“La in­se­gu­ri­dad no dis­cri­mi­na, la si­tua­ción es gra­ve”

Así lo afir­mó la can­di­da­ta a dipu­tada pro­vin­cial du­ran­te una vi­si­ta a la re­dac­ción de dia­rio Hoy. Di­jo que el con­trol del cri­men “es un dé­fi­cit en La Pla­ta” y re­cla­mó “trans­pa­ren­tar” el sis­te­ma an­te el fla­ge­lo de la de­lin­cuen­cia ju­ve­nil

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Fue el 29 de ju­lio de 2010 cuan­do Ca­ro­li­na Pí­pa­ro, una ve­ci­na pla­ten­se, fue una víc­ti­ma más de la in­se­gu­ri­dad tras una vio­len­ta sa­li­de­ra ban­ca­ria en la que fue ba­lea­da y per­dió a su hi­jo. Tres años des­pués, ga­nó la de­man­da que le reali­zó a la en­ti­dad don­de ha­bía sa­ca­do el di­ne­ro que lue­go le fue ro­ba­do. Par­ti­ci­pa des­de 2014 en la Fun­da­ción Pen­sar, “se­mi­lle­ro” de Cam­bie­mos y hoy, jun­to a Gui­ller­mo Mon­te­ne­gro, es can­di­da­ta a dipu­tada pro­vin­cial por la Oc­ta­va Sec­ción Elec­to­ral.

— ¿ Cuál es el ba­lan­ce que ha­cés de la cam­pa­ña?

— No te­nía ex­pe­rien­cia en cam­pa­ñas y pa­ra mí fue una ex­pe­rien­cia muy lin­da, ob­via­men­te por mo­men­tos es tris­te y du­ro. Es tris­te es­cu­char ne­ce­si­da­des tan bá­si­cas, pe­ro dis­fru­té ca­da mo­men­to. Mi pro­fe­sión es de tra­ba­ja­do­ra so­cial y no hay na­da más que me gus­te que es­cu­char a la gen­te. Mi ba­lan­ce es po­si­ti­vo y me lle­vo tam­bién lo ne­ga­ti­vo, por­que en­tien­do que hay un ca­mino lar­go por ha­cer, pe­ro apren­do to­dos los días.

— ¿ Cuá­les son esas co­sas ne­ga­ti­vas?

— En ge­ne­ral la gen­te me re­la­cio­na con la in­se­gu­ri­dad y es ese el re cla­mo. Si yo re­co­rro la ciu­dad con el in­ten­den­te, Ju­lio Ga­rro, a él le va a lle­gar el pe­di­do del as­fal­to y el ár­bol, y a mí el de la in­se­gu­ri­dad, so­bre to­do en los ba­rrios más vul­ne­ra­bles. Uno sien­te que la in­se­gu­ri­dad afec­ta a to­dos, pe­ro la reali­dad es que en los sec­to­res vul­ne­ra­bles es peor. Los ne­go­cios son cár­ce­les: la gen­te atien­de en­re­ja­da, en lu­ga­res chi­cos y con mu­cho mie­do cuan­do sus hi­jos van a la es­cue­la.

— ¿ Có­mo ves la in­se­gu­ri­dad en La Pla­ta?

— Creo que la si­tua­ción si­gue sien­do gra­ve, es una gran preo­cu­pa­ción en to­dos los sec­to­res. La in­se­gu­ri­dad no dis­cri­mi­na. Tam­bién sien­to que los nú­me­ros ( de la Pro­cu­ra­ción Ge­ne­ral) son ne­ce­sa­rios. No sé si hay un in­cre­men­to, hay una mues­tra de la reali­dad. Es­to es lo que te­ne­mos y es­to es con lo que de­be­mos tra­ba­jar, de lo con­tra­rio es ca­mi­nar a cie­gas.

