Ca­so Nisman:

Quién es Melisa Engstfeld, la mo­de­lo que lo vi­si­tó po­co an­tes de suu su muer­te. Vino y vi­sa.

Noticias - - SUMARIO - RODIS RECALT rre­calt@per­fil.com @ro­dis­re­calt

el ha­llaz­go de la dro­ga ke­ta­mi­na en el cuer­po del fis­cal rea­bre el de­ba­te so­bre su vi­da pri­va­da. Qué sa­be la mo­de­lo que lo iba a vi­si­tar a su de­par­ta­men­to.

Otra vez la vi­da pri­va­da de Nisman man que­dó en me­dio de la in­ves­ti­ga­ción por su muer­te. La apa­ri­ción de ke­ta­mi­na en su cuer­po, lue­go dee la úl­ti­ma pe­ri­cia de Gen­da­me­ría, vol­vió a cen­trar la mi­ra­da so­bre la in­ti­mi­dad y las re­la­cio­nes de Nisman.an. Por un la­do, quie­nes sos­tie­nen que el fis­cal fue ase­si­na­do se in­cli­nan an por des­ta­car que la ke­ta­mi­na es un po­de­ro­so anes­té­si­co pa­ra ca­ba­llos. os. Por otro la­do, quie­nes ana­li­zan los comportamientos en la vi­da pri­va­daa­da de Nisman, des­ta­can que la ke­ta­mi­na es tam­bién, en ba­jas do­sis, una dro­ga re­crea­ti­va, que sue­le cir­cu­lar­lar en la no­che por­te­ña.

Nisman era un asi­duo vi­si­tan­te del lo­cal noc­turno Ro­se Bar, ubi­ca­do so­bre la ca­lle Hon­du­ras, ca­si Juan B. Jus­to. Allí iba to­dos los jue­ves. Su an­fi­trión era el em­pre­sa­rio de la no­che Aní­bal Mat­his. En Ro­se Bar tam­bién co­no­ció a la ma­yo­ría de las mo­de­los con las que lue­go se lo vin­cu­ló, como Da­ni­sa Sol Fer­nán­dez, con quien via­jó a Mar del Pla­ta, y Flo­ren­cia Co­cuc­ci, con quien fue a Can­cún. Am­bas de la agen­cia de mo­de­los de Lean­dro­dro Santos.

Pe­ro en Ro­se Bar, Nisman tam­bién ién co­no­ció a otra mo­de­lo de la mis­ma ma agen­cia de la que has­ta aho­ra no se ha­bía ha­bla­do. Fue la úl­ti­ma mu­je­ru­jer con la que cenó a so­las, e in­clu­so uso vi­si­tó su per­fil de Ins­ta­gram el día de su muer­te. Su nom­bre es Me­li­sa­sa Engstfeld y hoy tiene 23 años, dos os más que la no­che en que fue a ce­nar­nar con el fis­cal.

Se­gún el ex­pe­dien­te ju­di­cial, Engsgst­feld se pre­sen­tó en la fis­ca­lía dee la -hoy ju­bi­la­da- doc­to­ra Vi­via­na Fein n el 5 de mar­zo del 2015 (ca­si dos me­ses­ses des­pués de la muer­te de Nisman) pa­ra pre­sen­tar de­cla­ra­ción tes­ti­mo­nial. ial. En ese mo­men­to se pre­sen­tó como mo ami­ga y afir­mó que ha­bía ce­na­do con Nisman la no­che del 26 de di­ciem­bre del 2014, jus­to an­tes del via­je del fis­cal a Eu­ro­pa con su hi­ja Ia­ra, la ma­yor, po­co an­tes de su muer­te. Di­jo que esa no­che ha­bían to­ma­do vino blan­co y que ha­bían es­ta­do so­los. Acla­ró que no se ha­bía que­da­do a dor­mir y que tam­po­co ha­bía de­ja­do nin­gu­na pren­da de ves-

