Nues­tro hom­bre

Perfil (Domingo) - Luz - - NUESTRO HOMBRE - -FLO­REN­CIA RO­DRÍ­GUEZ PE­TER­SEN

ste no fue un año más pa­ra Ma­tías Moroni. El de­por­te, que des­de ha­ce los 16 años im­pli­ca una gran exi­gen­cia en su vi­da ga­nó aun más pro­ta­go­nis­mo en los me­ses pre­vios a los Jue­gos Olím­pi­cos de Río. Allí con­vir­tió al­gu­nos pun­tos cla­ve, pe­ro la per­for­man­ce del equi­po no sir­vió pa­ra su­mar me­da­llas. Sin em­bar­go, ase­gu­ra, la ex­pe­rien­cia de con­vi­vir con los atle­tas más des­ta­ca­dos a ni­vel mun­dial fue al­go in­creí­ble. Apar­te, tie­ne con­fian­za en que la vi­da le da­rá una una nue­va opor­tu­ni­dad de ser par­te de esa com­pe­ten­cia. Es wing, un pues­to que por sus ca­rac­te­rís­ti­cas per­mi­te desem­pe­ñar­se tan­to en un equi­po de 15 co­mo en uno de 7 (es­ta es la mo­da­li­dad olím­pi­ca). De per­fil ba­jo, se ríe cuan­do ha­bla de su re­cien­te ca­rre­ra co­mo mo­de­lo ya que es­te año fue con­vo­ca­do por Re­ver Pass pa­ra pro­ta­go­ni­zar la cam­pa­ña es­ti­val de la com­pa­ñía. Ex alumno de Los Mo­li­nos, em­pe­zó a en­tre­nar fuer­te en CU­BA, lue­go com­pi­tió in­ter­na­cio­nal­men­te en el se­lec­cio­na­do Pam­pa XV y el 20 de ju­nio de 2014 de­bu­tó con Los Pu­mas an­te Es­co­cia en Cór­do­ba.

-¿Qué te mo­ti­vó a de­di­car­te al rugby?

-Siem­pre fui muy ha­bi­li­do­so en los de­por­tes, me iba bien en los en­tre­na­mien­tos y un pro­fe­sor del co­le­gio me in­sis­tió pa­ra que fue­ra a pro­bar­me en un club. Em­pe­cé a ju­gar en CU­BA (Club Uni­ver­si­ta­rio de Bue­nos Ai­res) y me gus­tó mu­cho. A par­tir de ahí fui es­pe­cia­li­zán­do­me ca­da vez más y, ca­si sin dar­me cuen­ta, em­pe­cé a de­jar co­sas de la­do pa­ra de­di­car­me a es­te de­por­te.

-¿Qué tu­vis­te que de­jar de la­do?

-Lo pri­me­ro fue el fút­bol con mis ami­gos. Lue­go, va­rios ca­sa­mien­tos, fies­tas, cum­plea­ños... Y aho­ra la ver­dad es que con la fa­cul­tad (N. de la R.: es­tu­dia Ad­mi­nis­tra­ción de Em­pre­sas) me es­tá cos­tan­do bas­tan­te. Es­te año, es­pe­cial­men­te, ca­si que aban­do­né el es­tu­dio pa­ra pre­pa­rar­me ade­cua­da­men­te pa­ra el mun­dial. No pue­do con to­do.

-¿Va­le la pe­na tan­ta re­nun­cia?

-¡Sí! Ob­via­men­te. Siem­pre di­go que no lo to­mo co­mo un tra­ba­jo, aun­que co­bro por ju­gar al rugby, por­que ha­go lo que me gus­ta. Me le­van­to con ga­nas de en­tre­nar, de me­jo­rar.

-¿Qué va­lo­res des­ta­cás de es­te de­por­te?

-Creo que son mu­chos. Siem­pre des­ta­co el te­ma del es­fuer­zo, es una dis­ci­pli­na que re­quie­re mu­cha de­di­ca­ción; ade­más en es­te am­bien­te abun­dan el com­pa­ñe­ris­mo y so­li­da­ri­dad. ¡Es ne­ce­sa­rio ju­gar en equi­po!

