Ae­ro­lí­neas: ne­go­cia­cio­nes contra re­loj pa­ra evi­tar un pa­ro el fin de se­ma­na lar­go

Los seis sin­di­ca­tos de ae­ro­náu­ti­cos re­cla­man un au­men­to del 26%; la em­pre­sa ofre­ce 20%

La Nacion - - SOCIEDAD - Die­go Ca­bot LA NACION

Es­tán co­mo en una me­sa de tru­co. Ore­jean las car­tas que tie­ne el otro y na­die quie­re ju­gar la pri­me­ra. Di­cho de otra for­ma: se des­con­fían. Así es­tán los eje­cu­ti­vos de Ae­ro­lí­neas y Aus­tral y los seis gre­mios que tie­nen con­ve­nios con las lí­neas aé­reas y que, por es­tas ho­ras, ne­go­cian la pau­ta sa­la­rial que re­gi­rá en los pró­xi­mos me­ses. En­tre reunio­nes y ame­na­zas lle­ga­ron al úl­ti­mo día an­tes del fin de se­ma­na lar­go.

Na­die ju­gó fuer­te. Los sin­di­ca­tos no anun­cia­ron pa­ro y la em­pre­sa no rom­pió la me­sa de diá­lo­go. Eso sí: al­gu­na de­mo­ra en los vue­los pue­de ha­ber es­tos tres días en los que con­flu­yen un fin de se­ma­na lar­go y el Día de la Ma­dre. De he­cho, ayer hu­bo mu­chos vue­los con re­tra­so, pe­ro to­dos lo atri­bu­ye­ron a cues­tio­nes me­teo­ro­ló­gi­cas que afec­ta­ron va­rios des­ti­nos.

Pe­ro la nu­be de sus­pi­ca­cia no se des­pe­jó: en una ope­ra­ción que fun­cio­na con he­chos coor­di­na­dos en ca­de­na cual­quier tras­pié en un es­la­bón ge­ne­ra efec­tos so­bre la no­che. En Ae­ro­lí­neas y en los sin­di­ca­tos sa­ben exac­ta­men­te si el cli­ma o la pa­ri­ta­ria fue el res­pon­sa­ble de las de­mo­ras. Pe­ro ayer na­die ju­gó fuer­te con acu­sa­cio­nes a la con­tra­par­te en la me­sa.

Du­ran­te la tar­de, la se­de cor­po­ra­ti­va de la em­pre­sa, en la par­te sur del aeroparque Jorge New­bery, fue el es­ce­na­rio de va­rias reunio­nes. Fue el turno de los equi­pos téc­ni­cos de los re­pre­sen­tan­tes de los di­fe­ren­tes gre­mios y de la com­pa­ñía es­ta­tal. La ne­go­cia­ción se po­só en los efec­tos so­bre los nú­me­ros de la lí­nea aé­rea que re­pre­sen­ta la ofer­ta. Se avan­zó, en en­cuen­tros se­pa­ra­dos, con ca­da uno de los gre­mios en los que se les ex­pli­có el al­can­ce de la ofer­ta.

Jus­ta­men­te el con­tra­pun­to no só­lo es­tá en el por­cen­ta­je, sino en una de las se­cue­las que que­da­ron de la ne­go­cia­ción del año pa­sa­do. En­ton­ces, los gre­mios lo­gra­ron una re­com­po­si­ción sa­la­rial de al­re­de­dor de 42 por cien­to. Ese con­ve­nio fir­ma­do con la en­ton­ces pre­si­den­ta de la em­pre­sa Ise­la Cos­tan­ti­ni te­nía una cláu­su­la que aho­ra se vol­vió en contra. Gran par­te del au­men­to era no re­mu­ne­ra­ti­va du­ran­te 11 me­ses, pa­sa­dos los cua­les em­pe­za­ría a su­frir des­cuen­tos co­mo su­ce­de con el suel­do de la ma­yo­ría de los tra­ba­ja­do­res for­ma­les.

Esos 11 me­ses se cum­plie­ron ha­ce un mes y la con­se­cuen­cia es que el suel­do de bol­si­llo re­sul­tó me­nor que el del mes an­te­rior en el que no se tri­bu­tó por ese mon­to. Aho­ra la em­pre­sa ofre­ce un 16% de au­men­to de suel­dos más una cláu­su­la ga­ti­llo que les ase­gu­ra que si la in­fla­ción su­pera ese por­cen­ta­je los suel­dos se mo­ve­rán en sin­to­nía. Pa­ra com­pen­sar ese di­ne­ro que an­tes se pa­ga­ba sin des­cuen­to –ca­si co­mo si fue­se un pa­go en ne­gro– los ne­go­cia­do­res pu­sie­ron so­bre la me­sa un bono pa­ra que el bol­si­llo no sien­ta la mer­ma del blan­queo de ese mon­to. Así, di­cen en Ae­ro­lí­neas, el au­men­to ron­da el 20 por cien­to.

Pe­ro los gre­mios no acep­tan. Se­ña­lan que ese bono no se pue­de con­si­de­rar au­men­to por­que ha­ce po­co más de un mes ya per­ci­bían el suel­do sin des­cuen­tos. De­ma­sia­do le­jos que­dó la fir­ma del acuer­do pa­ri­ta­rio de 2017 en el que efec­ti­va­men­te se ne­go­cia­ron es­tos tér­mi­nos. Pe­ro los de­re­chos ad­qui­ri­dos en el mer­ca­do la­bo­ral pe­san mu­cho en la ca­be­za de sin­di­ca­tos, em­plea­dos y em­pre­sa­rios. Ade­más, re­cla­man au­men­tos que es­tán en­tre 24 y 26 por cien­to, pe­ro par­tien­do de la ba­se del suel­do an­tes de los des­cuen­tos.

Es­tán le­jos. Pe­ro na­die quie­re ju­gar la pri­me­ra car­ta. Los gre­mios sa­ben que los pa­sa­je­ros va­ra­dos du­ran­te un fin de se­ma­na lar­go y con el Día de la Ma­dre en el me­dio es una si­tua­ción que pue­de ve­nir­se en contra. Te­men que se los ha­ga res­pon­sa­bles del pa­ro.

En Ae­ro­lí­neas tam­bién jue­gan con la mis­ma car­ta y su­po­nen que una me­di­da ex­tre­ma afec­ta­rá más la repu­tación de los sin­di­ca­tos que de la ges­tión de las lí­neas aé­reas. Mien­tras tan­to, trans­cu­rri­rán días en los que vo­la­rán más de 40.000 pa­sa­je­ros dia­rios. Y tra­tán­do­se de una ac­ti­vi­dad con la pre­ci­sión de un re­lo­je­ro, cual­quie­ra de los en­gra­na­jes que se tra­be pue­de desatar el te­mi­do efec­to do­mi­nó en la ope­ra­ción.

Ar­chi­vo/ r. pris­tu­pluk

En sep­tiem­bre pa­sa­do, hu­bo vue­los can­ce­la­dos por un re­cla­mo gre­mial

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