“Ma­ría Eugenia es una per­so­na de ver­dad”

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— ¿ Con quién te iden­ti­fi­cás po­lí­ti­ca­men­te?

— Mi mo­de­lo es Ma­ría Eugenia Vidal, fue quien me con­vo­có a la po­lí­ti­ca, quien me acer­có al con­ce­jal Ju­lio Iru­rue­ta y es una per­so­na que me es­cu­chó sin ser can­di­da­ta a go­ber­na­do­ra, era vi­ce­je­fa de go­bierno. Es­cu­cha a las víc­ti­mas y no es una cues­tión de­ma­gó­gi­ca. La co­noz­co des­de 2014 y el com­pro­mi­so va más allá de una cues­tión po­lí­ti­ca de sa­car­se una fo­to. Creo que la es­cu­cha es real y que se me con­vo­có, fi­nal­men­te, por­que tra­ba­jé en la Fun­da­ción Pen­sar. Ma­ría Eugenia es una per­so­na de ver­dad.

— ¿ Có­mo fue el mo­men­to en que te pro­pu­sie­ron acer­car­te a la po­lí­ti­ca?

— La reali­dad es que es­ta­ba en la Usi­na de Jus­ti­cia y des­de ahí tra­ta­mos de in­ci­dir en po­lí­ti­cas pú­bli­cas. Nues­tro con­tac­to era ir a to­car la puer­ta a dipu­tados, se­na­do­res y mi­nis­tros y yo a la vez es­ta­ba en la Fun­da­ción Pen­sar. Fue un pa­so muy de a po­co y no me re­sul­tó un ám­bi­to ajeno. Es una opor­tu­ni­dad que no po­día de­jar pa­sar.

— ¿ Có­mo te ves sen­ta­da en la ban­ca?

— Con res­pec­to a las crí­ti­cas, po­dré re­ci­bir­las de ad­ver­sa­rios y de mi mis­mo es­pa­cio po­lí­ti­co. Los que lo com­po­ne­mos so­mos per­so­nas di­fe­ren­tes. Yo em­pe­cé par­ti­ci­pan­do co­mo víc­ti­ma en el Mi­nis­te­rio de Jus­ti­cia, con Ger­mán Ga­ra­vano, y es un es­pa­cio don­de se es­cu­cha­ban to­das las vo­ces. Es in­tere­san­te lle­gar a con­sen­sos. Creo que lo que es in­se­gu­ri­dad y có­mo fun­cio­na la Jus­ti­cia es al­go que nos con­vo­ca a to­dos, más allá del es­pa­cio.

El pa­sa­do 28 de sep­tiem­bre, el Se­na­do bo­nae­ren­se le dio me­dia san­ción al pro­yec­to del Po­der Eje­cu­ti­vo que pro­po­ne re­for­mas al Có­di­go Pro­ce­sal Pe­nal y a la Ley de Eje­cu­ción Pe­nal, con el ob­je­ti­vo de am­pliar la par­ti­ci­pa­ción de las víc­ti­mas de de­li­tos en los pro­ce­sos ju­di­cia­les. En es­te mar­co, Ca­ro­li­na Pí­pa­ro ase­gu­ró que es fun­da­men­tal que la Pro­vin­cia ad­hie­ra.

— ¿ Cuál va a ser el pri­mer pro­yec­to que pre­sen­tes cuan­do seas dipu­tada?

