Fe­de­ri­co Mon­jeau.

El con­duc­tor del pro­gra­ma “El ga­to en­de­mo­nia­do” (Ani­mal Pla­net) ha­bla so­bre có­mo di­se­ñar la casa ideal pa­ra tu mi­nino.

Clarin - Spot - - Portada - Her­nán Rus­so hrus­so@cla­rin.com

A di­fe­ren­cia del tra­ta­mien­to y cui­da­do que exis­te con los pe­rros, en la Ar­gen­ti­na no exis­te la fi­gu­ra del adies­tra­dor de ga­tos. O al me­nos no es­tá “pro­fe­sio­na­li­za­da”. Eso sí, tan­to en las re­des so­cia­les, co­mo en li­bros y tu­to­ria­les de Youtu­be em­pie­zan a sur­gir con­se­jos y su­ge­ren­cias pa­ra lo­grar siem­pre ape­lan­do a la au­to­ges­tión­que las mas­co­tas fe­li­nas ten­gan un me­jor com­por­ta­mien­to en si­tua­ción de ho­gar y ám­bi­to fa­mi­liar.

Uno de los que apor­ta to­dos sus co­no­ci­mien­tos y ya se ga­nó el mo­te del en­can­ta­dor de ga­tos es el es­ta­dou­ni­den­se Ri­chard Kirsch­ner, más co­no­ci­do co­mo Jack­son Ga­laxy, quien ob­tu­vo po­pu­la­ri­dad mun­dial con su pro­gra­ma Mi ga­to en­de­mo­nia­do, que se trans­mi­tió por pri­me­ra vez en el 2011 y va por su oc­ta­va tem­po­ra­da en Ani­mal Pla­net. Ga­laxy, que lla­ma la aten­ción con sus pa­ti­llas y bar­ba en­tre­cor­ta­da, no an­da con chi­qui­tas y se en­fren­ta a ca­sos ex­tre­mos. Brin­da con­fe­ren­cias por to­do el mun­do, es­cri­be li­bros y cuen­ta con 19 años de ex­pe­rien­cia en com­por­ta­mien­to fe­lino, re­sol­vien­do día a día los con­flic­tos que im­pi­den una bue­na con­vi­ven­cia en­tre los hu­ma­nos y sus ga­tos.

Es por eso que Ga­laxy, jun­to a Ka­te Ben­ja­min, otra ex­per­ta en edu­ca­ción ga­tu­na, lan­zó Ga­ti­fi­ca­tion, un li­bro que es­tá re­ple­to de in­for­ma­ción útil, con­se­jos e imá­ge­nes que dan he­rra­mien­tas pa­ra en­ten­der a tu ga­to y ha­cer­le la vi­da más fá­cil. A su vez es un ma­nual de di­se­ño pa­ra crear un am­bien­te más agra­da­ble pa­ra la mas­co­ta y tam­bién pa­ra uno. Eso sí, Jack­son le acla­ra a Cla­rín, en la pre­via a la en­tre­vis­ta te­le­fó­ni­ca que ofre-

ce des­de Los Ángeles (Ca­li­for­nia), que no hay pro­ble­mas con los ga­tos: “El pro­ble­ma es del hu­mano”. Es por eso que su mi­sión es en­se­ñar­le a los due­ños-ga­laxy le acla­ra al pe­rio­dis­ta que pre­fie­re que los lla­me­mos guar­dia­nes­ver el mun­do a tra­vés del ojo de sus mas­co­tas y así ha­cer­les una vi­da más agra­da­ble.

-“Ga­ti­fi­ca­tion” tie­ne un mon­tón de tips pa­ra lo­grar una gra­ta con­vi­ven­cia con los ga­tos, pe­ro tam­bién es un li­bro de di­se­ño pa­ra el ho­gar: ¿cuál fue tu ob­je­ti­vo al es­cri­bir el li­bro?

