Un chico de mun­do:

Iván de Pi­ne­da

Musa - - PERFILES - Mi­rá la no­ta com­ple­ta con vi­deo en www.mu­saar­gen­ti­na.com.ar

Es ra­ro en­con­trar to­da­vía per­so­nas que ten­gan el don de la pun­tua­li­dad. Iván de Pi­ne­da es una de ellas. Con la son­ri­sa fran­ca, y el look im­pe­ca­ble, el mo­de­lo y con­duc­tor pa­só por Cór­do­ba la se­ma­na pa­sa­da con mo­ti­vo de la inau­gu­ra­ción del lo­cal de Prototype, en Pa­tio Ol­mos. Char­la­mos un ra­to con él y es­to fue lo que nos di­jo:

¿Cuál es el rol que más te di­vier­te del mun­do de la mo­da?

Iván: Via­jar, sin du­da. Tam­bién, la cons­tan­te in­ter­ac­ción con di­rec­to­res de ar­te, fo­tó­gra­fos, di­se­ña­do­res, estilistas y gen­te muy ta­len­to­sa que me nu­trió mu­chí­si­mo y de los cua­les apren­dí y apren­do to­dos los días. Ahí, es don­de es­tá la ma­gia de es­te mun­do.

¿Qué no fal­ta en tu ar­ma­rio?

Iván: Bue­nas ca­mi­sas, za­pa­tos que va­yan con to­do, un buen sa­co, un buen sué­ter de cash­me­re, un buen jean, un buen pan­ta­lón (más in­for­mal, pa­ra com­bi­nar), un par de zapatillas se­lec­tas... ¡y un tra­je de ba­ño! Por las du­das, pe­ro que siem­pre ha­ce fal­ta cuan­do me­nos te lo es­pe­rás.

¿Qué co­sa no te po­dés ol­vi­dar cuan­do ar­más el bol­so pa­ra via­jar?

Iván: El tra­je de ba­ño (son­ríe con com­pli­ci­dad). Pa­re­ce men­ti­ra pe­ro es así. Por­que no im­por­ta si vas a Alas­ka, uno nun­ca sa­be si lo vas a ne­ce­si­tar por cual­quier mo­ti­vo. A ve­ces cuan­do uno via­ja con ro­pa, pien­sa en los ex­tre­mos: si va a ha­cer mu­cho frío o de­ma­sia­do ca­lor. Pe­ro creo que lo im­por­tan­te en los via­jes son los pe­que­ños de­ta­lles de to­dos los días; sen­tir­se a gus­to con las pe­que­ñas co­sas. Hay que pen­sar más des­de ese lu­gar.

¿Qué ciu­dad te que­da pen­dien­te por co­no­cer?

Iván: Ciu­da­des siem­pre fal­tan. Al­gu­na ciu­dad de Orien­te, de Asia o de Áfri­ca. Pe­ro siem­pre hay sor­pre­sas: ciu­da­des ig­no­tas que uno no co­no­ce. Me ha pa­sa­do de ir en la ru­ta y ver un car­tel: en­trar y des­cu­brir un lu­gar ma­ra­vi­llo­so que no te­nías pla­ni­fi­ca­do. Sor­pren­der­te con lo im­pre­vis­to, lo des­co­no­ci­do, con al­go que qui­zás no es­ta­ba en un ma­pa pe­ro que te pue­de en­trar des­de mu­chos lu­ga­res: lo ar­qui­tec­tó­ni­co, la gas­tro­no­mía, la gen­te. ¡Eso es lo lin­do de via­jar!

Y de Cór­do­ba, ¿qué te lla­ma la aten­ción?

Iván: Pri­me­ro, es una ciu­dad que tie­ne un so­bre­nom­bre im­por­tan­te: “la Doc­ta”. Pe­ro des­pués, los pa­tri­mo­nios in­tan­gi­bles.

Cuan­do uno via­ja con ro­pa, pien­sa en los ex­tre­mos: si va a ha­cer mu­cho frío o de­ma­sia­do ca­lor. Pe­ro creo que lo

im­por­tan­te en los via­jes son los pe­que­ños de­ta­lles de to­dos los días; sen­tir­se a gus­to con las pe­que­ñas co­sas.

Hay que pen­sar más des­de ese lu­gar.

Iván de Pi­ne­da

Cór­do­ba es uno de esos lu­ga­res en el mun­do don­de se vi­ve de ma­ne­ra es­pe­cial, tie­ne un es­pí­ri­tu y un fol­klo­re muy es­pe­cia­les. Tie­ne al­go que atrae, ade­más de sus lu­ga­res tu­rís­ti­cos.

¿Te im­por­ta que te en­ca­si­llen como una ca­ra bo­ni­ta?

Iván: ¿¡Yo!? ¿La mía? Naa, ¡la de Brad Pitt! (se ríe). No, me pa­re­ce que lo im­por­tan­te es po­der sa­lir de cier­tas ge­ne­ra­li­za­cio­nes y po­der ser uno mis­mo, con tus gus­tos, tus in­tere­ses. A lo lar­go de los años, uno va en­con­tran­do la for­ma de mos­trar­se có­mo­do, na­tu­ral, como real­men­te es. Creo que a la lar­ga eso se re­fle­ja. Tam­bién es im­por­tan­te po­der ocu­par “esos lu­ga­res” de ma­ne­ra pro­fe­sio­nal y con res­pe­to, por­que no tie­nen por qué ser ma­los ni pe­yo­ra­ti­vos.

¿Qué no de­ja de sor­pren­der­te?

Iván: La gen­te la­bu­ra­do­ra, de to­dos los días. Creo am­plia­men­te que el tra­ba­jo tem­pla el al­ma y me pa­re­cen ma­ra­vi­llo­sos el em­pu­je y la ga­rra que le po­nen mi­les y mi­les de per­so­nas to­dos los días pa­ra sa­lir al mun­do... ¡que no es fá­cil!

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