— Mi pri­mer pro­yec­to va a ser que la Pro­vin­cia ad­hie­ra a la Ley de Eje­cu­ción Pe­nal que se dic­tó en el Con­gre­so, que im­pli­ca que los de­li­tos contra la vi­da, contra la in­te­gri­dad se­xual y contra la li­ber­tad cum­plan con­de­nas com­ple­tas. La Pro­vin­cia de Bue­nos Ai­res tie­ne un có­di­go de eje­cu­ción di­fe­ren­te. Eje­cu­ción es, bá­si­ca­men­te, el con­trol de la pe­na. No­so­tros pre­ten­de­mos que en de­li­tos gra­ves la pe­na se cum­pla com­ple­ta. Ese va a ser mi pri­mer pro­yec­to. Des­pués, tra­ba­jar jun­to con el mi­nis­tro de Se­gu­ri­dad, Cristian Ri­ton­do, y de Jus­ti­cia, Gus­ta­vo Ferrari, a la par y acom­pa­ñan­do.

— ¿ Por qué creés que to­da­vía no se reali­zó la ad­he­sión?

— En el Con­gre­so hu­bo un gran de­ba­te que fue ideo­ló­gi­co, tar­dó mu­cho es­ta ley, in­clu­so hu­bo mo­ti­nes en las cár­ce­les por es­tos fa­mo­sos be­ne­fi­cios que ya se con­si­de­ran un de­re­cho, co­mo la li­ber­tad con­di­cio­nal o la do­mi­ci­lia­ria.

Hay una cues­tión ideo­ló­gi­ca, in­clu­so se sa­có el ar­tícu­lo 1 º que, co­mo víc­ti­mas, era muy im­por­tan­te por­que im­pli­ca­ba que, más allá de la re­in­ser­ción de la per­so­na en con­flic­to con la ley pe­nal, la pro­tec­ción de la ciu­da­da­nía era un ob­je­ti­vo im­por­tan­te, y se bo­rró. Es­to es pu­ra­men­te ideo­ló­gi­co. Creo que hay un le­tar­go en los años elec­to­ra­les, no creo que ha­ya una re­ti­cen­cia a es­te ti­po de le­gis­la­ción por­que es al­go que pi­de la so­cie­dad, no los po­lí­ti­cos.

— ¿ Le trans­mi­tís a tu equi­po las mo­les­tias del le­tar­go?

— No ten­go un equi­po po­lí­ti­co. Voy pa­so a pa­so. El equi­po se va a ir for­man­do. Quie­ro una mez­cla de po­lí­ti­ca con per­so­nas que vie­nen tra­ba­jan­do en la mis­ma lí­nea que yo y que no es­tán afi­lia­das a nin­gún par­ti­do. Tra­ba­jo en una or­ga­ni­za­ción apar­ti­da­ria que tra­ta te­mas que a mí me in­tere­san. Quie­ro per­so­nas de ese per­fil.

— ¿ Có­mo res­pon­de­ría a las crí­ti­cas de que pue­den im­pul­sar pro­yec­tos que aten­ten contra los De­re­chos Hu­ma­nos?

— La Jus­ti­cia Pe­nal ha­ce mu­chos años que en las fa­cul­ta­des de De­re­cho se es­tu­dia co­mo una so­la doc­tri­na, que no cree en la pe­na y le ha qui­ta­do a la víc­ti­ma su lu­gar. Te en­con­trás con una Jus­ti­cia que te di­ce “pa­rá que hay otra per­so­na que es más víc­ti­ma que vos”. Po­de­mos dis­cu­tir to­das las cues­tio­nes que in­ci­den en que una per­so­na lle­gue a de­lin­quir, pe­ro no po­de­mos jus­ti­fi­car. Cuan­do uno lle­ga a la Jus­ti­cia Pe­nal es por­que ya ha co­me­ti­do un de­li­to que de­be ser pe­na­do. Creo en la pe­na por­que la Jus­ti­cia de­be dar­le va­lor a al­go que se le per­dió. La im­pu­ni­dad no es el de­li­to.

“Pre­ten­de­mos que en de­li­tos gra­ves la pe­na se cum­pla com­ple­ta”, ase­gu­ró Ca­ro­li­na Pí­pa­ro

Pí­pa­ro ase­gu­ró que la go­ber­na­do­ra “la con­vo­có a la po­lí­ti­ca”

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