-¿Qué sig­ni­fi­có pa­ra vos lle­gar a ju­gar en los Pu­mas?

-Uf... Mu­cho. Pien­so que es el re­sul­ta­do del es­fuer­zo que hi­ce y tam­bién del em­pe­ño que pu­sie­ron mis com­pa­ñe­ros por­que sin ellos no me hu­bie­ra po­di­do mos­trar. Es di­fí­cil ex­pli­car la emo­ción de can­tar el himno en un mun­dial, es al­go que -de­fi­ni­ti­va­men­te- me gus­ta­ría vol­ver a vi­vir.

-¿Y en Río? ¿Có­mo vi­vis­te la ex­pe­rien­cia de par­ti­ci­par en un Jue­go Olím­pi­co?

-Ha­bía ju­ga­do Se­ven ha­ce tiem­po pe­ro des­pués de­jé y me en­tu­sia­mé cuan­do sur­gió la po­si­bi­li­dad de in­cor­po­rar­me al equi­po pa­ra com­pe­tir en Río. Te­nía­mos una idea pe­ro cuan­do lle­ga­mos a los Jue­gos Olím­pi­cos nos di­mos cuen­ta que era mu­cho más exi­gen­te de lo que pen­sa­ba­mos que iba a ser. Sin em­bar­go, es­tar ahí y cru­zar­me con los me­jo­res atle­tas de ca­da dis­ci­pli­na fue muy im­pre­sio­nan­te. De pron­to es­ta­ba desa­yu­nan­do al la­do de Ra­fael Na­dal, no es al­go que pa­se to­dos los días. Nos cru­za­mos en cuar­tos con Gran Bre­ta­ña y no nos fue bien. Es una cuen­ta pen­dien­te que me que­da, oja­lá ten­ga la opor­tu­ni­dad de vol­ver a com­pe­tir.

-Y aho­ra, post Río, es­tás in­cur­sio­nan­do en una cam­pa­ña pu­bli­ci­ta­ria...

-No me sien­to mo­de­lo. Ob­via­men­te es bueno que una mar­ca te con­vo­que pa­ra ser su ima­gen, más sien­do una firma que ha te­ni­do en sus cam­pa­ñas a per­so­nas que fue­ron re­fe­ren­tes míos. Al mar­gen de to­do, me sen­tí muy có­mo­do ha­cien­do las fo­tos.

-¿Te in­tere­sa la mo­da?

-Me gus­ta ves­tir­me bien, ja­más es­toy za­pa­rras­tro­so, pe­ro no me di­vier­te ir a com­prar ro­pa. No soy de ves­tir­me con las úl­ti­mas ten­den­cias.

-Y en un plano más per­so­nal, ¿Pen­sás for­mar una fa­mi­lia?

-Sí. Es­toy de no­vio y ten­go la idea de for­mar una fa­mi­lia, te­ner hi­jos y que ellos a su vez me con­vier­tan en abue­lo... Esa es mi idea a fu­tu­ro, pe­ro no sé si es el mo­men­to de em­pe­zar con ese plan. Apar­te me en­can­ta­ría es­tar ju­gan­do en mi club, pe­ro la URBA (Unión de Rugby de Bue­nos Ai­res) no per­mi­te que jue­guen pro­fe­sio­na­les así que es­pe­ro vol­ver a CU­BA cuan­do se aca­be mi ca­rre­ra pro­fe­sio­nal.

JU­GA­DOR DE TO­DA LA CAN­CHA. Ade­más de des­ta­car­se co­mo wing o co­mo cen­tro en los par­ti­dos de Los Pu­mas -y de Ja­gua­res, equi­po pro­fe­sio­nal en el que jue­ga ac­tual­men­te- Tu­te Moroni se des­ta­ca en las grá­fi­cas de Re­ver Pass, una mar­ca ur­ba­na li­ga­da al de­por­te.

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