Pro­ta­go­nis­tas

Look - - SUMARIO - Fo­tos: QUIFF - Pro­duc­cio­nes Au­dio­vi­sua­les.

Florencia Ch­me­lik Mar­ti­nec, actriz, ca­si Li­cen­cia­da en Le­tras, to­do en una jo­ven­cí­si­ma que avan­za a pa­sos agi­gan­ta­dos.

Ese ros­tro fres­co de­la­ta a una ni­ña, pe­ro so­lo re­pa­sar lo re­co­rri­do al­can­za pa­ra des­cu­brir a quien lle­va mu­cho ca­mi­na­do en po­co tiem­po. Florencia Ch­me­lik Mar­ti­nec pu­so tem­prano el nor­te de su brú­ju­la en la ac­tua­ción y ya pa­só por di­fí­ci­les ro­les co­mo el de “En­tre ca­ní­ba­les”, hi­zo pu­bli­ci­dad, ha­ce tea­tro y es­pe­ra no pa­rar. Pe­ro en­con­tró la for­ma de sa­car­le tiem­po a su gran vo­ca­ción y es­tá a pun­to de re­ci­bir­se de Li­cen­cia­da en Le­tras en la Uni­ver­si­dad de Bue­nos Ai­res. Sin du­da, el fu­tu­ro es­pe­ra por ella

Có­mo em­pe­zas­te en la ac­tua­ción?

-Quise ac­tuar des­de chi­ca pe­ro, cuan­do te­nía 4 o 5 años y le pe­día a mi ma­má que me lle­va­ra a “Chi­qui­ti­tas”, ella me de­cía que los chi­cos no tie­nen que tra­ba­jar y que te­nía que es­tu­diar. Así que a los 10, me anoté so­la en “Mini Pul­sa­cio­nes”, fui y ga­né. Su­pon­go que aun­que no ac­tué, fue una prue­ba su­fi­cien­te de mi de­ci­sión y a los 11 em­pe­cé con las cla­ses de tea­tro. No sé exac­ta­men­te de dón­de me vie­ne es­ta pul­sión por ac­tuar, pe­ro ten­go cla­ro que es­tá, que re­cién sa­li­da del co­le­gio fue lo úni­co que real­men­te que­ría pa­ra mí y que aho­ra, si no ac­túo, hay al­go que me fal­ta.

-¿Com­par­tis­te for­ma­ción y tra­ba­jo?

-Me for­mé en la es­cue­la de Agus­tín Alez­zo y el año pa­sa­do es­tu­ve en­tre­nan­do con Ri­car­do Bar­tís, en el Spor­ti­vo Tea­tral. Em­pe­cé ha­cien­do pu­bli­ci­dad, co­mo ca­si to­dos los ac­to­res, has­ta que lle­gué a mi pri­me­ra gran obra de tea­tro, ha­ce dos años, con un per­so­na­je en “Una per­so­na mue­re”, en el Mé­to­do Kai­rós. Ahi real­men­te me que­dó cla­ro que el tea­tro es a lo que quie­ro apun­tar, aun­que me en­can­ta­ría ha­cer ci­ne tam­bién. Ac­tual-

men­te, ha­ce­mos la se­gun­da tem­po­ra­da de “La quí­mi­ca dia­ria”, has­ta fi­nes de agos­to, en Nün. Es una obra muy co­pa­da de Ma­riano Sa­ba, que di­ri­ge Fran­cis­co Prim.

-¿Có­mo fue el desafío del per­so­na­je de “En­tre ca­ní­ba­les”?

-Mi rol fue el per­so­na­je de Na­ta­lia Orei­ro de jo­ven, cuan­do al co­mien­zo de la his­to­ria fue vio­la­da. Sin du­da, la es­ce­na del cri­men de la ami­ga fue di­fí­cil, re­crear la vio­la­ción tam­bién. Por suer­te, el gru­po de ac­to­res con los que me to­có ha­cer la to­ma eran di­vi­nos, en­ta­bla­mos con­fian­za en­se­gui­da y eso hi­zo que to­do fue­ra más lle­va­de­ro. Se ro­dó a ori­llas del río, en Mar­tí­nez, con frío, to­dos mo­ja­dos. Creo que el desafío fue ha­cer múl­ti­ples to­mas, aca­tar ór­de­nes muy téc­ni­cas y pre­ci­sas y al mis­mo tiem­po man­te­ner una co­ne­xión emo­cio­nal con la si­tua­ción. Fue una ex­pe­rien­cia muy bue­na co­mo de­but en te­le y me de­jó con ga­nas de más.

-Hi­cis­te mu­cho en po­co tiem­po. ¿Cuál es hoy tu le­ma de vi­da?

-Ten­go co­mo man­tra una frase de una can­ción de Cold­play: “Don’t go to war with your­self” (no va­yas a la gue­rra con vos mis­mo). Me lo re­pi­to cuan­do me em­pie­zo a tra­tar mal, uno ha­ce lo que pue­de y hay que cons­truir­se des­de la po­si­ti­vi­dad. Agra­de­ce­mos a Nün Tea­tro Bar la co­la­bo­ra­ción pres­ta­da pa­ra la re­lai­za­ción de es­ta no­ta.

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