-Mi in­ten­ción fue mos­trar lo fa­cil que pue­de ser pro­veer­le una vi­da sa­lu­da­ble y un ho­gar lin­do a tu ga­to. Y al mis­mo tiem­po te­nés que lo­grar es­tar co­mo­do en tu casa, amar tu lu­gar con­si­guien­do un equi­li­brio pa­ra que tan­to tú co­mo el ga­to es­tén co­mo­dos. Ex­pan­der tus lí­mi­tes pen­san­do en la vi­da del ga­to, só­lo se ha­ce con amor. No hay otra op­ción. Es una re­la­ción ba­sa­da en eso, el com­pro­mi­so que te­nés con me­jo­rar­le la vi­da a tu ga­to. En de­fi­ni­ti­va, Ga­ti­fi­ca­tion ayu­da a que las re­la­cio­nes fun­cio­nen de una ma­ne­ra mas fun­cio­nal.

-¿Qué es lo que de­ter­mi­na esa co­ne­xión en­tre el hu­mano y el ga­to?

-Ca­da ga­to es un mun­do y a ve­ces es di­fí­cil co­nec­tar con ellos: al­gu­nos son sú­per mi­mo­sos, otros son reac­cio­na­rios y hay fe­li­nos que pre­fie­ren ha­cer la su­ya o co­mo se le di­ce ser ga­tos in­de­pen­dien­tes. Só­lo so­bre la com­pa­sión y el amor es que cons­tru­yes al­go. Na­die po­drá con­tro­lar a los ga­tos. Lo que yo ha­go, es ge­ne­rar una lí­nea abier­ta de co­mu­ni­ca­ción con ellos: yo só­lo soy un me­dia­dor en­tre el ga­to y el hu­mano.

-En el li­bro ha­cés mu­cho én­fa­sis en dar­le im­por­tan­cia al “Mo­jo” del ga­to. ¿Qué significa?

-A los ga­tos les gus­ta sa­ber­se due­ños de su te­rri­to­rio y la sen­sa­ción ins­tin­ti­va de que tie­nen un tra­ba­jo que ha­cer alli. Eso es el mo­jo ga­tuno. Cuan­do un ga­to tie­ne su mo­jo en­cen­di­do, lle­va­rá a ca­bo sus ac­ti­vi­da­des co­ti­dia­nas de ca­zar, atra­par, ma­tar y co­mer­se su pre­sa, pa­ra des­pués aci­ca­lar­se y dor­mir, con ab­so­lu­ta con­fian­za y se­gu­ri­dad de sí mis­mo. Bueno, el mo­jo es esa zo­na de con­fian­za. Si se es­con­de de­ba­jo de la me­sa, si es­tá ner­vio­so, pa­re­ce asus­ta­do to­do el día o duer­me to­do el día so­bre el sue­lo. Esas son se­ña­les de que tu ga­to no es­tá en su zo­na...

-Siem­pre se di­ce que los ga­tos son te­rri­to­ria­les, pe­ro con el li­bro in­ten­tás rom­per esos es­que­mas y ha­cer­lo más par­tí­ci­pe de la vi­da del ho­gar...

Es que son te­rri­to­ria­les, pe­ro no en la ma­ne­ra que pen­sa­mos que lo son. La idea es ha­cer un via­je de tu vi­da con el ani­mal. No só­lo in­ten­tar el cam­bio en el ga­to, sino in­terio­ri­zar­se con el cam­bio in­terno de uno. Cuan­do co­nec­tás en la re­la­ción con el ani­mal, te po­nés en una po­si­ción en la que no sos el due­ño, sino un guar­dián o un pa­rien­te. Es igual a una re­la­ción con ami­gos, her­ma­nos, parejas. To­más ries­gos en esas re­la­cio­nes y pro­du­cís cam­bios. Hay que dar y re­ci­bir, es un prin­ci­pio vie­jo pe­ro que fun­cio­na.

-Pe­ro no es una cien­cia exac­ta: ¿có­mo se ha­ce si hay mu­chos ga­tos en un ho­gar?

-Si te­nés un ga­to te­rri­to­rial y traés un ga­to ca­lle­je­ro o uno que adop­tás, hay que te­ner pa­cien­cia. Los te­nés que in­tro­du­cir, que se co­noz­can de a po­co. Los cam­bios son muy de a po­co. Hay que ha­cer­los sen­tir có­mo­dos a to­dos tus ga­tos. Es co­mo cuan­do una ma­dre tie­ne va­rios hi­jos: no to­dos tie­nen la mis­ma aten­ción, pe­ro ca­da uno de­be sen­tir­se có­mo­do en su es­pa­cio.

