LA OTRA HIS­TO­RIA DE LOS ARCOS DORADOS La fie­bre ama­ri­lla

Na­ció co­mo un pe­que­ño res­tau­rant de ca­rre­te­ra y se con­vir­tió en una fran­qui­cia mi­llo­na­ria. La pe­lí­cu­la Ham­bre de po­der da cuen­ta del cu­rio­so fe­nó­meno McDo­nald’s.

La Voz del Interior - Rumbos - - Salud - POR MA­RIA­NA VA­LLE-RIESTRA

Ju­go­sos me­da­llo­nes de car­ne se fríen en una plan­cha in­dus­trial ba­jo la mi­ra­da aten­ta de los her­ma­nos Dick y Mac McDo­nald. La es­ce­na –de la pe­lí­cu­la Ham­bre de po­der–, es­tá am­bien­ta­da en los años 40, en el lo­cal de “McDo­nald’s Fa­mous Ham­bur­gers”, un pe­que­ño res­tau­ran­te so­bre la Ru­ta 66 en la ca­lu­ro­sa lo­ca­li­dad de San Ber­nar­dino, Ca­li­for­nia. En su cocina se apre­tu­ja una de­ce­na de em­plea­dos, ca­da cual a car­go de una ta­rea es­pe­cí­fi­ca: cor­tar, freír, en­sam­blar, agre­gar con­di­men­tos, ser­vir. El me­nú que ofre­cen es sim­ple –ham­bur­gue­sas, pa­pas fri­tas y ba­ti­dos–, lo cual per­mi­te a los her­ma­nos con­cen­trar­se en lo que se con­ver­ti­ría en la cla­ve de su éxi­to: la ve­lo­ci­dad del ser­vi­cio. Tras años de ex­pe­ri­men­tar a prue­ba y error, han desa­rro­lla­do el sistema Spee­dee, de mon­ta­je en se­rie, que agi­li­zó los mé­to­dos de pre­pa­ra­ción de la co­mi­da y les su­pu­so un sus­tan­cial aho­rro de di­ne­ro. Pron­to des­pi­die­ron a las ca­ma­re­ras, eli­mi­na­ron pla­tos, va­sos y cu-

bier­tos; y con­ser­va­ron lo esen­cial: una ven­ta­ni­lla des­de don­de aten­der a los clien­tes. Con su in­no­va­dor con­cep­to de “co­mi­da rá­pi­da” –y una vez su­pe­ra­da cier­ta re­sis­ten­cia por par­te de sus clien­tes ha­bi­tua­les–, el ne­go­cio se con­vir­tió en un éxi­to ro­tun­do. Sin embargo, to­da­vía es­ta­ban muy le­jos de con­ver­tir­se en un im­pe­rio. Para dar su ver­da­de­ro sal­to cua­li­ta­ti­vo, McDo­nald’s tu­vo que es­pe­rar a que apa­re­cie­ra en es­ce­na Ray Kroc, un am­bi­cio­so ven­de­dor de má­qui­nas de milks­ha­kes. El de­rro­te­ro de es­te per­so­na­je es­tá re­la­ta­do en el fil­me The Foun­der (Ham­bre de po­der), que se es­tre­na el 30 de mar­zo en la Ar­gen­ti­na. En el bio­pic, Mi­chael Kea­ton en­car­na al su­do­ro­so e hi­per­ac­ti­vo hom­bre­ci­llo que en 1954 v isi­tó el res­tau­rant para ofre­cer su pro­duc­to a los her­ma­nos. Fas­ci­na­do por la efi­cien­cia del ser v icio, los con­ven­ció de que le ven­die­ran una fran­qui­cia y al año si­guien­te abrió su pri­mer res­tau­rant, en Des Plai­nes, Illi­nois. A par­tir de ese mo­men­to, Kroc se de­di­có a ven­der fran­qui­cias de la mar­ca. Su es­fuer­zo rin­dió fru­tos: para el fin de la dé­ca­da, ya ha­bía más de mil lo­ca­les de McDo­nald’s en los EE.UU. Tras una se­rie de dis­cu­sio­nes, los her­ma­nos McDo­nald ac­ce­die­ron en 1961 a ven­der a K roc los de­re­chos de su com­pa­ñía por la –que hoy sue­na irri­so­ria– su­ma de US$ 2,7 mi­llo­nes. El res­to es his­to­ria. La pri­me­ra fran­qui­cia in­ter­na­cio­nal abrió sus puer­tas en 1967 en Ca­na­dá, y fue se­gui­da por otra en Costa Rica ese mis­mo año. A par­tir de ahí, la cadena se ex­pan­dióaun­rit­mo­ver­ti­gi­no­so.Hoy McDo­nald’s atien­de a 68 mi­llo­nes de clien­tes por día, en más de 36 mil es­ta­ble­ci­mien­tos en un cen­te­nar de paí­ses (so­lo en la Ar­gen­ti­na hay 225). La ma­si­va pre­sen­cia in­ter­na­cio­nal del que em­pe­zó co­mo un res­tau­rant per­di­do en la ca­rre­te­ra fue la que lle­vó a la re­vis­ta bri­tá­ni­ca The Eco­no­mist a crear el “Ín­di­ce Big Mac”, que per­mi­te com­pa­rar el po­der ad­qui­si­ti­vo de los di­ver­sos paí­ses don­de se ven­de la cé­le­bre ham­bur­gue­sa. •

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