NUES­TRO HOM­BRE. MA­RIANO MAR­TÍ­NEZ.

El ac­tor que pro­ta­go­ni­za y pro­du­ce la obra Men­ti­ras in­te­li­gen­tes ha­bla de su rol de pa­pá y de có­mo pien­sa fes­te­jar los 40.

Luz - - SUMARIO - -FER­NAN­DO GOMEZ DOSSENA

A PO­CO TIEM­PO DE CUM­PLIR 40 EL AC­TOR RE­GRE­SÓ AL TEA­TRO Y A LA PRO­DUC­CIÓN. SIEM­PRE DE­DI­CA­DO A SUS HI­JOS Y MUY ENAMO­RA­DO DE LA MO­DE­LO CA­MI­LA CAVALLO HA­BLA SO­BRE LOS VÍNCU­LOS AMOROSOS, LA DI­FE­REN­CIA DE EDAD CON SU PA­RE­JA Y DE SU FIES­TA DE CAM­BIO DE DÉ­CA­DA.

El ca­ma­rín de Ma­riano en el tea­tro As­tros es am­plio y muy des­po­ja­do. Só­lo lla­ma la aten­ción la can­ti­dad de fo­tos que cuel­gan del gran es­pe­jo que cu­bre ca­si to­da la pa­red. Car­ti­tas, men­sa­jes de amor y fe­li­ci­ta­cio­nes, imá­ge­nes de su fa­mi­lia, de sus pa­dres y di­bu­ji­tos de sus hi­jos de­co­ran to­do el es­pa­cio. A po­co de cum­plir 40 años el ga­lán es­ta pro­du­cien­do y pro­ta­go­ni­zan­do la obra Men­ti­ras in­te­li­gen­tes. Jun­to a Ar­nal­do An­dré, Be­tia­na Blum y Flo­ren­cia To­rren­te se sube al es­ce­na­rio pa­ra con­tar los ve­ri­cue­tos de una tí­pi­ca re­la­ción amo­ro­sa. El man­da­to de la fa­mi­lia, la trai­ción, lo ocul­to, el amor y el desamor son par­te de es­ta pie­za tea­tral fran­ce­sa di­ri­gi­da por Va­le­ria Am­bro­sio.

-¿Qué te­mas de la obra te hi­cie­ron re­fle­xio­nar?

-(Pien­sa). Mu­chí­si­mos, pe­ro más que na­da el te­ma de las men­ti­ras y el des­gas­te de una pa­re­ja. Sien­to que uno cuan­do ya tie­ne una re­la­ción de va­rios años a ve­ces de­ja de mos­trar su la­do bri­llan­te pa­ra mos­trar­se opa­co y eso no es­tá bueno. Pien­so que te­ne­mos que pres­tar más aten­ción a los víncu­los y no de­jar que con el pa­so del tiem­po su­ce­da eso.

-Pe­ro, es una ta­rea di­fí­cil...

-¡Ob­vio!... Creo que si nos de­tu­vié­ra­mos aun­que sea un se­gun­do cuan­do no­ta­mos un pro­ble­ma en la pa­re­ja, se po­drían so­lu­cio­nar mu­chos con­flic­tos y has­ta sal­var víncu­los. Pres­tar aten­ción a no­so­tros y al otro es muy im­por­tan­te.

-¿Có­mo te lle­vás con las men­ti­ras?

-Exis­ten (sus­pi­ra)... Cla­ra­men­te uno no di­ce to­do lo que se le cru­za por la ca­be­za, por­que sino no ha­bría nin­gún ti­po de re­la­ción. En lo per­so­nal y más hoy, que me sien­to más ma­du­ro, no me lle­vo bien con la men­ti­ra. Tra­to de de­cir las co­sas que sien­to y pien­so de la me­jor ma­ne­ra, pe­ro sin ocul­tar na­da.

-¿Co­mo pa­pá sos de ir tam­bién de fren­te y ha­blar­le cla­ro a los chi­cos (N. de la R.: Oli­via (9) y Mi­lo (5) de su re­la­ción con Ju­lia­na Giam­bro­ni y Al­ma (1) con Ca­mi­la Cavallo)?

-In­ten­to no ocul­tar­les na­da. Quie­ro que mis hi­jos me cuen­ten lo que les pa­sa por­que siem­pre voy a es­tar a su la­do, en­ton­ces tra­to de que sean sin­ce­ros, así co­mo soy yo con ellos. Por suer­te mis hi­jos ma­yo­res con­fían mu­cho en mí y te­ne­mos un ca­nal de co­mu­ni­ca­ción muy flui­do.

