Ana María Pic­chio,

Mia - - SOCIALES - Del elen­co de "Fran­cis­cus. Una ra­zón pa­ra vi­vir"

-¿Qué es "Fran­cis­cus"? -Una his­to­ria her­mo­sa. Él es un jo­ven­ci­to ri­co que vi­vía en la ca­sa de sus pa­dres y que, un día, es­cu­cha la voz de Dios que le pi­de que arre­gle “su ca­sa”. Co­mien­za a ha­cer to­do lo po­si­ble pa­ra ob­te­ner el di­ne­ro pa­ra me­jo­rar la ca­sa que, el su­po­nía, era don­de vi­vía. Lle­ga a ro­bar pa­ra po­der agre­gar­le más y más be­lle­za. Has­ta que, vuel­ve a es­cu­char a Dios que le ex­pli­ca que la ca­sa a la que se re­fe­ría era la igle­sia, lle­var su men­sa­je a to­da la gen­te.Ade­más, en la obra, se mues­tra la re­la­ción con San­ta Cla­ra que es un te­ma apar­te.

-¿Có­mo te sen­tís con tu per­so­na­je? -Es muy pe­que­ñi­to y se desa­rro­lla en la actualidad. Es una abue­la muy, pe­ro muy cre­yen­te y no pue­do con­tar más. -¿Es com­pli­ca­do tra­ba­jar con dos di­rec­to­res de la al­tu­ra de Fla­vio Men­do­za y Nor­ma Alean­dro? -Al con­tra­rio, fue un pla­cer ha­cer­lo con ellos. Fue muy di­ver­ti­do pre­pa­rar los per­so­na­jes con Nor­ma Alean­dro. Des­de el ve­rano, cuan­do em­pe­za­mos a en­sa­yar, lo pa­sa­mos muy bien. In­clu­si­ve, los ve­ci­nos que nos veían, a ve­ces des­can­sar en la ca­lle (el es­tu­dio es­ta­ba en el ba­rrio de Co­le­gia­les), nos acer­ca­ban be­bi­das fres­cas.

-¿Qué te pa­sa­ría con la obra si fue­ras es­pec­ta­do­ra? -Sal­dría emo­cio­na­da, qui­zá llo­ran­do, has­ta con ta­qui­car­dia (co­mo sue­len con­tar­me gen­te que la vio). Cues­ta vol­ver a la reali­dad des­pués de ver­la. Es tan be­lla que con­mue­ve.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.