En­tre­vis­ta a Jor­ge Cor­va­lán

Jor­ge tu­vo un ac­ci­den­te en las vías del tren y per­dió su pier­na a los ocho años; hoy en­tre­na en el Cen­tro Na­cio­nal de Al­to Ren­di­mien­to De­por­ti­vo (CE­NARD) y se per­fi­la co­mo el jo­ven es­tre­lla de la na­ta­ción de Ba­rra­cas.

Mundo Villa - - Portada - Pa­blo Sar­ti­ra­na, Ta­ller de Pe­rio­dis­mo de Vi­lla 21.

A pe­sar del ac­ci­den­te que

tu­vo de pe­que­ño, hoy es un

de­por­tis­ta ejem­plo de lu­cha y

es­fuer­zo.

¿Có­mo te acer­cas­te a la na­ta­ción?

Fue en la es­cue­la pri­ma­ria, iba por re­crea­ción al club Spor­ti­vo Ba­rra­cas Bo­lí­var, en Iriar­te y Viey­tes. Na­dar fue al­go que siem­pre me gus­tó. Un día cru­za­ba la ca­lle con mu­le­tas y me en­con­tré con la per­so­na que hoy es mi en­tre­na­do­ra, Edith Arras­pi­de, que me di­ce: “Te­nés una bue­na con­tex­tu­ra fí­si­ca, ¿te gus­ta­ría ha­cer de­por­te?”. Yo te­nía 13 años. Le di mi nú­me­ro de te­lé­fono y me lla­mó. Me pro­bé en el equi­po de na­ta­ción de In­de­pen­dien­te, hi­ce una adap­ta­ción y es­tu­ve en­tre­nan­do ahí.

¿Qué pa­só des­pués?

Vi que me gus­ta­ba de­ma­sia­do. Mi en­tre­na­do­ra siem­pre tu­vo mu­chas fi­chas pues­tas en mí, me di­jo que te­nía fu­tu­ro. Me in­vo­lu­cré y aho­ra en­tre­nar es par­te de mi vi­da. Yo no te­nía las po­si­bi­li­da­des, mi pa­pá es al­ba­ñil y mi ma­má cui­da an­cia­nos. Vi que es­to me ayu­da­ba en lo fí­si­co, en lo men­tal y a la sa­lud. Fue una sa­li­da.

¿Rea­li­zás un en­tre­na­mien­to es­pe­cial?

Exis­ten ca­te­go­rías mo­to­ras, vi­sua­les y men­ta­les. Den­tro de la mo­to­ra yo soy S9, una de las más al­tas. Com­pi­to con “con­ven­cio­na­les”, con chi­cos que es­tán bien. El en­tre­na­mien­to es muy es­tric­to, por turno ha­go seis mil me­tros, a ve­ces me­to do­ble o tri­ple turno que con­sis­te en pi­le­ta, gim­na­sio y pi­le­ta a la tar­de. Hay que cui­dar­se el fí­si­co, ir al gim­na­sio, al nu­tri­cio­nis­ta, al psi­có­lo­go, al ma­sa­jis­ta, al trau­ma­tó­lo­go. Hay to­do un equi­po de­trás.

¿Có­mo fue tu pri­me­ra com­pe­ten­cia?

Me lle­va­ron a los tor­neos bonaerenses y cla­si­fi­qué di­rec­to a la fi­nal. Con­mi­go co­rría un chi­co que era fe­de­ra­do, yo no lo era. Y fue tan­ta la mo­ti­va­ción que tu­ve den­tro mío que le ga­né. Na­die lo po­día creer. La que siem­pre me apo­yó fue mi en­tre­na­do­ra que es co­mo mi se­gun­da ma­má.

¿Cuál es tu ob­je­ti­vo hoy?

El ob­je­ti­vo de ca­da atle­ta es lle­gar a un olím­pi­co. Aho­ra es­ta­mos apun­tan­do pa­ra el Pa­na­me­ri­cano de 2015 en To­ron­to, Ca­na­dá. Y en no­viem­bre de es­te año via­jo a Bra­sil a com­pe­tir.

¿Al­gu­na vez sen­tis­te un tra­to pre­jui­cio­so por de­cir que vi­vís en la vi­lla?

Al prin­ci­pio te di­cen “Ah” y se que­dan. Pe­ro co­mo ya me co­no­cen, no es lo mis­mo. Tam­bién de­pen­de de la per­so­na. Soy muy ami­ga­ble, no me sien­to dis­cri­mi­na­do. Siem­pre res­pe­ta­ron de dón­de soy, la mú­si­ca que es­cu­cho, la

MI EN­TRE­NA­DO­RA DI­CE QUE SOY EL CAR­LI­TOS TÉ­VEZ DE LA 21, DI­CE JOR­GE DE 19 AÑOS, VE­CINO DE TIE­RRA AMA­RI­LLA Y CAM­PEÓN NA­CIO­NAL DE NA­TA­CIÓN.

for­ma de ves­tir­me. Es más, en el CE­NARD yo pu­se de mo­da el Dem­bow. Mi en­tre­na­do­ra di­ce que soy el Car­li­tos Té­vez de la 21.

Con to­do lo que vi­vis­te ¿Qué le di­rías a la gen­te?

Di­cen que Dios da sus peo­res ba­ta­llas a sus me­jo­res sol­da­dos. Si te caes, te te­nés que le­van­tar. Siem­pre hay al­go que te tra­ba, pe­ro siem­pre hay por don­de sa­lir. Soy fe­liz con lo que ten­go, vi­vien­do acá y es­tan­do con los míos.

¿Có­mo es­tás po­si­cio­na­do?

En los 100 me­tros es­pal­da es­toy en­tre los cua­tro pri­me­ros de Su­da­mé­ri­ca y en­tre los seis me­jo­res de La­ti­noa­mé­ri­ca.

“Di­cen que Dios da sus peo­res ba­ta­llas a sus me­jo­res sol­da­dos.”

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