Cui­da­dos con el sol

Clarin - Viajes - - PASAJEROS EN TRANSITO - Irene Hart­mann ihart­mann@clarin.com

Impresiona que el sol es­tá ca­da vez más fuer­te. Si la sen­sa­ción tie­ne o no asi­de­ro cien­tí­fi­co es in­dis­tin­to. Los cui­da­dos hay que to­mar­los igual y no exa­ge­ran quie­nes se apli­can fac­tor 80 (exis­te y es co­mo te­ner pues­ta una re­me­ra blan­ca) ni aque­llos que se em­ba­dur­nan cuan­do el día es­tá nu­bla­do o los que se pa­san cre­ma in­clu­so por fue­ra de la fran­ja ho­ra­ria de las 10 a las 16: es que, aun­que ese lap­so ha­ya si­do di­fun­di­do co­mo “el” mo­men­to en que hay que evi­tar el con­tac­to di­rec­to con el sol, lo cierto es que, en ve­rano, tam­bién a las 16.30 y las 17 la luz so­lar se sien­te in­ten­sa.

Re­bel­des nun­ca fal­tan. Al­gu­nas per­so­nas que uti­li­zan Fac­tor de Pro­tec­ción So­lar (FPS) ba­jí­si­mo (2, 4, 8...) acla­ran que, en reali­dad, la vi­ta­mi­na D –pro­ve­nien­te de la luz so­lar– es esen­cial pa­ra el cuer­po. No hay ex­cu­sas: bas­tan 10 o 15 mi­nu­tos dia­rios de ex­po­si­ción (a tra­vés del ros­tro, ma­nos, bra­zos o pier­nas) pa­ra ab­sor­ber los re­que­ri­mien­tos dia­rios de esa vi­ta­mi­na.

Otras on­das so­la­res, los ra­yos ul­tra­vio­le­tas (UV, di­vi­di­dos por sus cua­li­da­des y efec­tos en­tre los UVB y los UVA), pro­du­cen con­se­cuen­cias me­nos fe­li­ces. Se sa­be, la ex­po­si­ción ex­ce­si­va y des­cui­da­da pro­du­ce un da­ño in­me­dia­to (el en­ro­je­ci­mien­to) que el cuer­po re­pa­ra, pe­ro con los años se ven efec­tos acu­mu­la­ti­vos que van des­de el en­ve­je­ci­mien­to pre­ma­tu­ro de la piel (me­nor elas­ti­ci­dad, piel más fi­na), pa­san­do por un au­men­to no­ta­ble de arru­gas, has­ta ca­sos más se­ve­ros co­mo ca­ta­ra­tas en los ojos (tam­bién a ellos hay que cui­dar­los con len­tes os­cu­ros) y cán­ce­res de piel.

Des­de el Na­tio­nal Cancer Ins­ti­tu­te de EE.UU. (nih.gov) re­co­mien­dan apli­car –mí­ni­mo– FPS 15 y, las per­so­nas de tez cla­ra, des­de FPS 30. Es cla­ve que el en­va­se in­di­que pro­tec­ción con­tra los ra­yos UVB y UVA. La cre­ma se apli­ca des­de me­dia ho­ra an­tes de po­ner­se al sol y se re­nue­va ca­da 2 ho­ras. Otro ca­pí­tu­lo son los chi­cos: en el Mi­nis­te­rio de Sa­lud (msal.gov.ar) acon­se­jan evi­tar por com­ple­to la ex­po­si­ción de los me­no­res de un año. Y los ma­yo­res de esa edad, só­lo en ho­ra­rios por fue­ra de las 10 a las 16.

An­drés D’Elía

PRECAUCION. Los chi­cos de­be­rían es­tar a la som­bra en­tre las 10 y las 16.

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