No­ta de ta­pa:

Jor­ge­li­na Arruz­zi, la rei­na de la comedia nos ha­ce reír en “100 días pa­ra enamo­rar­se” y con su Ni­ní Mars­hall en tea­tro.

Look - - SUMARIO -

Una es­pe­cia­lis­ta en hu­mor, Jor­ge­li­na Aruz­zi ha­ce alar­de de su ofi­cio en la te­le, con “100 días pa­ra enamo­rar­se”, en el tea­tro re­crean­do a los que­ri­dos per­so­na­jes de Ni­ní Mars­hall y en la vi­da cuan­do opi­na so­bre có­mo ha evo­lu­cio­na­do el con­cep­to de pa­re­ja

La ac­tua­ción se cru­zó en la vi­da de Jor­ge­li­na Aruz­zi por ca­sua­li­dad. Cuan­do era ape­nas una ado­les­cen­te que es­tu­dia­ba ar­tes plás­ti­cas, to­mó al­gu­nas cla­ses de tea­tro y su vi­da dio un gi­ro: “Ac­tuar me cau­ti­vó y nun­ca más pa­ré”, re­cuer­da. Hoy, due­ña de una par­ti­cu­lar con­di­ción pa­ra la comedia, ha­ce reír por par­ti­da do­ble, con su per­so­na­je de una de las dos mu­je­res de Juan Gil Navarro en “100 días pa­ra enamo­rar­se”, la comedia de Te­le­fe que es­tá al to­pe del ra­ting, y con “Ni­ní en el ai­re”, la pie­za con la que tra­jo de nue­vo al es­ce­na­rio del tea­tro Li­ceo Co­mody a los inol­vi­da­bles per­so­na­jes de Ni­ní Mars­hall.

Hi­ja de un pa­pá elec­tri­cis­ta y una ma­má pe­lu­que­ra, Jor­ge­li­na em­pe­zó a mi­rar pe­lí­cu­las ar­gen­ti­nas gra­cias a su abue­la pa­ter­na. “Cuan­do iba a la ca­sa de mi no­na, no ha­bía me­jor di­ver­sión que ba­jar la per­sia­na pa­ra ver en Ca­nal 7 pe­lí­cu­las de Lolita To­rres, Ni­ní Mars­hall y otras gro­sas de la épo­ca do­ra­da del ci­ne”, cuen­ta. La du­pla tea­tro y te­vé la tie­ne hí­per ocu­pa­da, pe­ro eso no le im­pi­de se­guir sien­do la pre­sen­te ma­má de Ám­bar, su pe­que­ña de 8 años.

-En “Cien días pa­ra enamo­rar­se”, el per­so­na­je de Car­la Pe­ter­son di­ce que el ma­tri­mo­nio de­be­ría ca­du­car ca­da 5 años, co­mo el pa­sa­por­te. ¿Es­tás de acuer­do?

-Sí, aho­ra que es­toy sol­te­ra tengo una teo­ría: que el ma­tri­mo­nio es co­mo te­ner una so­la ami­ga y yo tengo mu­chas ami­gas. Al­gu­nos días siento ga­nas de es­tar con una y otros, pre­fie­ro cam­biar de com­pa­ñía. A mí el ma­tri­mo­nio me pa­re­ce que en­cap­su­la un ti­po de re­la­ción que pue­de ser más co­pa­da, abier­ta y me­nos ar­ti­fi­cial.

-¿La mo­no­ga­mia te pa­re­ce ar­ti­fi­cial?

-Cuan­do una per­so­na tie­ne ga­nas de es­tar con otra, es­tán jun­tos y no hay ter­ce­ros. Pe­ro en un ma­tri­mo­nio, con 20 años de ca­sa­dos, co­mo se plan­tea en “Cien días…”, me pa­re­ce que las re­glas las tie­ne que po­ner la mis­ma pa­re­ja y

no el afue­ra. La mo­no­ga­mia es algo un po­co iló­gi­co y con­tra na­tu­ra. El te­ma es ani­mar­se a ha­blar de eso.

-¿Creés que es un te­ma ta­bú?

-Sí, hay un ta­bú so­cial. Lo que se pro­po­ne “Cien días...” es jus­ta­men­te ha­cer un po­qui­to de comedia so­bre qué nos pa­sa cuan­do es­ta­mos tan­to tiem­po con al­guien. Es una comedia su­til que con sus chis­tes plan­tea qué ti­po de pa­re­ja quie­re ca­da uno, cuál te ha­ce fe­liz y qué ti­po de si­tua­ción amo­ro­sa rea­li­za a ca­da per­so­na.

-¿En una pró­xi­ma re­la­ción te ban­ca­rías la bi­ga­mia?

-Pa­ra eso no for­ma­ría pa­re­ja. Creo que se pue­de dar algo un po­co más li­bre, algo así co­mo “no sos mi no­vio y tam­bién te­nés otra no­via”. Co­noz­co gen­te que ar­mó una his­to­ria de a tres y le ha ido muy bien. Es una épo­ca de la so­cie­dad ideal pa­ra sa­car­se las ca­re­tas, pa­ra de­ba­tir qué es­tá bien y qué mal. Me pa­re­ce que hay que de­ba­tir los formatos de pa­re­ja.

