No­ta de ta­pa:

Joha­na Fran­ce­lla, hi­ja de Gui­ller­mo, cuen­ta có­mo cie­rra un año en el que lo­gró que la re­co­no­cie­ran co­mo ac­triz va­lo­ran­do su me­sa fa­mi­liar de No­che­bue­na. Amor fra­terno, tra­ba­jo, in­de­pen­den­cia y una cer­te­za com­par­ti­da so­cial­men­te: “Pa­pá es lo más”

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Joha­na Fran­ce­lla, fes­te­jos en fa­mi­lia

En­vuel­ta en un ves­ti­do de prin­ce­sa y con ape­nas 6 años, Joha­na Fran­ce­lla se per­día en­tre mu­chos otros chi­cos que, co­mo ella, si­mu­la­ban es­tar en una fies­ta de dis­fra­ces. Co­rría el año 1999, pleno ro­da­je de la pe­lí­cu­la “Mi pa­pá es un ído­lo”, pro­ta­go­ni­za­da por el gran Gui­ller­mo Fran­ce­lla, su pa­dre en la vi­da real. Hoy, “la nena” tie­ne 24 años, es ac­triz, y mien­tras se ma­qui­lla pa­ra la pro­duc­ción fo­to­grá­fi­ca de LOOK, des­li­za or­gu­llo­sa: “Mi pa­pá es lo más”.

Uno de los tan­tos mo­ti­vos que res­pal­dan su afir­ma­ción ra­di­ca en las No­che­bue­nas de su in­fan­cia: en­tre los ár­bo­les de una quin­ta que su fa­mi­lia te­nía en Mo­reno, siem­pre apa­re­cía un Pa­pá Noel de ojos azu­les que la abra­za­ba, le da­ba re­ga­los y se iba rau­da­men­te, ca­si sin de­cir pa­la­bra. Aque­llas le­ja­nas Na­vi­da­des con­vo­ca­ban a la me­sa a 10 per­so­nas: Joha­na, su her­mano Ni­co­lás, sus pa­dres, abue­los y tíos. “Se­gui­mos sien­do los mis­mos 10, en las fies­tas y en to­do. So­mos un clan, ten­go una fa­mi­lia muy ta­na”, des­cri­be es­ta cá­li­da y sen­ci­lla jo­ven que, le­jos de ha­cer “por­ta­ción de ape­lli­do”, es­tu­dió ac­tua­ción y es­te año se ga­nó un pa­pel en tea­tro (en la obra “Jus­to en lo me­jor de mi vi­da”) y otro en te­le­vi­sión: in­te­gra el elen­co de “Gol­pe al co­ra­zón”, la no­ve­la de Te­le­fe pro­ta­go­ni­za­da por Eleo­no­ra Wex­ler y Se­bas­tián Es­te­va­nez.

Si bien el 2017 le re­ga­ló un au­to O km (cuan­do par­ti­ci­pó de un pro­gra­ma te­le­vi­si­vo), el ver­da­de­ro pre­mio, el re­co­no­ci­mien­to del pú­bli­co a su tra­ba­jo co­mo ac­triz, lo re­ci­be a dia­rio en la ca­lle. Por la vi­si­bi­li­dad que da una pan­ta­lla ca­lien­te co­mo la de Te­le­fe, la re­co­no­cen y pa­ran pa­ra sa­car­se una fo­to. Sí, a ella. “Es her­mo­so que re­co­noz­can el la­bu­ro que ha­cés. Yo lo vi­ví siem­pre con mi pa­pá. Es­toy acos­tum­bra­da a que se acer­quen a pe­dir­le fo­tos, yo siem­pre di­je: ´Yo les sa­co´. Des­pués em­pe­zó a pa­sar con mi her­mano....”

-Aho­ra, cual­quier día de es­tos, un fan tu­yo se acer­ca a tu vie­jo y le di­ce a él que ha­ga de fotógrafo.

-To­da­vía no pa­só. Se­ría... ¡una lo­cu­ra! (Ríe).

-Ac­tuás en una no­ve­la que se ani­ma a abor­dar un te­ma com­ple­jo co­mo el abu­so se­xual, lo cual era im­pen­sa­ble ha­ce al­gu­nos años pa­ra la te­vé abier­ta. ¿Qué pen­sás de es­ta aper­tu­ra?

-Me pa­re­ce bárbara. Es un te­ma muy fuer­te, pe­ro es­tá bue­ní­si­mo que las co­sas no só­lo se di­gan, sino que tam­bién se mues­tren en es­ce­nas, que por su­pues­to que son muy cui­da­das, y con Eleo­no­ra, a quien siem­pre ad­mi­ré. Hay te­mas que cues­tan y van a se­guir cos­tan­do, pe­ro de a po­qui­to se avan­za. Pa­sa tam­bién en otras no­ve­las, co­mo “Las Es­tre­llas” (El Tre­ce), don­de hay una re­la­ción lés­bi­ca que es her­mo­sa. Hay si­tua­cio­nes que eran me­dio ta­búes y se es­tán sa­can­do a la luz.

-En tea­tro, la obra que hi­cis­te gi­ra­ba en torno a la muer­te, otro te­ma “no light”. ¿Te mo­vi­li­zó a ni­vel per­so­nal?

