri­vi­le­gia­da por sus tie­rras. Eso, pa­ra em­pe­zar, es un dato de la reali­dad. In­con­tras­ta­ble.

2 Pe­ro la Ar­gen­ti­na agroin­dus­trial va mu­cho más allá… Ob­via­men­te. De­ja­me se­guir. Cuan­do a to­do eso se le agre­ga el ta­len­to in­trín­se­co de la so­cie­dad ar­gen­ti­na y los avan­ces tec­no­ló­gi­cos que se han ido in­cor­po­ran­do a lo lar­go de las dé­ca­das, se mul­ti­pli­can las ven­ta­jas com­pa­ra­ti­vas ori­gi­na­les. Te doy otro ejem­plo: yo co­no­cí Las La­ji­tas, una es­pe­cie de mi­ni pam­pa hú­me­da en el me­dio de Sal­ta, con un po­ten­cial pro­duc­ti­vo in­creí­ble. Y to­do eso es lo que la Ar­gen­ti­na pue­de ser y que­re­mos apo­yar.

3 ¿Con qué ob­je­ti­vos van a ir es­truc­tu­ran­do el res­pal­do del ban­co al sec­tor? Creo que hay que pen­sar que lo que pa­só con la agri­cul­tu­ra ar­gen­ti­na tie­ne que pa­sar tam­bién con la ganadería. Y hay otras áreas de la agroin­dus­tria que tam­bién tie­nen un enor­me po­ten­cial. Te­ne­mos que apo­yar a las em­pre­sas y a los pro­duc­to­res pa­ra que ca­da vez ha­gan más po­llo, pa­ra agre­gar­le va­lor al maíz, o más fi­deos pa­ra agre­gar­le va­lor al tri­go. Esas son ideas que no me pue­do bo­rrar de la ca­be­za.

4 Es­ta idea de se­guir agre­gan­do va­lor a ve­ces pa­re­ce asu­mir el he­cho de que, si no se pro­du­cen esas transformaciones que us­ted men­cio­na, la agri­cul­tu­ra por sí mis­ma no es una ac­ti­vi­dad con mu­cho va­lor agre­ga­do… Mi­rá... Ten­go so­bre es­tos te­mas la vi­sión des­con­ta­mi­na­da de un eco­no­mis­ta sin his­to­ria en el cam­po y sin in­tere­ses en él. Una vi­sión ca­si “vir­gi­nal” al res­pec­to. Es­tá cla­ro que el cam­po de ha­ce 100 años no es el de aho­ra. Y que aho­ra hay un en­tra­ma­do in­dus­trial agro­pe­cua­rio muy im­por­tan­te que con­flu­ye en el ne­go­cio de la agri­cul­tu­ra. Pe­ro tam­bién creo que se pue­de se­guir cre­cien­do en el agre­ga­do de va­lor y eso es lo que que­re­mos apo­yar.

5 En los úl­ti­mos años, el Ban­co Na­ción es­tu­vo en la ve­re­da de en­fren­te del cam­po. Fue ca­si una he­rra­mien­ta pa­ra cas­ti­gar­lo. ¿Có­mo pien­sa ce­rrar esa he­ri­da? Aún an­tes de los úl­ti­mos años, la Ar­gen­ti­na tu­vo ma­las po­lí­ti­cas eco­nó­mi­cas en ge­ne­ral. Y lo di­go ha­blan­do de an­tes de la agre­sión que su­frió el cam­po en los úl­ti­mos 10 años, una agre­sión no so­lo tri­bu­ta­ria, sino más am­plia. A es­te ban­co Cris­ti­na le or­de­nó que no le pres­ta­ra al sec­tor y se hi­zo de una ma­ne­ra ex­tra­ña. Cuan­do yo lle­gué y le­van­té ese ce­po que im­pe­día pres­tar­le a los que no ha­bían ven­di­do su so­ja me en­con­tré con que la res­tric­ción se ha­bía pues­to en prác­ti­ca sin nin­gu­na nor­ma in­ter­na. Sim­ple­men­te fue una or­den, así que no tu­ve que cam­biar na­da pa­ra le­van­tar esa es­pe­cie de ce­po so­je­ro.

6 Y más allá de lo “po­lí­ti­co”, ¿qué pa­sos con­cre­tos es­tá dan­do el ban­co con el sec­tor? Estamos tra­ba­jan­do pa­ra vol­ver a seducir al pro­duc­tor agro­pe­cua­rio. Lo ha­ce­mos co­do a co­do con el Mi­nis­te­rio de Agroin­dus­tria, por ejem­plo, pa­ra po­der brin­dar ta­sas sub­si­dia­das. Ya mul­ti­pli­ca­mos has­ta por cin­co los mon­tos pa­ra pres­tar. No que­re­mos per­der pla­ta, pe­ro que­re­mos po­der dar prés­ta­mos que sean más ba­ra­tos que el res­to de los ban­cos. Que­re­mos vol­ver a enamo­rar al sec­tor agro­pe­cua­rio.

7 En­ton­ces, el mer­ca­do de cré­di­tos del sec­tor, ¿va a em­pe­zar a ver muy ac­ti­vo al Na­ción? En los úl­ti­mos años es­ta en­ti­dad su­frió un se­rio de­te­rio­ro y así per­di­mos pe­ne­tra­ción en el mer­ca­do. Pe­ro que­re­mos usar la pla­ta de la gen­te, que es pla­ta pri­va­da, pa­ra dar­le cré­di­to al sec­tor pri­va­do. El ban­co dio prés­ta­mos al sec­tor pú­bli­co has­ta el lí­mi­te. Eso aho­ra tie­ne que cam­biar.

8 Hoy el ni­vel de la ta­sa de in­te­rés en la Ar­gen­ti­na pa­re­ce muy al­to. ¿Qué rum­bo se­gui­rá? Lo que va a pa­sar es que, a me­di­da que va­ya ba­jan­do la in­fla­ción, irá ba­jan­do la ta­sa. Pa­ra po­der pres­tar más hay que atraer al aho­rris­ta, re­cu­pe­rar­lo, dar­le una ta­sa que le sir­va, pe­ro la cla­ve es ba­jar la in­fla­ción. Aho­ra, le estamos sa­can­do al agro el cas­ti­go que te­nía des­de la po­lí­ti­ca. Y eso va a em­pal­mar con la es­ta­bi­li­dad que va a lle­gar des­de la economía. Con esos avan­ces, el sis­te­ma ban­ca­rio tie­ne que ser el 40% o has­ta el 60% del PBI, como en otros paí­ses de Amé­ri­ca La­ti­na, y no so­lo el 18%, como es aquí.

9 ¿Qué eva­lua­ción ha­ce de sus pri­me­ros con­tac­tos con el sec­tor agro­pe­cua­rio? Sien­to que hay un es­pí­ri­tu de mu­cha co­la­bo­ra­ción, por ejem­plo de las en­ti­da­des del cam­po, con las que he­mos re­es­ta­ble­ci­do el con­se­jo con­sul­ti­vo que te­nía el ban­co. Creo que eso nos va a per­mi­tir or­de­nar las re­la­cio­nes, re­ci­bir apor­tes y tra­ba­jar jun­tos pa­ra vol­ver a cre­cer.

Car­los Mel­co­nian Pre­si­den­te del Ban­co de la Na­ción Ar­gen­ti­na

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