tir en el lu­gar. La mo­de­lo in­ten­tó de­jar bien en cla­ro que no era la no­via de Nisman y que la re­la­ción ha­bía co­men­za­do en el vip de Ro­se Bar, don­de el fis­cal te­nía una me­sa fi­ja siem­pre pre­pa­ra­da pa­ra él. Engstfeld con­tó que Nisman la es­ta­ba ayu­dan­do a tra­mi­tar la vi­sa pa­ra in­gre­sar a Es­ta­dos Uni­dos y que uno de los mo­ti­vos de aque­lla ce­na en el de­par­ta­men­to del fis­cal un vier­nes a la no­che, con co­pas de vino de por me­dio, era pa­ra ex­pli­car­le cuá­les eran los pa­pe­les que te­nía que pre­sen­tar.

CON­TRA­DIC­CIÓN. La ver­sión de Engstfeld no con­cuer­da del to­do con los di­chos de la em­plea­da do­més­ti­ca Gladys Ga­llar­do, quien ha­bía de­cla­ra­do el 22 de enero (cua­tro días des­pués de la muer­te). “El doc­tor me co­men­tó que el vier­nes 26 iba su no­via a la casa y me pi­dió que fue­ra al otro día pa­ra lim­piar, eso fue en for­ma ex­cep­cio­nal, yo no iba los sá­ba­dos. El me mos­tró unas re­me­ras que eran de él y me di­jo que una la ha­bía usa­do su no­via y que si no es­ta­ba su­cia, la guar­da­ra”, re­la­tó Ga­llar­do en su de­cla­ra­ción tes­ti­mo­nial.

Otro in­di­cio de la re­la­ción de Nisman y Engstfeld es que, se­gún la pe- ri­cia in­for­má­ti­ca, el do­min­go 18 de enero a las 7.28 AM se vi­si­tó des­de la compu­tado­ra de Nisman el per­fil de Ins­ta­gram de la mo­de­lo. El fis­cal vio una fo­to don­de Engstfeld es­tá jun­to a una ami­ga lla­ma­da Camila Of­fer­mann y dos chi­cos más. To­dos abra­za­dos.

Ade­más de vi­si­tar Ins­ta­gram, Nisman tam­bién en­tró a los por­ta­les de no­ti­cias Per­fil.com, In­fo­bae, Pá­gi­na/12, La Na­ción y Cla­rín. Bus­có la pa­la­bra “psi­co­de­lia” en Goo­gle y le­yó una no­ta de Clau­dio Ma­ría Do­mín­guez ti­tu­la­da “La con­mo­ve­do­ra y su­bli­me ex­pe­rien­cia de una muer­te clí­ni­ca”.

Hoy, con el cam­bio de ho­ra­rio en la muer­te de Nisman, to­dos es­tos mo­vi­mien­tos in­for­má­ti­cos en la compu­tado­ra per­so­nal del fis­cal es­tán sien­do re­sig­ni­fi­ca­dos. Des­de la que­re­lla de las hi­jas del fis­cal se pre­gun­tan. “Si Nisman mu­rió a las 3 AM del do­min­go 18 de enero, se­gún la nue­va pe­ri­cia de Gen­dar­me­ría, en­ton­ces ¿quién en­tró a ee­sas pá­gi­nas web?”. El in­te­rro­gan­te apun­ta a la hi­pó­te­sis de que hu­bo un plan pa­ra ma­tar al fis­cal

y ha­cer­lo pa­sar por un suicidio.

