DIEZ AÑOS DE IN­TEN­SI­DAD

La Voz del Interior - Rumbos - - “me Mareé Con La Superficialidad De Mi Medio, Me C -

“To­da mi vi­da es ver­ti­gi­no­sa. Siem­pre lo fue. Des­de que hi­ce Y tu ma­má tam­bién vi­vo con in­ten­si­dad. Es­tos úl­ti­mos diez años fue­ron inol­vi­da­bles, pe­ro se me pa­sa­ron vo­lan­do. Me pu­se de no­vio, me ca­sé, tu­ve dos hi­jos (Je­ró­ni­mo y Fio­na), ac­tué, fil­mé y me se­pa­ré de Ca­mi­la”, re­co­no­ce Die­go Lu­na. Ca­mi­la es Ca­mi­la So­di (so­bri­na de la re­co­no­ci­da Tha­lía), can­tan­te, lí­der de la ban­da Ella y el muer­to, y ma­dre de sus dos hi­jos. “Ha­blo con­ti­go por­que eres de otro país, sino, no lo ha­ría. En Mé­xi­co los pe­rio­dis­tas de chis­mes son bui­tres. La se­pa­ra­ción fue com­ple­ja, so­bre to­do por los ni­ños, pe­ro por

suer­te ya es­tá to­do tran­qui­lo”.

Una do­ce­na. Ya bas­ta, no quie­ro más, por­que voy a que­rer ha­cer­la de nue­vo; soy un gran in­con­for­mis­ta. Has­ta la ter­mi­na­ré odian­do. Pen­sá que Cé­sar Chá­vez me lle­vó ca­si cua­tro años de pro­duc­ción... De to­das ma­ne­ras, aho­ra, des­de es­te lu­gar, veo mu­chas co­sas di­fe­ren­tes. ¿Te re­fe­rís a tu rol de director? Cla­ro, la di­rec­ción es de­mo­le­do­ra. Ojo, me en­can­ta, pe­ro te­nés que es­tar en to­do. Por suer­te soy jo­ven y ten­go ener­gía, pe­ro es es­tre­san­te. ¿Y qué pa­só con el ac­tor? (se ríe) Lo en­ce­rré en el clo­set. Si bien me que­jo, hoy la di­rec­ción es mi nor­te. Es­toy en­fo­ca­do en ha­cer pe­lí­cu­las, en bus­car his­to­rias, en ser la voz de nue­vos pro­yec­tos. ¿No pue­den con­vi­vir am­bas cues­tio­nes? No quie­ro que con­vi­van. No quie­ro per­ju­di­car al director, que tie­ne me­jor fu­tu­ro que el ac­tor. Di­ga­mos la ver­dad, soy un ac­tor me­dio­cre, nun­ca tu­ve mu­cho ta­len­to, me­jor no in­sis­tir. Tu­ve suer­te, pe­ro la suer­te se aca­ba y apa­re­cen los pun­tos flo­jos. Oja­lá que el director ten­ga la mi­tad de suer­te que el ac­tor. ¿En se­rio creés que sos mal ac­tor? Bueno, a ve­ces jue­go, pe­ro sí, y lo di­go con al­tu­ra. Ade­más no­to que per­dí el en­tu­sias­mo por la in­ter­pre­ta­ción. Su­pon­go que tie­ne que ver con los es­tí­mu­los. Cuan­do te sen­tís se­gu­ro en al­go, apun­tás a eso y de­jás lo otro. No es sen­ci­llo dar­se cuen­ta de que fa­llas, y me­nos en es­ta pro­fe­sión, lle­na de egos. Vos so­bre­vi­vis­te… Yo so­bre­vi­ví y vi­vo bien, por­que es­toy bien ro­dea­do. Pe­ro hay mu­chos que la pa­san co­mo el cu­lo y quie­ren es­tar de via­je to­do el tiem­po. Co­mo Phi­lip Sey­mour Hoff­mann… No co­noz­co bien su his­to­ria, pe­ro evi­den­te­men­te Phi­lip pre­fe­ría es­tar de via­je… •

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