Co­rea es un gus­to

La Voz del Interior - Rumbos - - Gustos Mini Repo — Tomás Linch - HILL LEE

¿Có­mo lle­gó de las le­tras in­gle­sas a la co­ci­na?

Siem­pre qui­se es­tu­diar co­ci­na, pe­ro en mi fa­mi­lia no es­ta­ba bien vis­to. En Co­rea, cuan­do era ado­les­cen­te, la co­ci­na era una co­sa de las ma­dres. Por eso es­tu­dié le­tras. Tiem­po des­pués hi­ce mi pos­gra­do en Lon­dres y co­men­cé a tra­ba­jar co­mo co­ci­ne­ro.

¿Qué co­ci­na apren­dió en Eu­ro­pa?

La co­ci­na de Eu­ro­pa no tie­ne na­da que ver con la asiá­ti­ca, pe­ro me sir­vió pa­ra en­ten­der las téc­ni­cas clá­si­cas de la co­ci­na oc­ci­den­tal y com­pren­der la quí­mi­ca y la fí­si­ca de los ali­men­tos. Tam­bién pa­ra en­ten­der có­mo fun­cio­na el pa­la­dar eu­ro­peo y no equi­vo­car­me al com­bi­nar las co­ci­nas.

¿Y qué di­fe­ren­cia tie­nen?

La co­ci­na co­rea­na es “slow cook”, re­quie­re un tiem­po lar­go pa­ra ha­cer­se. Las car­nes se ma­ce­ran y los ve­ge­ta­les se fer­men­tan, a ve­ces, por más de un año. El ejem­plo más co­no­ci­do es el kim­chi. La otra di­fe­ren­cia es que no­so­tros co­me­mos to­dos los pla­tos jun­tos, en esas lar­gas me­sas que lla­ma­mos “ban­chán”. No te­ne­mos un or­den de pri­mer pla­to, se­gun­do y pos­tre.

¿Qué des­cu­brió en la Ar­gen­ti­na?

Me sor­pren­dió que la co­mu­ni­dad co­rea­na es­té tan desa­rro­lla­da y que aquí se pue­dan en­con­trar to­dos los in­gre­dien­tes ne­ce­sa­rios pa­ra re­pli­car nuestra co­ci­na. Pe­ro lo que más me sor­pren­dió fue la ca­li­dad de la ma­te­ria pri­ma, tan­to car­nes co­mo ve­ge­ta­les. Los co­rea­nos pen­sa­mos la gas­tro­no­mía en fun­ción de la sa­lud y el or­den di­ges­ti­vo. Eso es al­go que en Oc­ci­den­te de­be­ría co­men­zar a su­ce¿eu. •

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