Por­qué Is­lan­dia es una his­to­ria de éxi­to

Debate - - ECONOMÍA -

Re­cien­te­men­te me in­for­ma­ron de un ata­que no­ta­ble­men­te es­tú­pi­do (y uso el tér­mino de­li­be­ra­da­men­te) con­tra mi per­so­na por par­te del Con­se­jo de Re­la­cio­nes Ex­te­rio­res -CFR, por sus si­glas en inglés- con re­la­ción al te­ma de Is­lan­dia. En una pu­bli­ca­ción in­ti­tu­la­da “‘Ice­land’s Post-Cri­sis Mi­ra­cle’ Re­vi­si­ted”, la gen­te del CFR me re­pren­de en un blog por me­dir el desem­pe­ño eco­nó­mi­co de Is­lan­dia y los paí­ses del Bál­ti­co, con re­la­ción al clí­max pre­vio a la cri­sis, lo que se­gún ellos es cier­ta for­ma de en­ga­ño. ¿Por qué no me­dir­lo en com­pa­ra­ción con la ci­ma pos­te­rior a la cri­sis, ba­jo la cual los paí­ses del Bál­ti­co se ven me­jor? Ay, Dios. Los eco­no­mis­tas han es­ta­do es­tu­dian­do los ci­clos eco­nó­mi­cos du­ran­te ca­si 90 años, y han he­cho com­pa­ra­cio­nes con clí­max pre­vios to­do el tiem­po; apa­ren­te­men­te, es­tos ti­pos no sa­ben na­da de eso. Así que va­mos a abor­dar­lo len­ta­men­te. Pri­me­ro que na­da, ve­mos las re­ce­sio­nes co­mo un pe­río­do don­de la eco­no­mía cae de­ba­jo de su po­ten­cial; la for­ma na­tu­ral de me­dir una re­cu­pe­ra­ción es ver cuán­to del te­rreno per­di­do se ha re­cu­pe­ra­do. Me­jor aún, com­pa­re­mos dos paí­ses hi­po­té­ti­cos: lla­mé­mos­los país I y país L. Am­bos su­fren un se­ve­ro re­vés eco­nó­mi­co, pe­ro el país I res­pon­de me­jor al cho­que, así que la pro­duc­ción sólo cae el 10 por cien­to en el país I, pe­ro el 20 por cien­to en el país L. Des­pués, am­bas eco­no­mías se re­cu­pe­ran. En esa re­cu­pe­ra­ción, la pro­duc­ción en L cre­ce más des­de la ci­ma que la pro­duc­ción en I, pe­ro sólo por­que le fue muy mal al prin­ci­pio. No obs­tan­te, la gen­te del CFR qui­sie­ra que cre­yé­ra­mos que L, y no I, es la his­to­ria exi­to­sa. O ha­ga­mos un po­co de his­to­ria. La eco­no­mía de Es­ta­dos Uni­dos cre­ció el 10,9 por cien­to en 1934. ¡El triun­fo del New Deal! O tal vez no. El Pro­duc­to Bru­to In­terno Real si­guió es­tan­do un 20 por cien­to por de­ba­jo de su ni­vel de 1929. En­ton­ces, al com­pa­rar la pro­duc­ción res­pec­to del clí­max pre­vio, es­toy ha­cien­do lo ob­vio y na­tu­ral; la al­ter­na­ti­va del CFR no tie­ne sen­ti­do. Ah, y Ryan Avent, corresponsal de eco­no­mía de The Eco­no­mist, re­co­gió en su pro­pio blog otro ar­gu­men­to pre­vio del CFR, en el sen­ti­do de que los paí­ses del Bál­ti­co han cre­ci­do más des­de el año 2000. És­te es otro ti­po de con­fu­sión: mez­clar cre­ci­mien­to po­ten­cial de lar­go pla­zo con dé­fi­cits de­ba­jo del po­ten­cial. Is­lan­dia era y es un país ri­co; los paí­ses del Bál­ti­co eran na­cio­nes po­bres, que se es­ta­ban po­nien­do al día, lo que no es re­le­van­te de nin­gu­na for­ma pa­ra la his­to­ria de la cri­sis. Un pun­to en que dis­cre­po con Avent es en su de­seo de de­jar de ha­blar de Is­lan­dia. Sí, es una is­la chi­ca que ex­por­ta prin­ci­pal­men­te pes­ca­do y alu­mi­nio. Fue el úni­co país de la pe­ri­fe­ria eu­ro­pea que re­ci­bió enor­mes flu­jos de ca­pi­tal y que res­pon­dió a la cri­sis no con una fir­me de­ter­mi­na­ción de que­dar­se con el eu­ro o de fi­jar su mo­ne­da a és­te, sino de­va­luan­do. En el pro­ce­so, de­mos­tró que la de­va­lua­ción es mu­cho más fá­cil que la “de­va­lua­ción in­ter­na”, el in­ten­to de re­cu­pe­rar com­pe­ti­ti­vi­dad con un ti­po de cam­bio fi­jo, lo que de he­cho es el prin­ci­pal pun­to.

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