Con más prag­ma­tis­mo que be­lle­za, In­de­pen­dien­te se tra­jo un va­lio­so em­pa­te de Co­lom­bia. Ga­nán­do­le a La­ra si­gue en la Co­pa.

Olé - - COPA LIBERTADORES - POR FAVIO VE­RO­NA fve­ro­na@ole.com.ar

No exis­te más. Ese In­de­pen­dien­te que se­du­jo a los hin­chas por su fút­bol, el que te­nía la pre­mi­sa de im­po­ner con­di­cio­nes en to­dos los es­ce­na­rios y an­te cual­quier ad­ver­sa­rio pa­re­ce for­mar par­te del pa­sa­do. Es­te equi­po jue­ga a otra co­sa. Re­nun­ció a las ban­de­ras del pa­la­dar ne­gro. Los vio­li­nes jun­tan pol­vo en el baúl. Ya no se lu­ce. No enamo­ra. Es más prag­má­ti­co. Pe­ro ano­che to­do eso no le im­por­tó ni al más fa­ná­ti­co.

El Ro­jo se tra­jo de Bogotá lo que fue a bus­car: un pun­to con sa­bor a triun­fo. Por­que si bien en la pre­via Ariel Ho­lan ha­bía di­cho que iban a ir por la vic­to­ria, sus di­ri­gi­dos se en­car­ga­ron de des­men­tir­lo de for­ma ro­tun­da en el cam­po de jue­go. El con­jun­to de Ave­lle­ne­da, aun­que pu­do ha­ber­lo ga­na­do, fue a em­pa­tar. Y con­si­guió su ob­je­ti­vo. Sin la re­ce­ta del buen jue­go pe­ro con tem­ple y per­so­na­li­dad pa­ra so­bre­po­ner­se al gol­pe que fue el gol de Ca­da­vid.

Ha­bía que reac­cio­nar tras la de­rro­ta an­te Unión, que lo de­jó sin po­si­bi­li­da­des de cla­si­fi­car­se a la Li­ber­ta­do­res del año que vie­ne a tra­vés de la Su­per­li­ga. Era ne­ce­sa­rio su­mar pa­ra afe­rrar­se a la vi­da y em­pe­zar a re­cu­pe­rar la con­fian­za per­di­da. Con las úl­ti­mas re­ser­vas de com­bus­ti­ble en el tanque y

las pier­nas que ya no res­pon­den co­mo an­tes, a ve­ces es me­jor no to­mar ries­gos. En par­te es por eso que el téc­ni­co de­ci­dió apos­tar a una es­tra­te­gia bas­tan­te más con­ser­va­do­ra.

Ca­da día es­tá más cla­ro que el par­ti­do que In­de­pen­dien­te hi­zo an­te Co­rint­hians en Bra­sil, con pe­río­dos de

fút­bol de al­to vue­lo, fue un oa­sis en el de­sier­to. Du­ran­te el trans­cur­so del se­mes­tre, el equi­po apos­tó más a la pro­pues­ta que tu­vo ayer que a la que el año pa­sa­do lo lle­vó a le­van­tar la Su­da­me­ri­ca­na. Caer en la ten­ta­ción de eva­luar las de­ci­sio­nes de un DT en fun­ción del re­sul­ta­do es una prác­ti­ca

ha­bi­tual. Cuan­do los nú­me­ros cie­rran, se ha­bla de plan­teo in­te­li­gen­te. De lo con­tra­rio, se acu­de al ma­nual de crí­ti­cas. Ho­lan no de­be ob­nu­bi­lar­se por el re­sul­ta­do que con­si­guió en Co­lom­bia. In­de­pen­dien­te se es­tá acos­tum­bran­do a ca­mi­nar por la cor­ni­sa. Vi­ve a un cie­rre del abis­mo. Les tie­ne de­ma­sia­do respeto a sus ad­ver­sa­rios, los agran­da. Es­ta vez za­fó por­que Mi­llo­na­rios es un ri­val que no sa­be qué ha­cer con la pe­lo­ta,

em­pie­za las ju­ga­das mu­cho me­jor de lo que las ter­mi­na y ade­más de­fien­de pé­si­mo. Pe­ro no siem­pre te va a sal­var Gi­gliot­ti. Pa­ra pe­lear la Li­ber­ta­do­res ha­brá que vol­ver a las fuen­tes.

Ho­lan se re­sig­nó. In­te­pre­tó que es im­po­si­ble re­cu­pe­rar el jue­go per­di­do en la rec­ta fi­nal del se­mes­tre. Por eso se con­for­mó con tra­tar de so­bre­vi­vir. En el tor­neo lo­cal se aho­gó en la ori­lla. En la Co­pa, en cam­bio, to­da­vía da pe­lea.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.