-En po­co tiem­po cum­plís 40...

-Sí, en di­ciem­bre (ri­sas). Es­toy bien tan­to men­tal co­mo fí­si­ca­men­te. Ten­go una fa­mi­lia her­mo­sa y tra­ba­jo de lo que me gus­ta. ¿Qué más pue­do pe­dir? El pa­so del tiem­po es par­te de la vi­da.

-¿Vas a fes­te­jar­lo?

-Sí, ten­go ga­nas de ha­cer una fies­ta con la gen­te que más quie­ro. No va a ser una sú­per ce­le­bra­ción, sino al­go más ín­ti­mo pa­ra com­par­tir. Ten­go la fa­mi­lia y los ami­gos que quie­ro te­ner y voy a dis­fru­tar­lo con ellos.

-Tenés una pa­re­ja que es­tá le­jos de los 40...

-Le­jí­si­mo, ¡16 años le fal­tan!

-¿Có­mo ma­ne­jan esa di­fe­ren­cia de edad?

-Fun­cio­na muy bien. Ella es in­creí­ble, es­toy re enamo­ra­do de Ca­mi­la y to­do flu­ye. Nos en­can­ta acom­pa­ñar­nos. Hay mu­chas co­sas que yo vi­ví y pa­sé y ha­bla­mos de eso pe­ro pa­ra que ten­ga su pro­pia ex­pe­rien­cia. Ella, aun­que se de­fi­na im­pul­si­va, tie­ne una pa­cien­cia in­creí­ble y una mi­ra­da de la vi­da in­tere­san­te. La es­cu­cho un mon­tón.

-¿Te ha­ce sen­tir “más vie­jo” a ve­ces?

-Y to­dos me car­gan (ri­sas), es­pe­cial­men­te mi hi­ja. El otro día fui­mos a ver un co­le­gio pa­ra los chi­cos con Ca­mi­la y Ju­lia­na, mi ex, y la di­rec­to­ra pen­só que Ca­mi­la era mi hi­ja más gran­de. Yo le se­guí el chis­te has­ta que le con­ta­mos la ver­dad y la mu­jer se que­ría ma­tar (ri­sas).

-¿Dis­fru­tás mu­cho de tu rol de pa­pá co­mo se ve en las re­des so­cia­les?

-Sí, la pa­so muy bien y me en­can­ta to­do lo que im­pli­ca ser pa­pá. Ha­go de to­do con ellos, con el be­bé es­toy to­dos los días y con los otros dos mu­cho tiem­po tam­bién por­que te­ne­mos te­nen­cia com­par­ti­da. Char­la­mos cuan­do va­mos al co­le­gio, sal­to en la ca­ma elás­ti­ca, les pre­pa­ro la vian­da, me acom­pa­ñan a mi tra­ba­jo, Oli­via me cuen­ta so­bre sus no­vios, ten­go con­ver­sa­cio­nes con ella muy adul­tas que me sor­pren­den...

-¿Cuál es tu pos­tal de la fe­li­ci­dad?

-Es­tar en ca­sa con mis tres hi­jos, rién­do­nos, ha­cién­do­nos cos­qui­llas o en una pi­ja­ma­da. Y dán­do­le un be­so a mi mu­jer, cla­ro. Dis­fru­tar el aho­ra con lo que ten­go sin es­pe­rar nin­gún re­sul­ta­do es lo im­por­tan­te.

-¿Te cos­tó mu­cho lle­gar a eso?

-Un mon­tón. Y to­mar con­cien­cia ni te di­go. Uno mu­chas ve­ces se sien­te un pelotudo preocupándose por tonterías, pe­ro si te to­más un se­gun­do y mirás tu al­re­de­dor empezás a dis­fru­tar de ver­dad lo que tenés y sos. Conectarte con lo bueno es la ver­da­de­ra fe­li­ci­dad.

“UNO MU­CHAS VE­CES SE SIEN­TE UN PELOTUDO PREOCUPÁNDOSE POR TONTERÍAS, PE­RO SI TE TO­MÁS UN SE­GUN­DO Y MIRÁS A TU AL­RE­DE­DOR EMPEZÁS A DIS­FRU­TAR DE VER­DAD LO QUE TENÉS Y SOS. CONECTARTE CON LO BUENO ES LA VER­DA­DE­RA FE­LI­CI­DAD”.

FO­TOS: JO­SÉ TOLOMEI.

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