La prue­ba de aguas abier­tas ce­rró un fin­de es­pec­ta­cu­lar

El le pi­dió ca­sa­mien­to en la pla­ya y el vi­deo ex­plo­tó en las re­des. La his­to­ria de la pa­re­ja del mo­men­to.

La Nueva - - PORTADA - Anahí Gon­zá­lez agon­za­lez@la­nue­va.com

ENAMO­RA­DOS QUE ARRAN­CAN SUS­PI­ROS

¿Quién di­jo que los amo­res de ve­rano son pa­sa­je­ros? El ca­so de Ju­lie­ta Le­can­da y Mar­cos Pa­ties lo des­mien­te. Es una prue­ba de que Cu­pi­do pue­de es­tar a la vuel­ta de la es­qui­na y tam­bién en la pla­ya, en es­te ca­so en la de Mon­te Her­mo­so, es­con­di­do detrás de un man­gru­llo o sur­fean­do con el ar­co y la fle­cha, pre­pa­ra­do pa­ra ac­tuar en el mo­men­to jus­to, co­mo aquel fe­bre­ro de 2010.

Era el pri­mer año de Mar­cos co­mo guar­da­vi­das en la ba­ja­da don­de es­tán los pi­lo­tes de lo que fue el es­pi­gón oes­te. Ella es­ta­ba de va­ca­cio­nes -es­tu­dia­ba Li­cen­cia­tu­ra en Bio­lo­gía en la UNS, en Bahía Blan­ca- y sa­lía a ca­mi­nar por la pla­ya to­dos los días. Su ba­ja­da es­ta­ba cer­ca del pues­to de Mar­cos. Él la veía pa­sar con la bo­ca abier­ta. Cuer­po es­cul­tu­ral, bron­cea­da: una morocha de pe­lí­cu­la.

“Pa­sa­ba con ma­lla blan­ca y au­ri­cu­la­res blan­cos. Era la chi­ca de los au­ri­cu­la­res blan­cos. No fue fá­cil con­quis­tar­la ¡Tu­ve que ha­cer tra­ba­jo de hor­mi­ga!”, re­cor­dó Mar­cos.

Ju­lie­ta, te­nía sus ra­zo­nes pa­ra pa­sar de lar­go.

“Él me pre­gun­ta­ba: ¿Có­mo te lla­más? ¿Dón­de ba­jás? Así es­tu­vi­mos co­mo 15 o 20 días. Yo pen­sa­ba: "Es­te a ca­da chi­ca que ba­ja a la pla­ya le di­ce lo mis­mo”, con­tó .

Un día -la suer­te o el des­ti­nohi­zo que a Mar­cos lo asig­na­ran en un pues­to que es­ta­ba en la ba­ja­da de Ju­lie­ta. En­ton­ces la vio ba­jar y no ti­tu­beó.

"Ten­go el agua lis­ta pa­ra el ma­te", le di­jo. Es­ta vez, Ju­lie­ta no se ne­gó. Fue el pri­mer ma­te de mi­les que to­ma­ron jun­tos en los úl­ti­mos seis años en dis­tin­tos es­ce­na­rios del país y del con­ti­nen­te, ya que a los dos les gus­ta mu­cho via­jar.

"Ese día la in­vi­té a sa­lir pe­ro ella ha­bía que­da­do con ami­gas así que fui so­lo al bo­li­che. ¡Te­nía los col­mi­llos pre­pa­ra­dos!”, con­tó Mar­cos.

Des­de en­ton­ces ya no se se­pa­ra­ron. Ha­ce dos años con­vi­ven en el Ba­rrio Uni­ver­si­ta­rio con su ga­ti­ta Lu­pe.

Él tra­ba­ja co­mo pro­fe­sor de na­ta­ción y de edu­ca­ción fí­si­ca y guar­da­vi­das de un co­no­ci­do com­ple­jo deportivo. Ella rea­li­za un tra­ba­jo de in­ves­ti­ga­ción a tra­vés de un con­ve­nio en­tre la UNS y el mu­ni­ci­pio de Mon­te Her­mo­so y da cla­ses en una es­cue­la pa­ra adul­tos.

Am­bos es­tán se­gu­ros del pa­so que van a dar. So­lo les res­ta pe­dir fe­cha en el re­gis­tro ci­vil y em­pe­zar a so­ñar.

El ges­to ro­mán­ti­co

¿Qué lle­vó a Mar­cos a pro­po­ner­le ca­sa­mien­to a su no­via en la pla­ya, en el Día de San Va­len­tín y tam­bién Día del Guar­da­vi­das, con la com­pli­ci­dad de sus com­pa­ñe­ros?

"Ya ve­nía­mos te­nien­do char­las. No te­nía­mos una fe­cha con­cre­ta pe­ro era al­go que los dos que­ría­mos y qui­se ar­mar al­go lin­do", con­tó.

Ju­lie­ta, quien ese día es­ta­ba de fran­co en su tra­ba­jo no sos­pe­chó na­da has­ta que se en­cen­die­ron las lu­ces y Mar­cos se de­cla­ró fren­te a las cá­ma­ras: "To­do em­pe­zó en la pla­ya, en la pla­ya va a se­guir... Quie­ro que si­ga­mos jun­tos por to­da la vi­da. ¿Te que­rés ca­sar con­mi­go?", le pre­gun­tó.

Ella to­mó la sor­ti­ja, há­bil­men­te es­con­di­da den­tro del torpe­do par­ti­do a la mi­tad y se­lló el pac­to con un be­so. El vi­deo de es­te mo­men­to, com­par­ti­do en la­nue­va.com, se vi­ra­li­zó en las re­des.

"Me en­can­tó. Es­ta­ba emo­cio­na­da. No me lo es­pe­ra­ba y me­nos de esa ma­ne­ra tan ro­mán­ti­ca, de pe­lí­cu­la. Mar­cos es así, de sor­pren­der­me con co­sas lin­das", di­jo.

La pa­re­ja nun­ca le tu­vo te­mor a la con­vi­ven­cia. Ade­más del amor que se tie­nen, se lle­van muy bien, se di­vier­ten jun­tos y son muy com­pa­ñe­ros.

Sí, quie­ro

Ella di­ce que lo que más la enamo­ra de él es su bon­dad y su bue­na ener­gía.

"Siem­pre tra­ta de sa­car una son­ri­sa a la gen­te, sin dar­se cuen­ta. Tie­ne bue­na on­da. Con­ta­gia ale­gría y es muy so­li­da­rio", se­ña­ló.

"Yo soy más pol­vo­ri­ta y el más tran­qui­lo. Nos gus­ta com­par­tir y no so­mos muy ce­lo­sos. ¡Ah! Es or­de­na­do al ex­tre­mo", di­jo.

Mar­cos no aho­rró pi­ro­pos pa­ra su fu­tu­ra es­po­sa: "Es muy en­ca­ra­do­ra, com­pa­ñe­ra y her­mo­sa", re­ma­tó.

Ellos di­cen que se com­ple­men­tan bas­tan­te y con­ci­lian mu­cho. Aman los via­jes, la naturaleza y los lu­ga­res tran­qui­los.

La pa­re­ja, fe­liz, en el mo­men­to de la de­cla­ra­ción de amor.

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