-Sí. En la obra se mo­ría mi pa­pá y eso me hi­zo pen­sar que una per­so­na im­por­tan­te y cer­ca­na, de un día pa­ra otro, pue­de no es­tar. Pa­só al­go muy fuer­te: Mi­guel An­gel Ro­drí­guez (su pa­dre en la fic­ción tea­tral) usa­ba el mis­mo per­fu­me que mi pa­pá y era inevi­ta­ble iden­ti­fi­car­lo con mi vie­jo, uno tra­ta de no ir a la me­mo­ria emo­ti­va, pe­ro a ve­ces es im­po­si­ble. Sa­lí de al­gu­nos en­sa­yos llo­ran­do.

-Pen­sar en la po­si­bi­li­dad de per­der a un ser que­ri­do, ¿te hi­zo cam­biar al­go?

-No por­que yo los dis­fru­to un mon­tón y les de­di­co tiem­po.

-Vi­vís con tus pa­dres. ¿Pen­sás mu­dar­te?

-Sí, pe­ro no es­toy apu­ra­da. To­da­vía soy chi­ca y sien­to que es una de­ci­sión di­fí­cil. Des­pués hay que sos­te­ner­la. Si me voy, no vuelvo. Ha­ce dos años, mi her­mano se fue a vi­vir so­lo y re­sul­tó fuer­te. Vie­ne siem­pre a ca­sa, pe­ro no es lo mis­mo. Re­co­noz­co que es­toy có­mo­da, lle­go a la no­che y, gra­cias a Dios, ten­go la co­mi­da en el mi­cro­on­das. Eso es in­creí­ble.

-El “ni­do va­cío” sue­le ser un shock pa­ra los pa­dres y vos sos la me­nor, ¿lo pen­sas­te?

-Ahí ten­go una mi­ni pre­sión. Cuan­do mi her­mano se fue, sa­bía que yo to­da­vía es­ta­ba. Aho­ra yo sé que si me voy, y en­ci­ma me lle­vo al pe­rro, los ma­to a los dos. De­be ser fuer­te pa­ra ellos, co­mo otra eta­pa.

-¿Có­mo te ves en 20 años?

-Con una fa­mi­lia. ¡Re­quie­ro ser ma­má! Me veo ca­sa­da, con hi­jos y oja­lá lo lo­gre la­bu­ran­do de es­to, que es lo que me gus­ta. A esa edad, me gus­ta­ría es­tar más re­la­ja­da, ya ha­bien­do vi­vi­do mu­chas co­sas pro­fe­sio­nal­men­te. Mi pa­pá me di­ce que en la ac­tua­ción hay mu­cho es­trés, un día te­nés la­bu­ro y al otro no, to­do es cam­bian­te. Yo me per­dí to­do su mo­men­to de re­mar­la, aún no ha­bía na­ci­do, pe­ro le cos­tó y lo sé.

-Pon­gá­mo­nos frí­vo­las: ¿es ver­dad que sos fa­ná­ti­ca de las cre­mas?

-Sí. (Ríe) Son mi ma­nía. Mi ma­má em­pe­zó a cui­dar­se la ca­ra a los 40, me ve con fras­cos y me pre­gun­ta: “¿Qué es es­to?”y es un con­torno de ojos. Yo me le­van­to, me la­vo la ca­ra, me pon­go una cre­ma y el con­torno. A la no­che, me la­vo la ca­ra con otro pro­duc­to (di­fe­ren­te del de la ma­ña­na), me vuelvo a po­ner tó­ni­co, otra cre­ma y con­torno de ojos. En la car­te­ra siem­pre ten­go un tó­ni­co y me voy lim­pian­do. Tam­bién toa­lli­tas de­ma­qui­llan­tes.

-¿Qué le vas a pe­dir al 2018?

- Sa­lud, amor y co­sas po­si­ti­vas pa­ra mis ami­gos y pa­ra “los 10” de siem­pre. Lo im­por­tan­te es­tá en esa me­sa chi­ca de los que nos reu­ni­mos en Na­vi­dad.

Por: Pro­duc­ción: Fo­tos: Agus­tín Ci­ga­ra. Asis­ten­te de fo­to­gra­fía: Jé­si­ca Hen­ri

Ves­ti­do es­tam­pa­do ($ 2.390, Las Pe­pas); aros ($ 980, Lu­na Gar­zón); san­da­lias con pie­dras ($ 4.755, The Bag Belt) Mol­des 5 y 6 - Ves­ti­do - Ta­lles 40 y 44

Top con vo­la­do ($ 1.190) y pan­ta­lón ($ 1.690 (to­do de Las Pe­pas); aros ($ 790, Lu­na Gar­zón); san­da­lias con apli­ques ($ 5.990, Las Pe­pas) Mol­des 11 y 12 - Blu­sa - Ta­lles 40 y 44 Mol­des 14 y 15 - Pan­ta­lón - Ta­lles 42 y 46 Ma­qui­lló y pei­nó: An­to­ne­lla Me­drano pa­ra Agen­cia de Be­lle­za de Sil­via De To­ma. Agra­de­ce­mos al Hi­pó­dro­mo de Pa­ler­mo la co­la­bo­ra­ción pres­ta­da pa­ra la rea­li­za­ción de la no­ta. Di­rec­cio­nes: Pá­gi­na 50.

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