El mo­men­to exac­to de los ali­men­tos

Ca­ro­li­na Escobar Briones sos­tie­ne que la ho­ra en que se co­me es más im­por­tan­te que lo que se co­me.

Clarin - Spot - - Vida Sana - Fe­de­ri­co La­drón de Gue­va­ra Fl­gue­va­ra@agea.com.ar

“La ho­ra en que se co­me es más im­por­tan­te que lo que se co­me”, se­ña­la Ca­ro­li­na Escobar Briones, psi­có­lo­ga, doc­to­ra en fi­sio­lo­gía e in­ves­ti­ga­do­ra de la fa­cul­tad de Me­di­ci­na de la UNAM. La es­pe­cia­lis­ta me­xi­ca­na se re­fie­re a un con­cep­to no­ve­do­so, el de la “cro­no­nu­tri­ción”. Y lo am­plía: “Si se con­su­men ali­men­tos ri­cos en gra­sas o en azú­car a una ho­ra ade­cua­da, no hay pro­ble­ma pa­ra el or­ga­nis­mo. Lo me­jor es con­su­mir co­mi­das muy ener­gé­ti­cas a la ma­ña­na y que­mar esa ener­gía du­ran­te el res­to del día”.

-En­ton­ces es co­mo di­ce la fa­mo­sa fra­se: hay que desa­yu­nar co­mo un rey, al­mor­zar co­mo un prín­ci­pe y ce­nar co­mo un men­di­go.

-Sí, cla­ro.

-En esa lí­nea, es me­jor co­mer asa­do al me­dio­día que a la no­che.

-Sí. Igual, el asa­do tie­ne pro­teí­na. La pro­teí­na y la fi­bra no ge­ne­ran car­gas im­por­tan­tes de ener­gía.

-¿Y qué es lo que hay que co­mer más tem­prano?

-Ha­ri­nas, dul­ces... Al dor­mir, el cuer­po en­tra en es­ta­do de aho­rro. Y si no se que­ma la ener­gía, se ge­ne­ra gra­sa. Y ahí apa­re­ce el so­bre­pe­so.

-O sea que tam­bién es me­jor co­mer una por­ción de tor­ta de cho­co­la­te a las 11 de la ma­ña­na que a las cin­co de la tar­de.

-Po­dría­mos de­cir que sí. Pe­ro siem­pre de­pen­de de lo que ha­ga ca­da uno des­pués de co­mer. Si el que co­me la tor­ta a las cin­co de la tar­de to­da­vía tie­ne un lar­go día por de­lan­te, no ha­bría efec­tos ne­ga­ti­vos.

-¿Qué pa­sa con el que co­me piz­za a la no­che y de­ja al­gu­nas porciones pa­ra el me­dio­día si­guien­te?

-Lo mis­mo que de­cía al prin­ci­pio: cuan­to más tem­prano se in­gie­ra ener­gía, me­jor. Así, es más pro­ba­ble que la per­so­na se man­ten­ga en lí­nea.

Escobar Briones ha­bló con Cla­rín en un in­ter­va­lo del sim­po­sio “Cro­no­nu­tri­ción: in­fluen­cia de la cro­no­bio­lo­gía so­bre la in­ges­ta de ali­men­to y la sa­lud me­ta­bó­li­ca”, or­ga­ni­za­do por el Ins­ti­tu­to de Nu­tri­ción y Sa­lud Ke­llogg’s, y que for­mó par­te del Con­gre­so In­ter­na­cio­nal de Nu­tri­ción que se lle­vó a ca­bo en el ho­tel She­ra­ton.

-¿Qué tan im­por­tan­te es co­mer ca­da cua­tro ho­ras cua­tro ve­ces al día?

-En el es­que­ma cir­ca­diano, que tie­ne que ver con los ci­clos de 24 ho­ras, hay va­rias po­si­bi­li­da­des. Se pue­de co­mer tres ve­ces al día, cua­tro ve­ces, cin­co ve­ces... De­pen­de de ca­da me­ta­bo­lis­mo. Hay per­so­nas que tie­nen ham­bre más rá­pi­do. Lo que hay que man­te­ner, en to­do caso, es una ven­ta­na de tiem­po pa­ra co­mer y otra pa­ra que des­can­se el sis­te­ma di­ges­ti­vo. Eso es fun­da­men­tal. Hay que co­mer cuan­do el re­loj bio­ló­gi­co nos di­ce que de­be­mos es­tar des­pier­tos.

-¿Qué es lo más re­co­men­da­ble pa­ra los que ha­cen ac­ti­vi­dad fí­si­ca?

