Cuan­do pa­pá es el vi­llano

To­do un clá­si­co del psi­coa­ná­li­sis, es­te com­ple­jo es nor­mal en los ni­ños pe­ro de­be ser te­ni­do en ob­ser­va­ción, pa­ra que no se vuel­va un pro­ble­ma. Pa­ra los psi­coa­na­lis­tas, es­te com­ple­jo desem­pe­ña un pa­pel fun­da­men­tal en la for­ma­ción de la per­so­na­li­dad y en l

La Voz del Interior - Rumbos - - Saber Esperar [ Vida Cotidiana ] -

Por Ilus­tra­ción li­za en la pu­ber­tad y es su­pe­ra­do, con ma­yor o me­nor éxi­to, en el trans­cur­so de la vi­da.

Los psi­coa­na­lis­tas sos­tie­nen que es­te com­ple­jo desem­pe­ña un pa­pel fun­da­men­tal en la for­ma­ción de la per­so­na­li­dad y en la fu­tu­ra orien­ta­ción del de­seo se­xual.

Se­gún el li­cen­cia­do Os­car Otao­la, es­te com­ple­jo es un con­jun­to de sen­ti­mien­tos con­tra­dic­to­rios de amor – odio, acep­ta­ción y re­cha­zo que sien­te el ni­ño en re­la­ción a sus pa­dres. “Cuan­do ha­bla­mos de Edi­po po­si­ti­vo la pre­fe­ren­cia es ha­cia el pa­dre del se­xo opues­to y la ri­va­li­dad ha­cia el del mis­mo se­xo. En el

El ca­so de Pa­bli­to

Los pa­dres de Pa­bli­to lle­ga­ron muy preo­cu­pa­dos por­que des­de ha­ce un tiem­po el ni­ño ma­ni­fies­ta un amor muy fuer­te por su ma­má y mu­cho enojo con su pa­dre. Ve a su ma­dre lin­da, in­te­li­gen­te y no quie­re se­pa­rar­se de ella, in­clu­so quie­re ale­jar a sus pa­dres cuan­do los ve muy jun­tos.

En­tre los tres y cin­co años, los pe­que­ños va­ro­nes atra­vie­san una fa­se de ro­mán­ti­co-enamo­ra­mien­to con la ma­dre: la ve lin­da, bue­na, quie­re ser su no­vio y se enoja cuan­do sus pro­ge­ni­to­res es­tán muy jun­tos y em­pie­zan a ver a su pa­dre co­mo un ri­val. Su­pe­rará es­ta eta­pa cuan­do el ni­ño ya no com­pi­ta con pa­pá y pa­se a ser su alia­do.

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