-¿Tu hi­ja mi­ra la no­ve­la?

-No por­que es pa­ra adul­tos y creo que es­tá bien de­li­mi­tar el mun­do de los chi­cos y el de los gran­des. Ella ha vi­vi­do al­gu­nas co­sas de aper­tu­ra, por ejem­plo, al pri­mer ca­sa­mien­to al que asis­tió fue de unos ami­gos míos que son gays.

- ¿Te co­no­cen los chi­cos por el per­so­na­je que hi­cis­te en “Chi­qui­ti­tas” y que aho­ra es­tá en Net­flix?

-Sí, me pa­ran en la ca­lle. Cuan­do me fui de va­ca­cio­nes a Bra­sil tam­bién, por­que allá se emi­tía. La on­da ex­pan­si­va si­gue y le es­toy muy agra­de­ci­da a ese pro­yec­to. En el co­le­gio de mi hi­ja, to­das sus com­pa­ñe­ras ven “Chi­qui­ti­tas”. Ella mi­ró un par de ca­pí­tu­los, es­cu­chó al­gu­nas can­cio­nes, pe­ro me gusta más que me vea co­mo ma­dre que

co­mo ac­triz, pre­fie­ro res­guar­dar ese lu­gar.

-Tam­bién vi­vi­mos un mo­men­to de po­si­cio­na­mien­to de las ac­tri­ces. ¿Con qué re­cla­mos te iden­ti­fi­cás?

-Apo­yo la des­pe­na­li­za­ción del abor­to y me pa­re­ce que ten­dría que ha­ber al­gu­na ley pa­ra que la gen­te no vi­vie­ra en la ca­lle. Me gus­ta­ría que no es­tu­vie­ra per­mi­ti­do dor­mir en la ca­lle, que fue­ra ile­gal y que to­dos to­má­ra­mos eso co­mo algo fue­ra de la ley. El Es­ta­do ten­dría que ga­ran­ti­zar un lu­gar pa­ra dor­mir a per­so­nas en si­tua­ción de ca­lle, el ac­ce­so a una vi­vien­da es algo básico. Cuan­do voy al tea­tro, veo ca­da vez más gen­te con col­cho­nes en las ve­re­das y pa­sa­mos sin mi­rar, co­mo si esa reali­dad no exis­tie­ra.

-¿Te mo­les­ta que el pa­so del tiem­po?

-Hay que sol­tar eso por­que ge­ne­ra mu­cha frus­tra­ción. En es­te mo­men­to de mi vi­da, si bien no luz­co co­mo a los 20 ni co­mo a los 30, siento que el que no me ve, no me ve. No la pe­leo, no com­pi­to con otras mu­je­res, no gano por lo fí­si­co. Me pa­re­ce que la se­duc­ción pa­sa por otro la­do, por son­reír, por ser sexy. Me gusta ver­me bien, pe­ro no pre­ten­do te­ner la co­la en la es­pal­da por­que no es­tu­vo ahí nun­ca en la vi­da.

Por Ma­ria­na Co­mo­lli Pro­duc­ción: Pa­tri­cia Mog­ni Fo­tos: Juan Fe­rra­ri Di­vino jue­go de trans­pa­ren­cias en el ves­ti­do de tul bor­da­do con man­gas ter­mi­na­das en vo­la­dos ($ 4.590, Las Pe­pas). Mol­des 1 al 3 Ves­ti­do Ta­lles 40 - 44 - 48

Eterno re­gre­so al ki­mono bor­da­do ($ 2.499, Yagmour) pa­ra com­ple­tar el out­fit de top con bre­te­les y plu­mas ($ 1.490) y sú­per de on­da fal­da pli­sa­da ($ 2.490, to­do de Las Pe­pas). Za­pa­tos bo­ca de pez ($2.190, Jus­ta Osa­día). Mol­des 4 al 6 - Blu­sa - Ta­lles 40 - 44 - 48 Mol­des 7 y 8 - Fal­da - Ta­lles 44 y 48 Mol­des 9 y 10 - Ki­mono - Ta­lles 42 y 46

Sen­ci­llo y de­li­ca­do ves­ti­do de en­ca­je que im­pac­ta con su es­pal­da des­cu­bier­ta con vo­la­do ($ 7.900, Las Orei­ro). Mol­des 16 y 17 - Ves­ti­do - Ta­lles 40 y 44

Ma­qui­lló y peinó: Pau­la Car­do­zo pa­ra Agen­cia de Be­lle­za de Silvia de To­ma. Agra­de­ce­mos a Landmark Al­cor­ta por su co­la­bo­ra­ción en la realización de es­ta no­ta.

Siem­pre ha­ce fal­ta un ves­ti­di­to ne­gro, de lí­neas sim­ples pe­ro sen­sual ($ 5.800, Las Orei­ro). Mol­des 18 y 19 - Ves­ti­do - Ta­lles 40 y 44

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