-¿Es ca­ro di­se­ñar tu ho­gar pa­ra las co­mo­di­da­des de un ga­to?

-No de­be­ría ser ca­ra la ga­ti­fi­ca­ción. En el li­bro mos­tra­mos di­fe­ren­tes ti­pos de ga­ti­fi­ca­ción. Hay gen­te que sí gas­ta cien­tos y cien­tos de dó­la­res. Pe­ro la idea es lo­grar­lo de la ma­ne­ra más res­pon­sa­ble y eco­nó­mi­ca po­si­ble. Hay ma­ne­ras de lo­grar­lo. En el li­bro mos­tra­mos co­mo crear bue­nos am­bien­tes y de ma­ne­ra muy ba­ra­ta, co­mo por ejem­plo po­ner­le a la pa­ta de una me­sa un...a su vez hay gen­te que se de­tie­ne y no lo ha­ce por­que di­ce “no, de­já es muy ca­ro” y qui­zas hay un pun­to me­dio. Por­que a la lar­ga es­tás ga­nan­do vos en co­mo­di­dad y en sa­lud y en buen áni­mo si tu mas­co­ta es­tá bien y con­for­ta­ble en su es­pa­cio.

-Por ra­zo­nes eco­nó­mi­cas, en nues­tro país ca­da vez más, la gen­te sol­te­ra o in­de­pen­dien­te pre­fie­re te­ner más ga­tos que pe­rros. ¿Se re­va­lo­ri­zó el fe­lino co­mo mas­co­ta?

-Sin nin­gu­na du­da. Ade­más pien­so que hay mas con­cien­cia de las nue­vas ge­ne­ra­cio­nes. Eco­nó­mi­ca­men­te, es ver­dad, la gen­te que es in­de­pen­dien­te pre­fie­re te­ner ga­tos a pe­rros, por una cues­tión de es­pa­cios y cui­da­dos o tiem­po dis­po­ni­ble. Me en­can­ta es­ta nue­va re­vo­lu­ción de los ga­tos. Aho­ra hay mu­chos más fe­li­nos que ca­ni­nos en ca­sas. No es un mal mo­men­to pa­ra ser un ex­per­to en ga­tos, ja.

-¿Al­gu­na vez tu­vis­te du­das so­bre có­mo con­tro­lar a un ga­to?

-Siem­pre ten­go du­das, es cons­tan­te. No pue­do te­ner con­trol so­bre el com­por­ta­mien­to de un ga­to. So­lo in­ten­to po­ner­me en el rol de ami­go. Es más te voy a de­cir: si ten­go el ob­je­ti­vo de cam­biar el com­por­ta­mien­to por­que sí, voy a fa­llar. Lo úni­co que in­ten­to es ha­cer que se sien­tan o sean fe­li­ces. Y si son fe­li­ces, to­dos lo so­mos. Esa es la idea glo­bal de mi bús­que­da con és­te li­bro.

-Siem­pre an­dás con un gui­ta­rre­ro, ¿Qué lle­vás ahí?

-Ten­go to­das he­rra­mien­tas pa­ra que los ga­tos quie­ran ser mis ami­gos: Ju­gue­tes, snacks, to­das esas co­sas, me­nos una gui­ta­rra. Eso em­pe­zó de chi­co y te­nía una, pe­ro des­pués ha­bía que trans­por­tar mu­chas co­sas. Con el co­rrer de mi ca­rre­ra que­dó co­mo mi amu­le­to de la suer­te.w

“Si te­nés un ga­to te­rri­to­rial y adop­tás un ga­to ca­lle­je­ro, hay que te­ner pa­cien­cia”.

RE­NA­TA MARCHETTI

Jack­son Ga­to. El equi­va­len­te fe­lino de Cé­sar Mi­llán ha­bla del li­bro que es­cri­bió jun­to a su co­le­ga Ka­te Ben­ja­min. Su ver­da­de­ro nom­bre es Ri­chard Kirsch­ner.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.