To­rre de Se­ña­les: un fa­ro que ilu­mi­na la his­to­ria de Pun­ta Al­ta

Una de sus fun­cio­nes era en­viar se­ña­les a los na­ve­gan­tes. Allí fun­cio­nó el de­pó­si­to de agua pa­ra abas­te­cer al puer­to mi­li­tar. Su re­loj fue muy útil.

La Nueva - - PUNTA ALTA - Cfal­zo­ni@la­nue­va.com

UN EDI­FI­CIO MUY VA­LIO­SO Clau­dio Fal­zo­ni

En la ac­tua­li­dad, la To­rre de Se­ña­les es un fa­ro que ilu­mi­na el pre­sen­te con la luz del pa­sa­do. Por su im­por­tan­cia his­tó­ri­ca y ar­qui­tec­tó­ni­ca po­see el va­lor de la mar­ca iden­ti­ta­ria que de­ter­mi­na al lu­gar y sus ha­bi­tan­tes.

El di­rec­tor del Archivo His­tó­ri­co Mu­ni­ci­pal, Lu­ciano Iza­rra, de­fi­nió así la ri­que­za que po­see el em­ble­má­ti­co edi­fi­cio si­tua­do en la zo­na más al­ta del si­tio geo­grá­fi­co Pun­ta Al­ta.

La cons­truc­ción, con la di­rec­ción del in­ge­nie­ro Luis Luig­gi. se ini­ció en 1899.

Ello coin­ci­dió tam­bién con el mue­lle, el hos­pi­tal y agu­nas vi­vien­das.

"La To­rre de Se­ña­les fue con­ce­bi­da co­mo un edi­fi­cio mul­ti­pro­pó­si­to. Una de sus fun­cio­nes era la de en­viar las se­ña­les a los na­ve­gan­tes. Fau­bi­ca­da ci­bi­li­ta­ba el ac­ce­so al puer­to da­da su vi­si­bi­li­dad me­dian­te las se­ña­les óp­ti­cas".

En la to­rre, don­de hoy se en­cuen­tran las ven­ta­nas cir­cu­la­res, ha­bía un re­loj pa­trón.

"Se re­gían así las la­bo­res en una épo­ca don­de eran ca­ros y es­ca­sos los re­lo­jes de bol­si­llo".

Iza­rra re­cor­dó que fue de­pó­si­to de aguas co­rrien­tes: con­ta­ba con dos tan­ques in­ter­nos pa­ra la re­ser­va y el su- mi­nis­tro a los bu­ques de la es­cua­dra.

"Pa­ra el abas­te­ci­mien­to a la po­bla­ción del puer­to mi­li­tar le pro­por­cio­na­ba la su­fi­cien­te pre­sión a las ca­ñe­rías".

La To­rre de Se­ña­les es­tá en el men­cio­na­do si­tio por­que allí se en­cuen­tran los mé­da­nos más al­tos del lu­gar.

"Es­te ac­ci­den­te era una pun­ta que se aden­tra­ba en el mar. Te­nía una ba­rran­ca co­ro­na­da por un mé­dano al­to. Es­te era muy vi­si­ble des­de las em­bar­ca­cio­nes que se aden­tra­ban en la bahía y era usa­do co­mo re­fe­ren­cia pa­ra la na­ve­ga­ción por los ma­ri­nos".

El mé­dano so­bre el cual se edi­fi­có la To­rre de Se­ña­les se ubi­ca a una co­ta de 21 me­tros so­bre el ni­vel del mar y con un án­gu­lo vi­sual de 330°, ha­cia la cos­ta de la ría.

"Se tra­tó de no mo­di­fi­car el mé­dano pa­ra no ba­jar su al­tu­ra. Se adap­tó la cons­truc­ción al suelo y se en­san­chó su ba­se a mo­do de ta­lud. Hoy el lu­gar se en­cuen­tra ro­dea­do de eu­ca­lip­tos, pe­ro la vista des­de la te­rra­za y la to­rre si­gue cum­plien­do su fun­ción".

El pro­fe­sor de His­to­ria di­jo que en los úl­ti­mos años fue ob­je­to de múl­ti­ples ac­ti­vi­da­des ten­dien­tes a for­ta­le­cer el sen­ti­do de per­te­nen­cia de la po­bla­ción.

"Se fo­men­ta­ron las vi­si­tas al edi­fi­cio y su en­torno con la si­guien­te con­sig­na: no se quie­re aque­llo que no se co­no­ce".

En oc­tu­bre del año 2016 se lle­vó a ca­bo la ca­mi­na­ta a la Pun­ta Al­ta. Fue or­ga­ni­za­da por la Es­cue­la Se­cun­da­ria Nº 14 ubi­ca­da en la Ba­se Na­val.

Asis­tie­ron más de 400 alum­nos de las escuelas de edu­ca­ción pri­ma­ria y se­cun­da­ria de Pun­ta Al­ta, Vi­lla Ge­ne­ral Arias y Ba­jo Hon­do. "Al­gu­nos de ellos to­ma­ron con­tac­to por primera vez con la To­rre de Se­ña­les". La re­le­van­cia El to­pó­ni­mo Pun­ta Al­ta. "Tie­ne cer­ca de dos si­glos de uso. Su más an­ti­gua men­ción en­con­tra­da has­ta aho­ra apa­re­ce en la `Car­ta de la Pro­vin­cia de Bue­nos Ai­res', rea­li­za­da por Bar­to­lo­mé Mu­ñoz y edi­ta­da en Lon­dres, en di­ciem­bre de 1824", ma­ni­fes­tó Lu­ciano Iza­rra. Char­les Dar­win. "En 1832, en su dia­rio de via­je a bor­do del `Bea­gle', Char­les Dar­win hi­zo men­ción del ac­ci­den­te. Lo des­cri­be con de­ta­lle siem­pre en cas­te­llano. A lo lar­go del si­glo XIX pue­de ve­ri­fi­car­se que la zo­na te­rres­tre cir­cun­dan­te to­mó el nom­bre del ac­ci­den­te geo­grá­fi­co", ma­ni­fes­tó. Par­ti­cu­la­ri­dad. "Era co­mún nom­brar co­mo Pun­ta Al­ta a to­do el si­tio don­de ac­tual­men­te se al­za la Ba­se Na­val. Por ese mo­ti­vo, cuan­do se es­ta­ble­ció la es­ta­ción del Fe­rro­ca­rril Sud, en 1898, se la de­sig­nó co­mo `Pun­ta Al­ta' por ubi­car­se en los te­rre­nos lla­ma­dos de es­ta for­ma", di­jo el res­pon­sa­ble del Archivo His­tó­ri­co Mu­ni­ci­pal. Pue­blo. El pro­fe­sor Iza­rra afir­mó que del pa­ra­je y de la ter­mi­nal fe­rro­via­ria to­mó su nom­bre el que se al­zó es­pon­tá­nea­men­te. "Lo hi­zo pa­ra­le­lo a las vías y en torno a ellas", ex­pre­só.

ARCHIVO LA NUE­VA. Y GENTILEZA MAU­RI­CIO CLEMONT

Im­po­nen­te to­rre. El so­la­do ex­te­rior que ro­dea al edi­fi­cio se cons­tru­yó con te­se­las de pie­dra de la Bahía de San Blas. Allí se lee la fra­se “La mar no di­vi­de, une”. Fue usa­da por Luis Luig­gi.

Se inau­gu­ró en 1901. Te­nía un re­loj pa­trón me­dian­te el cual se re­gían las la­bo­res de la épo­ca.

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