LA SE­MA­NA MA­YA

Mia - - HORÓSCOPO - Por Ga­briel Rug­gie­ro, El Bru­ji­to Ma­ya

ON­DA EN­CAN­TA­DA de la TOR­MEN­TA. Es el tiem­po de la au­to­ge­ne­ra­ción y el cam­bio. La tor­men­ta trae re­no­va­ción, ben­di­ce con su lluvia los sue­los, pro

pi­cian­do las co­se­chas.Y lue­go de las tor­men­tas siem­pre sa­le el Sol. Ca­da una de las eta­pas de nues­tras vi­das tie­ne una ener­gía, una mo­ti­va­ción di­fe­ren­te. En mi ca­so se dio cla­ra­men­te: de los 20 a los 30 años sen­tía que no ha­bía im­po­si­bles, que ca­da sue­ño que te­nía po­día ha­cer­lo reali­dad (y de­bo con­fe­sar que así fue, cum­plí gran par­te de to­dos mis sue­ños). Era el tiem­po de las uto­pías y los mi­la­gros. De los 30 a los 40 mi ener­gía es­tu­vo en­fo­ca­da en mi ca­rre­ra, que­ría con­so­li­dar­me en mi pro­fe­sión, to­do mi em­pe­ño y de­di­ca­ción es­ta­ban de­di­ca­dos al tra­ba­jo. A los 40 al­go cam­bio, mi ener­gía cam­bió. Ya no te­nía ga­nas de ha­cer to­do, me pu­se más se­lec­ti­vo, y al­go ex­tra­ño en mí: em­pe­cé a de­cir que no. Só­lo ha­cía lo que sen­tía des­de el co­ra­zón, lo que te­nía ga­nas. Creo que em­pe­cé a to­mar con­cien­cia de mis lí­mi­tes, y co­men­cé a ad­mi­nis­trar mis ga­nas de otra ma­ne­ra. Cam­bié can­ti­dad por ca­li­dad. Es­to tam­bién se dio en mis re­la­cio­nes.Ya no me in­tere­só ser ami­go de to­do el mun­do, em­pe­cé a ele­gir con quién me re­la­cio­na­ba, prio­ri­za­ba un ca­fé y una char­la ín­ti­ma, a una es­ta.Y co­mo por ar­te de ma­gia lle­gó a mis ma­nos un li­bro her­mo­so, La edad de los mi­la­gros, de Ma­rian­ne Wi­lliam­son; que re eja me­jor que na­die ca­da uno de es­tos cam­bios en los es­ta­dos de áni­mo. En el ex­pre­sa to­das es­tas eta­pas has­ta lle­gar a la ma­du­rez, di­ce por ejem­plo: “cuan­do éra­mos jó­ve­nes pen­sá­ba­mos co­mo se­ría­mos en el fu­tu­ro, hoy nos da­mos cuen­ta que el fu­tu­ro ya lle­gó y so­mos esas per­so­nas que ima­gi­ná­ba­mos ser”. Amar, abra­zar y acep­tar la edad que te­ne­mos: 40, 50, 60… to­dos es­tos años no han si­do en vano. Es ho­ra de re pen­sar co­mo que­re­mos vi­vir ca­da se­gun­do de nues­tra vi­da que nos que­da.

Co­rreo As­tro­ló­gi­co

Ma­rie­la, 15 de fe­bre­ro. Tu nom­bre ma­ya es: Vien­to So­lar Blan­co. Acua­ria­na, se vie­ne una muy bue­na eta­pa, con Ve­nus y el Sol as­pec­ta­dos po­si­ti­va­men­te. Ha­brá con­cre­cio­nes en el amor.

Po­dés es­cri­bir­me a co­rreo­mia@per l.com Asun­to: HOROSCOPO, y per­so­nal­men­te es­ta­ré con­tes­tan­do ca­da una de sus pre­gun­tas (si lo de­seás, po­dés usar seu­dó­ni­mo pa­ra que te res­pon­da). Gra­cias por to­dos sus co­rreos. Que ten­gan una her­mo­sa se­ma­na: In Lack Ech, Yo Soy otro Tú.

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