Creo que la Jus­ti­cia de­be una par­te de la ex­pli­ca­ción. No­so­tros cri­ti­ca­mos mu­cho a la Po­li­cía, que es una ins­ti­tu­ción que, en­tien­do, tie­ne di­fi­cul­ta­des y de­fec­tos. Des­de 2003 has­ta 2010 tra­ba­jé en el Mi­nis­te­rio de Se­gu­ri­dad y co­no­cí a mu­chos po­li­cías que es­tán dis­pues­tos a dar lucha al de­li­to. Ob­via­men­te, si uno apre­sa al de­lin­cuen­te y a las dos ho­ras es­tá sa­lien­do de la co­mi­sa­ría es muy frus­tran­te pa­ra los po­li­cías.

— ¿ Es­tás con­for­me con la Po­li­cía Lo­cal?

— La reali­dad es que hay un plan de que la Po­li­cía en ge­ne­ral de­pen­da de la Pro­vin­cia. Hay una cues­tión de or­ga­ni­za­ción y de cen­tra­li­zar pa­ra des­pués po­der des­cen­tra­li­zar. La si­tua­ción es tan caó­ti­ca que creo que en un prin­ci­pio no es­ta­ría mal que sea una so­la la Po­li­cía y des­pués ve­mos có­mo la des­cen­tra­li­za­mos.

Pe­ro es ne­ce­sa­rio or­ga­ni­zar­la, po­ner­le li­nea­mien­tos, ha­cer un plan. La reali­dad es que la Po­li­cía Lo­cal es la mis­ma que la de la Pro­vin­cia. Es­to de apre­sar y te­ner po­cos re­cur­sos se es­tá tra­ba­jan­do, con lo que hay. Hay una reali­dad eco­nó­mi­ca de la Pro­vin­cia que co­no­ce­mos to­dos. Se es­tán ha­cien­do es­fuer­zos, so­bre to­do, en re­ca­pa­ci­tar.

— Es­tá ins­ta­la­da la idea de que la Po­li­cía es ma­la...

— Creo que tal vez re­sal­tan más los he­chos que mues­tran a una Po­li­cía co­rrup­ta, pe­ro en reali­dad hay más ca­sos que de­mues­tran a una Po­li­cía que es­tá com­ba­tien­do el de­li­to.

Nos cues­ta se­pa­rar to­do lo que es mi­li­tar de al­gún mo­men­to de nues­tras his­to­ria, que fue te­rri­ble, con lo que es la Po­li­cía ac­tual. A uno le pa­sa al­go y lla­ma a la Po­li­cía, por más que la in­sul­te. La Po­li­cía es la que acu­de y es una ins­ti­tu­ción a la que hay que po­ner de pie y se de­be res­pe­tar. Ha­ce mu­chos años que es­tá mal pa­ga y no tie­ne ca­pa­ci­ta­ción. A los po­li­cías se los ca­pa­ci­ta­ba en tres me­ses pa­ra que sa­lie­ran a la ca­lle y so­lo pa­ra ha­cer nú­me­ros. Hoy si­gue ha­bien­do una ne­ce­si­dad de que ha­ya más po­li­cías, pe­ro hay una con­cien­cia de que en tres me­ses no se los pue­de sa­car a la ca­lle.

— Des­de el cam­bio de ges­tión en la ciu­dad ¿ qué ves me­jor y qué ves que le fal­ta?

— La reali­dad es que con­fío en la pa­la­bra del in­ten­den­te Ju­lio Ga­rro. Él sa­be que al prin­ci­pio cos­tó, hu­bo mu­cho boi­cot. To­dos nos acor­da­mos cuan­do los pri­me­ros días de enero lle­ga­mos a La Pla­ta y vi­mos que los se­má­fo­ros no an­da­ban, que las pla­zas es­ta­ban su­cias y la ba­su­ra se des­pa­rra­ma­ba. Los pri­me­ros me­ses fue­ron caó­ti­cos, pe­ro hay vo­lun­tad de ir co­rri­gien­do. La se­gu­ri­dad es un dé­fi­cit en la ciu­dad y se es­tá ha cien­do to­do lo que se pue­de. Aho­ra es­tán las ca­se­tas en las pla­zas, esa es la Po­li­cía que ne­ce­si­ta­mos, la de cer­ca­nía que co­noz­ca el barrio y no hay otra ma­ne­ra que es­tar en la ca­lle.

Ca­ro­li­na Pí­pa­ro, en los es­tu­dios de es­te me­dio

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