‟ Soy una en­fer­ma ‟ de la co­que­te­ría

Look - - EL ESTILO DE…BETIANA BLUM -

Al­gu­nas se­ño­ras no se ani­man a mos­trar los hom­bros ni los an­te­bra­zos. ¿Có­mo te lle­vás vos con am­bas cues­tio­nes?

Bien, por­que creo que hay que acep­tar las li­mi­ta­cio­nes y el pa­so del tiem­po. Uso muscu­losas, pe­ro no muy ca­va­da a los cos­ta­dos; tam­po­co muy ba­ja. ¿Un con­se­jo en es­te sen­ti­do?: No va­riar de­ma­sia­do de pe­so, ahí es cuan­do se aflo­jan los te­ji­dos…

-Cuan­do ar­más una va­li­ja pa­ra sa­lir de vacaciones: ¿qué no pue­de fal­tar?

Ha­cer una va­li­ja es una de las si­tua­cio­nes más dra­má­ti­cas de mi vi­da. ¡Me de­pri­me! Me vuel­vo lo­ca por­que pon­go de to­do por mie­do a que me fal­te al­go y ge­ne­ral­men­te ter­mino pa­gan­do ex­ce­so de equi­pa­je. Y cuan­do la ar­mo con tiem­po, pen­san­do que así no me voy a es­tre­sar tan­to, me ol­vi­do de lo que pu­se y an­tes de via­jar ten­go que sa­car to­do y ha­cer­la otra vez.

-¿Te­nés al­gún lí­mi­te de lar­go pa­ra los ves­ti­dos y las fal­das?

Los ves­ti­dos que uso son ti­po Cha­nel, has­ta la ro­di­lla. Con los es­co­tes me ani­mo un po­qui­to más.

Ma­ri­na Co­me­lli

Por Fo­tos: JorgeAmadoGroup Ce­doc.

Sim­pá­ti­ca, fres­ca y sin vuel­tas, mien­tras en tea­tro in­ter­pre­ta a una fa­ná­ti­ca de Ju­lio Igle­sias (en “Adic­tas a vos”) confiesa que en

la vi­da real su adic­ción pa­sa por la ro­pa ajus­ta­da en la cintura.

-Pan­ta­lo­nes: ¿más bien am­plios o ajus­ta­dos aba­jo?

Ajus­ta­dos por­que mis pier­nas son del­ga­das. Si me pon­go an­cho aba­jo, pier­do co­mo en la gue­rra.

¿Cuál te pa­re­ce la pren­da más có­mo­da del mun­do?

La tú­ni­ca. Ten­go al­gu­nas que tra­je de Egip­to que son de al­go­dón y las uso mu­chí­si­mo. Pa­ra es­tar en ca­sa, las so­le­ras y los pa­reos.

-En mo­da, ¿a qué sos adic­ta?

A lo que me que­da bien, es de­cir, a to­do lo que me mar­que la cintura sin ser exa­ge­ra­da­men­te ajus­ta­do, co­mo las polleras eva­sé y las de cor­te sirena. Si no mar­co la cintura pa­rez­co una se­ño­ra “to­da de­re­cha” que pa­sa di­rec­ta­men­te del bus­to a la ca­de­ra.

-¿En al­gún as­pec­to sos un po­qui­to ma­ño­sa?

En que las te­las no sean du­ras. Me gus­tan los gé­ne­ros blan­dos y con caí­da, co­mo la se­da.

-Pa­ra com­prar ro­pa in­te­rior: ¿qué mi­rás es­pe­cial­men­te?

Na­da por­que me man­do a ha­cer los cor­pi­ños a me­di­da. Co­mo ten­go mu­cho bus­to, ne­ce­si­to que sean co­mo reductores, pe­ro lin­dos.

-Si te re­ga­la­ran un vou­cher pa­ra com­prar una so­la co­sa en un shop­ping (lo que sea, pe­ro una so­la) ¿qué eli­gi­rías?

Si no me pu­sie­ran lí­mi­te de pre­cio, una pie­dra pre­cio­sa. Al­gu­na esmeralda no es­ta­ría mal, ¿no? (ríe).

-¿Qué con­se­jo le darías a una mu­jer que quie­re ha­cer­se un re­fresh en la ca­ra y es­tá in­de­ci­sa?

Que no es­pe­re a que to­do se le cai­ga por­que ahí las co­sas no que­dan bien. Veo que a mu­chas les da un ataque cuan­do ya tie­nen la piel muy flo­ja y quie­ren arre­glar to­do de un día pa­ra otro. Pa­ra mí hay que ha­cer­se de a una co­sa a la vez y sin es­pe­rar a que la piel es­té he­cha bol­sa.

-¿Com­bi­nás el co­lor de las uñas de los de pies y de las ma­nos?

Sí, siem­pre. Esas son co­sas má­gi­cas que me gus­ta cui­dar. En es­te mo­men­to es­toy usan­do un na­ran­ja fu­rio­so por­que en tea­tro (en la obra “Adic­tas a vos”, en el Pi­ca­dilly) per­so­ni­fi­co a una fa­ná­ti­ca de Ju­lio Igle­sias que usa ese co­lor.

-¿Un se­cre­ti­to a la ho­ra de ma­qui­llar­te?

Usar po­co ma­qui­lla­je. Por ahí un po­qui­to más pa­ra al­gu­na fies­ta de no­che, pe­ro na­da más. A par­tir de de­ter­mi­na­da edad, me­nos es más.

-Sos de lle­var fle­qui­llo. ¿Qué ven­ta­ja le ves a ese cor­te?

La co­mo­di­dad. Tam­bién uso mu­cho el pe­lo pa­ra el cos­ta­do. Es más fá­cil arre­glar­se pa­ra sa­lir.

-¿En qué sos tre­men­da­men­te co­que­ta?

¡En to­do! Soy en­fer­ma de co­que­te­ría.

Be­tia­na con un equi­po de Adria­na Cos­tan­ti­ni que de­ja ver

los hom­bros.

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