Cuen­tos y poe­mas

La afo­nía de los muer­tos

La Voz del Interior - Rumbos - - Juegos - JUAN ABBÁ, CÓR­DO­BA.

La voz de su pa­dre se que­dó atrás, evo­ca­ción aba­jo. Se­guía an­dan­do a su la­do, con ha­bla pos­ti­za. La ima­gen y su son­ri­sa es­ta­ban ahí, cuan­do ma­ne­ja­ba la ca­mio­ne­ta he­re­da­da. Era su­fi­cien­te.

En su me­mo­ria, el her­mano ma­yor tam­bién per­dió la voz por com­ple­to. De re­cuer­do te­nía sus he­rra­mien­tas, el re­loj de bol­si­llo, la go­rra de cor­de­roy y una re­tahí­la de mal­di­cio­nes y blas­fe­mias. Es­ta­ba con­for­me.

Fue tes­ti­go de la tie­rra echa­da so­bre el fé­re­tro de su her­ma­na. Re­tu­vo to­dos los de­ta­lles de aque­lla par­te de su vi­da por él co­no­ci­da. Res­pec­to de su pa­la­bra, no más del tiem­po po­si­ble. Te­nía fo­tos y una vi­tri­na de ro­ble con cris­ta­les bi­se­la­dos, una pe­sa­da có­mo­da, la me­sa del co­me­dor con seis si­llas, el me­na­je, el re­loj a pén­du­lo, la ra­dio val­vu­lar y una ca­ma es­ti­lo pro­ven­zal, sin ol­vi­dar la me­sa de luz.

Por no te­ner a dón­de ir, ya es­cu­cha­ba la voz de su ma­dre an­tes de na­cer. Y la es­cu­chó du­ran­te mu­chos años des­pués. En es­te ca­so de­bía re­co­no­cer la pre­ci­sión del re­cuer­do. Tal cual, ní­ti­da y fiel­men­te la te­nía pri­sio­ne­ra en su me­mo­ria. Y no so­lo el tono, sino lo úl­ti­mo di­cho, co­mo si fue­se del día an­te­rior. –No te ol­vi­des de dar­me la pas­ti­lla –le pi­dió, con un hi­lo de voz. En reali­dad, ha­bía si­do aque­lla mis­ma ma­ña­na. No es que se ha­ya ol­vi­da­do de la píl­do­ra, pe­ro ne­ce­si­ta­ba la ca­sa, la he­la­de­ra, el te­le­vi­sor, el la­va­rro­pas y el pe­rro.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.