La his­to­ria del sa­na­dor de Go­ri­na que ayu­dó a la Se­lec­ción

Ma­nuel Val­dez, el hom­bre que irra­dia bue­na ener­gía, se ha con­ver­ti­do en una ver­da­de­ra le­yen­da ur­ba­na de La Pla­ta tras la cla­si­fi­ca­ción de la Se­lec­ción al Mun­dial de Ru­sia

Hoy en la noticia - - PORTADA -

Jun­to a su fa­mi­lia, Ma­nuel Val­dez re­ci­bió al dia­rio Hoy en su ca­sa

De la no­che a la ma­ña­na, al hu­mil­de tu­cu­mano que ha­ce más de vein­te años echó raí­ces en Go­ri­na se le fue la me­dia­ti­za­ción de las ma­nos. No que­ría cá­ma­ras ni re­por­ta­jes, pe­ro tam­po­co ale­jar­se del res­pe­to que siem­pre tu­vo ha­cia to­dos los que bus­can su con­tac­to.

“No pue­do creer lo que es­toy vi­vien­do”, cuen­ta Ma­nuel Val­dez en­tre lá­gri­mas de emo­ción, ro­dea­do de sus hi­jos, en la puer­ta del san­tua­rio don­de a dia­rio es­cu­cha los pro­ble­mas de cien­tos de per­so­nas.

No co­bra, so­lo re­ci­be afec­to y mu­chas do­na­cio­nes. Des­de pa­que­tes de arroz o fi­deos pa­ra ar­mar una olla po­pu­lar pa­ra los más hu­mil­des del ba­rrio, has­ta ca­mio­ne­tas o re­ga­los lu­jo­sos de per­so­na­li­da­des del es­pec­tácu­lo que sue­len acu­dir a su po­der sa­na­dor.

En la mis­ma ca­lle de tie­rra de siem­pre, que cuan­do llue­ve se con­vier­te en un ba­rri­zal, tran­si­ta­ron per­so­na­jes co­mo Ricardo Fort, pa­ra ter­mi­nar con los do­lo­res en una de sus ro­di­llas cuan­do te­nía que par­ti­ci­par del show nú­me­ro 1 de la Ar­gen­ti­na.

Tam­bién con­cu­rren ju­ga­do­res, ac­tri­ces, tra­ba­ja­do­res y de­socu­pa­dos de to­do el país, que co­no­cen del mi­to ur­bano que sa­lió a la luz por un par­ti­do de fút­bol y hoy es to­da una reali­dad.

— ¿ Sa­bés que aho­ra te van a que­rer lle­var al Mun­dial, no?

— No sé, no lo hi­ce con ese pro­pó­si­to. Soy un sa­na­dor y voy a se­guir ayu­dan­do a la gen­te. Sien­to mu­cho or­gu­llo por ha­ber he­cho es­to. No sa­bía que iba a te­ner tan­ta re­per­cu­sión to­do es­to.

— ¿ Pe­ro qué fue lo que hi­cis­te en Ecua­dor?

— Es­tu­ve ahí, na­da más. Sien­to fe­li­ci­dad por lo que hi­ce.

— ¿ No se pue­de re­ve­lar el secreto?

— No pue­do de­cir na­da.

— ¿ De dón­de sos?

— De Tu­cu­mán.

— Te lle­va­ron Ca­mino y Gug­na­li, ¿ te cru­zas­te con Mes­si?

— No, a Mes­si no lo vi.

— Si tu­vie­ras que des­cri­bir­te, ¿ quién es Ma­nuel Val­dez?

— Un sa­na­dor que le ha­ce bien a la gen­te sin pe­dir­le na­da a cam­bio. El que te da, te da. Y el que no, no im­por­ta.

— ¿ Por qué lo ha­cés?

— Por­que me na­ce del co­ra­zón. Ten­go mu­cha gen­te que me si­gue y aho­ra sien­to que es­toy vi­vien­do al­go in­creí­ble.

— ¿ Por el fút­bol?

— Por to­do.

— ¿ Có­mo se ha­ce?

— Veo las co­sas, na­da más. Me sien­to pleno por ha­cer lo que ha­go y no me arre­pien­to.

— Lo hi­cis­te mu­cho tiem­po en Es­tu­dian­tes, ¿ pen­sás que aho­ra que sa­lió a la luz vas a po­der se­guir ha­cien­do lo que ha­cés? — Sí. Voy a se­guir por­que me na­ce ha­cer­lo y por­que la gen­te me ne­ce­si­ta.

— ¿ Con quién vi­vís?

— Con to­dos mis hi­jos. Acá es­tán con­mi­go. Ellos son los que es­tán siem­pre a mi la­do.

— ¿ Le de­cís a la gen­te que con­fíe en Dios?

— Sí. Que pi­da por lo que ne­ce­si­ta y que ten­ga fe que las co­sas se le van a dar.

Jun­to a par­te de su fa­mi­lia, en Go­ri­na re­ci­be a cien­tos de fie­les que a dia­rio con­cu­rren a pe­dir­le ayu­da por di­fe­ren­tes pro­ble­mas

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.