Chi­cas. Del res­to de las mujeres, la que más fa­mo­sa se hi­zo fue Flo­ren­cia Co­cuc­ci, quien via­jó a Can­cún con el fis­cal y ya fue a de­cla­rar dos ve­ces. Una vez en sep­tiem­bre del 2016 y otra en oc­tu­bre del mis­mo año, ya con el fis­cal Eduar­do Taiano a car­go de la cau­sa. En su tes­ti­mo­nial, Co­cuc­ci con­tó los por­me­no­res del via­je a Mé­xi­co con el fis­cal es­pe­cial de la cau­sa AMIA. Di­jo que no ha­bía ido so­la, sino tam­bién con una ami­ga lla­ma­da Cons­tan­za An­to­na­ci, quien tam­bién tu­vo que de­cla­rar. En las tes­ti­mo­nia­les de am­bas chi­cas se refleja el ac­ti­vo rol que tu­vo Nisman en el via­je a Can­cún. Con­ta­ron Co­cuc­ci y An­to­na­ci que ellas no sa­bían de- ma­sia­do de la agen­cia que las ha­bía con­tra­ta­do pa­ra ir y que el fis­cal se ofre­ció pa­ra ayu­dar­las a ha­cer al­gu­nas ave­ri­gua­cio­nes an­tes de de­fi­nir si iban o no. A los po­cos días, se­gún su ver­sión, Nisman se con­tac­tó con las mo­de­los y les di­jo que es­ta­ba to­do bien y has­ta se su­mó al via­je. Cuan­do lle­ga­ron a Ezei­za, Nisman ya te­nía pre­pa­ra­dos los pa­sa­jes y has­ta les di­jo cuán­to les iban a pa­gar: en­tre 500 y 600 dó­la­res, can­je de ro­pa y el ma­te­rial fo­to­grá­fi­co.

MÁS CHI­CAS. La otra mu­jer con la que se re­la­cio­nó a Nisman fue Da­ni­sa Sol Fer­nán­dez, quien no fue lla­ma­da a de­cla­rar, pe­ro tras la apa­ri­ción de sus fo­tos con el fis­cal en el ho­tel Cos­ta Ga­la­na de Mar del Pla­ta dio una en­tre­vis­ta a Te­le­fé don­de ne­gó ha­ber si­do su no­via. En sus de­cla­ra­cio­nes, Co­cuc­ci y An­to­na­ci la definen a ella como una ex no­via. “Por lo que se ru­mo­rea­ba, te­nía una re­la­ción con Nisman, pe­ro no sé cuándo ni cuán­to tiem­po fue”, afir­mó An­to­na­ci. “Ha­bía una chi­ca que era la no­via de Nisman, se lla­ma­ba Da­ni­sa Sol Fer­nán­dez, es lo que se de­cía. Ella mis­ma lo de­cía. Cuan­do yo en­tré a la agen­cia ella ya es­ta­ba, sé que sa­lían por­que era al­go que lo sa­bían to­dos”, con­tó Co­cuc­ci. Al­go que de­ja­ron en cla­ro am­bas mo­de­los fue que no te­nían re­la­ción con Fer­nán­dez.

In­da­gar so­bre las re­la­cio­nes per­so­na­les de Nisman y en es­pe­cial so­bre es­tas mujeres podría ayu­dar a di­lu­ci­dar qué pa­só. Fer­nán­dez nun­ca de­cla­ró y Engstfeld só­lo lo hi­zo una vez.

FO­TOS: CEDOC.

PA­TRÓN. El fis­cal Nisman siem­pre sa­lía con chi­cas de la agen­cia de Lean­dro Santos a las que co­no­cía en el VIP de Ro­se Bar.

FO­TOS: CEDOC.

De­cla­ra­ción Melisa Engstfeld

De­cla­ra­ción Gladys Ga­llar­do CONTRARRELATO. La mo­de­lo afir­ma que era ami­ga de Nisman, sin em­bar­go, la em­plea­da del fis­cal di­jo que él la tra­ta­ba como la no­via.

FO­TOS: CEDOC.

STALKER.STALKER Se­gún la pe­ri­cia in­for­má­ti in­for­má­ti­ca, es­ta fue la fo­to del Ins­ta Ins­ta­gram de Engstfeld que se vi­si­tóv des­de la compu­ta compu­tado­ra de Nisman.

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