Por dos

Mia - - PSICOLOGÍA -

Lo más com­ple­jo es cuan­do se ra­ta de una amis­tad en­tre dos pa­re­jas que se veían mu­cho. Esas se­pa­ra­cio­nes pue­den lle­gar a im­pac­tar en la pa­re­ja de uno, con lo cual es muy im­por­tan­te ha­blar­lo con el otro y de­fi­nir jun­tos có­mo ma­ne­jar la si­tua­ción.

Por lo ge­ne­ral, hay que de­jar pa­sar el pri­mer mo­men­to de la tor­men­ta. Una vez que la cri­sis se calma, uno pue­de lle­gar a in­vi­tar a ca­da uno de los "ex" por se­pa­ra­do sin que eso sea un pro­ble­ma. Eso sí: no es bue­na idea in­vi­tar a los dos pa­ra ver si se pro­du­ce un re­en­cuen­tro o se vuel­van a en­ten­der. Eso lo tie­nen que de­ci­dir ellos.

En cam­bio, cuan­do la in­vi­ta­ción es pa­ra mu­chas per­so­nas, co­mo un ca­sa­mien­to o una fies­ta, no sue­le tan pro­ble­má­ti­co in­vi­tar a los dos por­que al ha­ber mu­cha gen­te no es­ta­rán obli­ga­dos a cru­zar­se. Si en al­gu­na reunión más pe­que­ña, se ve que no po­drán es­tar las dos par­tes de esa ex­pa­re­ja, hay que te­ner pa­cien­cia y com­pren­der la si­tua­ción.

Más allá de las in­vi­ta­cio­nes ge­ne­ra­les, cuan­do uno se en­cuen­tra a con­ver­sar con el ex del que era más ami­go, es me­jor evi­tar ha­blar mal del que no es­té pre­sen­te. De­cir­le a un ami­go que su no­via era su­per­fi­cial o que de he­cho nun­ca pa­re­ció ir bien con él no ayu­da en ab­so­lu­to. En el fre­ne­sí de la se­pa­ra­ción, uno pue­de es­tar ten­ta­do a ha­cer ese ti­po de co­men­ta­rios, pe­ro no es un buen ges­to ha­cia el ami­go, por­que es ca­si co­mo de­cir­le que uno nun­ca to­mó en se­rio su elec­ción ni en­ten­dió el tiem­po que pa­só con la otra per­so­na.

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