De fes­te­jos y ale­grías

La Voz del Interior - Rumbos - - Los Amigos, Se Hacen Un Asado O Le Compran, No Sé, -

Ce­fe tam­bién ha­ce las fo­tos de los ga­na­do­res, el jóc­key, el ca­ba­llo, su cui­da­dor, el due­ño del ca­ba­llo, la fa­mi­lia, los ami­gos. “Esa es la par­te más lin­da de mi tra­ba­jo, tra­to de bus­car la me­jor ima­gen pa­ra que ten­gan un buen re­cuer­do.” La gen­te le pi­de mu­chas fo­tos por­que jun­to con los tro­feos, son lo que per­du­ra, los ob­je­tos a par­tir de los que se pue­de re­me­mo­rar la ale­gría de esa ca­rre­ra bien co­rri­da, ga­na­da por tan po­co, ese festejo an­to­ló­gi­co. –¿Qué ca­rre­ras re­cor­dás más? –En 2007, 2008 he­mos es­ta­do en uno de los me­jo­res clá­si­cos que se han co­rri­do en la Pa­ta­go­nia; co­rrían “Ven­tis­que­ro” de El Manso, y “El Gri­llo” de la­go Pue­lo. Era co­mo si se ju­ga­ra un Bo­ca- River. Ca­da vez que co­rrían, con­vo­ca­ban al­re­de­dor de 3.000 per­so­nas y la gen­te es­ta­ba re­par­ti­da, es de­cir que mil qui­nien­tas alen­ta­ban a uno y la otra mi­tad al otro. En esos fes­te­jos lo úni­co que fal­ta­ba era que le­van­ta­ran al ca­ba­llo en an­das. –Pa­ra el que nun­ca par­ti­ci­pó de esos fes­te­jos, ¿có­mo son? –Acá los fes­te­jos son de dar una vuel­ta car­ne­ro, ha­cer ca­brio­las, de mu­chos abra­zos, ale­grías, llan­tos. Y pa­ra la gen­te lo me­jor es el tro­feo... a ve­ces ni le in­tere­sa el di­ne­ro. Lo que le in­tere­sa es el tro­feo, el cua­dro con las fo­tos, y re­fre­gar­le la vic­to­ria un po­qui­to en la ca­ra al con­trin­can­te (ri­sas). Des­pués, por ejem­plo, a ve­ces el jóc­key vie­ne de afue­ra, co­rre, co­bra y se va, pe­ro al­gu­nos joc­keys que son lo­ca­les fes­te­jan ca­si más que los due­ños y los cui­da­do­res. Cuan­do la gen­te es­tá fes­te­jan­do hay mo­men­tos que no se le ve ni la ca­be­za al ca­ba­llo. En el sur, la adre­na­li­na, la pa­sión por el turf, pa­re­ce mo­di­fi­car has­ta el pai­sa­je. Ce­fe se man­tie­ne de­trás de su cá­ma­ra. Por los se­gun­dos que du­re la ca­rre­ra, el hom­bre y el ani­mal se­rán el mis­mo cuer­po. Es­cu­cha­rán su nom­bre en la voz de los que los alien­tan y des­pués irán es­cu­chan­do los cas­cos en el sue­lo, los la­ti­dos del co­ra­zón y el es­fuer­zo de la res­pi­ra­ción, has­ta que sea lo úni­co que lle­ne sus oí­dos. Cuan­do cru­cen el dis­co, al­gu­na dupla ji­ne­te­ca­ba­llo vol­ve­rá a es­cu­char su nom­bre en me­dio del festejo. •

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.