-Lo me­jor es co­mer al­go an­tes de la ac­ti­vi­dad fí­si­ca: una ba­rra de ce­real, una fru­ta. En el gim­na­sio, por ejem­plo, se que­ma ener­gía, pe­ro si uno va muy pe­sa­do tam­bién pue­de ser con­tra­pro­du­cen­te pa­ra el or­ga­nis­mo.

-¿La cro­no­nu­tri­ción tam­bién tie­ne que ver con el tiem­po que se le de­di­ca a ca­da co­mi­da?

-Sí, tam­bién tie­ne que ver con eso. Es im­por­tan­te di­ge­rir los ali­men­tos con tiem­po, mas­ti­car des­pa­cio... Pe­ro siem­pre es­ta­mos ha­blan­do de la im­por­tan­cia de los mo­men­tos de ayuno. Si ce­nás a las 9 de la no­che y desa­yu­nás a las 7 de la ma­ña­na, hay diez ho­ras de ayuno. Y es­tá muy bien. Así se evi­tan pro­ble­mas me­ta­bó­li­cos.

-En la Argentina son mu­chos los ca­sos de per­so­nas que só­lo desa­yu­nan a las apu­ra­das un par de ma­tes. O ce­nan y, en­se­gui­da, se van a dor­mir. O res­pe­tan las diez ho­ras de ayuno só­lo el día que tie­nen que ir a ha­cer­se al­gún ti­po de aná­li­sis mé­di­co.

-To­do eso es ma­lo pa­ra el or­ga­nis­mo. En el mun­do hay ci­clos. El día y la no­che. Con la luz ar­ti­fi­cial, las ta­blets, los te­lé­fo­nos ce­lu­la­res, las re­des so­cia­les y las se­ries, ca­da vez dor­mi­mos me­nos. Y en ese tiem­po se­gui­mos co­mien­do. Ade­más, hay mu­chos even­tos so­cia­les, gen­te que se jun­ta pa­ra co­mer y se acues­ta tar­de.

“Otro pro­ble­ma de la so­cie­dad mo­der­na es el atra­cón. Es un pe­li­gro gran­de”.

-La cla­ve, en­ton­ces, se­ría co­mer po­co de no­che y des­can­sar. No por na­da, si al­guien se sien­te mal le re­co­mien­dan “so­pi­ta y a la ca­ma”.

-Sí, pe­ro ahí ya es­ta­mos ha­blan­do de en­fer­me­da­des, de una gri­pe... Eso es al­go que tie­nen muy cla­ro los ani­ma­les: cuan­do es­tán en­fer­mos, ca­si no co­men. Só­lo se de­di­can a des­can­sar.

-¿Qué hay de cierto acer­ca de los an­to­jos de las em­ba­ra­za­das, que pue­den te­ner ga­nas de co­mer ja­món cru­do a las tres de la ma­ña­na?

-Hay an­to­jos que son reales... Hay mu­je­res a las que les dan ga­nas de co­mer la cal de las pa­re­des...

-Sí, en las no­ve­las del rea­lis­mo má­gi­co.

-No, lo he vis­to en México. Lo ha­cen cuan­do les fal­ta cal­cio. Yo da­ba cla­ses y ha­bía mu­je­res que me pe­dían las ti­zas...

-¿Có­mo ana­li­za el caso de los “per­mi­ti­dos”, esas co­mi­das muy ca­ló­ri­cas que se in­clu­yen por fue­ra de las die­tas?

-Otro de los pro­ble­mas de la so­cie­dad mo­der­na es el atra­cón. La per­so­na que ha­ce die­ta es­tá su­frien­do ham­bre. Y el atra­cón es un pe­li­gro gran­de. Se pue­de ge­ne­ra un há­bi­to.

-¿Qué hay que ha­cer pa­ra evi­tar­lo?

-Cuan­do se co­me po­co, la die­ta se ha­ce di­fí­cil. Con la cro­no­nu­tri­ción no se res­trin­ge el ali­men­to sino que se ge­ne­ran es­pa­cios de tiem­po pa­ra no al­ma­ce­nar. Es una muy bue­na al­ter­na­ti­va a la de es­tar­se con ham­bre... Mu­chas per­so­nas han ba­ja­do de pe­so con só­lo de­jar de co­mer a la no­che.

Op­ción. La doc­to­ra escobar Briones di­ce que es­tar con ham­bre es una bue­na al­ter­na­ti­va pa­ra ba­jar de pe­so.

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