Li­festy­le / Ma­riano To­le­do, “el” or­fe­bre ar­ge­nঞno

Musa - - EDITORIAL | SUMARIO - Por Emi­li­ana Fe­liz­zia

Mar­ce­lo To­le­do es un ar­tis­ta que tra­ba­ja con íco­nos sin en­trar en com­pe­ten­cia: los des­cri­be, los re­pre­sen­ta e in­clu­so los em­be­lle­ce. En su ga­le­ría de ar­te en el ba­rrio por­te­ño de San Tel­mo tra­ba­ja en va­rias obras a la vez.

Si ha­bla­mos de Mar­ce­lo To­le­do nos re­fe­ri­mos al or­fe­bre que hi­zo pie­zas pa­ra el rey de Es­pa­ña, pa­ra va­rios pa­pas, ar­tis­tas de la ta­lla de Ma­don­na y más de 30 pre­si­den­tes del mun­do. Pre­sen­tó sus mues­tras en ciu­da­des co­mo Nue­va York y Shang­hái, hi­zo gi­ras por Bra­sil y Ve­ne­zue­la, y en Ar­gen­ti­na abrió su propia ga­le­ría de ar­te. ¿Qué bus­ca es­te hom­bre de ma­nos pro­di­gio­sas? Con­tar co­sas. En ba­se a eso, está tra­ba­jan­do en una obra que se lla­ma­rá “De­trás de las pa­re­des” y ha­bla­rá so­bre la vio­len­cia de gé­ne­ro.

¿Có­mo em­pe­zas­te a ser or­fe­bre?

Mi abue­lo te­nía una ca­sa de de­mo­li­cio­nes don­de se­pa­ra­ban ma­te­ria­les (de puer­tas y es­truc­tu­ras) pa­ra pos­te­rio­res ven­tas. Allí dis­fru­ta­ba mu­cho de los fie­rros y las pie­zas de me­tal, me sen­tía muy atraí­do. A los ocho años me com­pré mi pri­me­ra pin­za, a los 12 años em­pe­cé a ven­der co­lla­res y col­gan­tes de mos­ta­ci­lla pe­rua­na, y a los 14 em­pe­cé a es­tu­diar. Nun­ca pen­sé que iba a po­der vi­vir de es­to pe­ro to­do se dio muy na­tu­ral­men­te. “Con mi ofi­cio, se acor­tó pa­ra mí la dis­tan­cia en­tre lo que vi­vía en Es­co­bar y lo que veía en la te­le­vi­sión”

¿Có­mo fue tu pro­ce­so de po­pu­la­ri­dad en el mun­do?

Des­de siem­pre me de­di­qué a la or­fe­bre­ría. Em­pe­cé con pie­zas más tra­di­cio­na­les, lue­go me pa­sé a la jo­ye­ría, hi­ce una co­lec­ción muy exi­to­sa so­bre las jo­yas de Eva Pe­rón (que dio vuel­tas al mun­do) y me lle­vó a ha­cer las jo­yas pa­ra el mú­si­ca Evi­ta en Broad­way (con Ele­na Ro­ger) y la pe­lí­cu­la de Ma­don­na so­bre Evi­ta. Des­de ha­ce dos años me co­rrí de la or­fe­bre­ría tra­di­cio­nal y em­pe­cé a ha­cer ar­te con­tem­po­rá­neo.

¿En qué obra es­tás tra­ba­jan­do?

Ten­go va­rias obras en pro­ce­so. Una está pen­sa­da pa­ra una pre­sen­ta­ción en Nue­va York, y se tra­ta de mu­je­res icó­ni­cas de la his­to­ria co­mo Lady Di, Jac­kie Ken­nedy, Ma­ría Ca­la, Fri­da Kah­lo, Ma­rilyn Mon­roe y Eva Pe­rón, en­tre otras. Son cua­dros he­chos con una téc­ni­ca es­ti­lo mo­sai­quis­mo pe­ro en me­tal. Es un desafío por la fal­ta de to­na­li­da­des en los me­ta­les pa­ra ge­ne­rar som­bras y for­mas.

¿Cuán­to tiem­po te lle­va ca­da cua­dro?

Ca­da uno me lle­va tres me­ses y me­dio, ha­cién­do­lo en­tre ocho per­so­nas. Tra­ba­ja­mos con una fo­to, pin­zas, me­tal y pe­ga­men­to.

Ya que te in­tere­san las mu­je­res icó­ni­cas, ¿a qué mu­jer te gus­ta­ría ha­cer­le una pie­za?

Siem­pre so­ñé con ha­cer una jo­ya pa­ra Ra­nia de Jor­da­nia. Igual­men­te, es­toy más cer­cano a los men­sa­jes que a la be­lle­za. Me pa­re­ce más in­tere­san­te un con­cep­to que una obra de lu­jo.

¿Qué te unió tan­to a Eva Pe­rón?

Es una lar­ga his­to­ria. Que­ría ha­cer una mues­tra ba­sa­da en una per­so­na icó­ni­ca de Ar­gen­ti­na y, tras un pe­di­do par­ti­cu­lar, me acer­qué a Evi­ta. No tie­ne nin­gu­na re­la­ción con la po­lí­ti­ca, sim­ple­men­te que­ría una ins­pi­ra­ción que tu­vie­se que ver con el gla­mour pe­ro al mis­mo tiem­po con lo po­pu­lar. En el año 2007 y, tras mu­cho tra­ba­jo de in­ves­ti­ga­ción, hi­ce con mi equi­po una reproducción de sus jo­yas. Es­tu­vi­mos un año y me­dio pa­ra pre­sen­tar to­do en un mu­seo. El re­sul­ta­do fue una mues­tra de 150 pie­zas que se ex­pu­so du­ran­te tres me­ses y me­dio. Es­ta co­lec­ción lue­go pa­só por Ve­ne­zue­la, Nue­va York, Shang­hái y Bra­sil.

¿Dón­de es­tán esas pie­zas hoy?

En una sa­la privada que con­ser­vo ha­ce años.

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