Có­mo ele­gir el pan dul­ce

Mia - - BRICO - Fuen­te: Gra­cie­la Süss, fun­da­do­ra de Süss Cup­ca­ke Ca­fé - www. suss­cup­ca­ke­ca­fe. com. ar

Se acer­can las Fies­tas de Fin de Año, tiem­po de dis­fru­tar y ce­le­brar jun­to a tus se­res que­ri­dos. A la ho­ra de re­unir­se, la Na­vi­dad y el Año Nue­vo in­vi­tan a pre­pa­rar­se de ma­ne­ra es­pe­cial y uno de los pun­tos en que to­dos que­re­mos es­me­rar­nos es en el de la co­mi­da que va­mos a com­par­tir.

Lo es­pe­cial de la no­che es la me­sa dul­ce, que se lle­na de de­li­cio­sas y va­ria­das op­cio­nes. En es­tas fe­chas, el rey de los clá­si­cos es el pan dul­ce y es im­por­tan­te que se­pa­mos có­mo ele­gir un pro­duc­to fres­co y de­li­cio­so.

¿Cuál es el se­cre­to de un buen pan dul­ce? Lo im­por­tan­te es que sea ela­bo­ra­do con ma­te­rias pri­mas de pri­me­ra ca­li­dad: la ha­ri­na, el azú­car, la man­te­ca y so­bre to­do los hue­vos tie­nen que ser fres­cos y te­ner ex­ce­len­te sa­bor. Un se­cre­to es agre­gar­le a la pre­pa­ra­ción una piz­ca de agua de azahar pa­ra sa­bo­ri­zar, pe­ro de­be ha­cer­se en la me­di­da jus­ta, sin ex-

ha­cer­se en la me­di­da jus­ta, sin ex­ce­der­se, pa­ra lo­grar el re­sul­ta­do desea­do.

Otro da­to fun­da­men­tal es que la pie­za lllle­ve mu­chas fru­tas se­cas­cas por­que és­tas le dan un sa­bor únú­ni­co: nue­ces, cas­ta­ñas, al­men­dras y pe­cans, en­tre otras.

Tam­bién es im­por­tan­te que al com­prar o pre­pa­rar un pan dul­ce evi­tes el que ten­ga fru­tas abri­llan­ta­das, ya que sue­len dar­le un sa­bor más ar­ti­fi­cial al pro­duc­to.

En cuan­to al pro­ce­so de ela­bo­ra­ción, lo más re­co­men­da­ble es que sea una pie­za ar­te­sa­nal en la que se res­pe­ten los tiem­pos de le­va­do: pa­ra que la ma­sa sea es­pec­ta­cu­lar se ne­ce­si­tan al­go me­nos de ocho ho­ras de le­va­do. ¡No se pue­de apu­rar es­te pro­ce­so!

Si vas a com­prar un pan dul­ce, es di­fí­cil des­de el en­vol­to­rio adi­vi­nar si va a te­ner un buen sa­bor cuan­do lo cor­tes. Pe­ro se­gu­ra­men­te, en una con­fi­te­ría pe­que­ña, que ela­bo­ra pro­duc­tos ar­te­sa­na­les, va a te­ner me­jor sa­bor que uno que com­pres en el su­per­mer­ca­do y que fue rea­li­za­do in­dus­trial­men­te.

A la ho­ra de cal­cu­lar la can­ti­dad, se su­gie­re com­prar un ki­lo de pan dul­ce por ca­da seis per­so­nas.

Co­mo di­ce Eva­ris­to Heis, des­de ha­ce más de cin­cuen­ta años en­car­ga­do de la pas­te­le­ría El Pro­gre­so: "Con el pan dul­ce pa­sa lo mis­mo que con la bue­na piz­za; la ba­se es­tá en el pan. Es fá­cil po­ner co­sas arri­ba, pe­ro el se­cre­to es la ma­sa, bien co­ci­da y se­qui­ta. La can­ti­dad no ha­ce a la ca­li­dad. Si al pan dul­ce le po­nés mu­cha fru­ta, no lle­gás a te­ner una bue­na ma­sa".

To­dos es­tos son con­se­jos muy úti­les cuan­do pien­ses en el in­fal­ta­ble pan dul­ce de las fies­tas. Ya sea que es­te fin de año lo com­pres o bien si ya de­ci­dis­te pre­pa­rar­lo en ca­sa.

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