“PRE­FIE­RO A MI FA­MI­LIA Y AMI­GOS AN­TES QUE A BROAD­WAY”

EM­PE­ZÓ EN EL TEA­TRO MU­SI­CAL PE­RO YA ES UNO DE LOS AC­TO­RES PRO­ME­SA DEL ME­DIO. HOY, ES COM­PA­ÑE­RO DE NI­CO­LÁS CABRÉ EN CUENTÁME CÓ­MO PA­SÓ Y ACA­BA DE ES­TRE­NAR LA OBRA ROCK OF AGES. A LOS 27 CON­FIE­SA SER UN PO­CO OB­SE­SI­VO Y ROM­PE LA RE­GLA AL CON­TAR QUE NA­DA LE A

Perfil (Domingo) - Luz - - NUESTRO HOMBRE - FOTOS: NORBERTO MELONE. >>

Es su gran año. Aca­ba de ter­mi­nar las fun­cio­nes de la obra El je­fe del mun­do en Mi­cro­tea­tro jun­to a Flo­ren­cia To­rren­te y di­ri­gi­da por Die­go Co­rán Oria, es par­te del elen­co de la ti­ra Cuén­ta­me có­mo pa­só en la Te­vé Pú­bli­ca y el uni­ta­rio Un ga­llo pa­ra Es­cu­la­pio y la se­ma­na pa­sa­da re­gre­só al tea­tro mu­si­cal co­mo uno de los pro­ta­go­nis­tas de Rock of Ages (Maipo) jun­to a Me­la­nia Le­noir, Fe­de­ri­co Coa­tes, Mi­cae­la Ra­ca­na y la par­ti­ci­pa­ción del can­tan­te Cae. “Vi la pie­za en Nue­va York y es una fies­ta. Una ex­pe­rien­cia con muy bue­na vi­bra con clá­si­cos del rock. Y, ade­más, se ven­de cer­ve­za en la sa­la “, cuen­ta Ma­tías so­bre es­ta nue­va apues­ta que cuen­ta la his­to­ria de una jo­ven que a fi­nes de los ´80 lle­ga a Los An­ge­les pa­ra triun­far co­mo can­tan­te. Los hits y el ves­tua­rio de la épo­ca acom­pa­ña­rán a es­ta so­ña­do­ra y sus ami­gos has­ta lo­grar la tan pre­cia­da fa­ma.

Ma­tías Agus­tín Ma­yer Wolf (nom­bre com­ple­to que de­no­ta cien­to por cien­to as­cen­den­cia ale­ma­na) tie­ne 27 años re­cién cum­pli­dos, pe­ro en su vi­da to­do pa­só de­ma­sia­do rá­pi­do. Em­pe­zó en 2008 co­mo co­ris­ta, pe­ro el pun­ta­pié ini­cial de su ca­rre­ra fue ser par­te del elen­co de Ca­si nor­ma­les (2012), pa­pel por el cual re­ci­bió no­mi­na­cio­nes a los pre­mios Hu­go, Ace, Flo­ren­cio Sán­chez (que ga­nó) y Tri­ni­dad Gue­va­ra. En ci­ne, es­tu­vo en el fil­me Ma­ra­cai­bo y en te­le fue el ami­go de el Chino Da­rín en His­to­ria de un clan.

-¿Re­cor­dás el pri­mer mo­men­to en que apa­re­ció en tu men­te la idea de ser ac­tor?

-(Pien­sa). No lo ten­go tan cla­ro. Em­pe­cé a can­tar a los 4 años gra­cias a mi her­mano To­más, que siem­pre se de­di­có a la mú­si­ca. La ac­tua­ción lle­gó más que na­da en el co­le­gio y con las obras de tea­tro y los ac­tos es­co­la­res. Fue to­do muy in­cons­cien­te y cuan­do me di cuen­ta de lo que ha­cía real­men­te ya me fas­ci­na­ba de­ma­sia­do.

-¿Y cuán­do pa­só a ser tu pro­fe­sión?

-Cuan­do ter­mi­né el co­le­gio me ins­cri­bí en la uni­ver­si­dad pa­ra es­tu­diar Eco­no­mía em­pre­sa­rial...

-¡Na­da que ver!

-(Ri­sas). No te creas. Me gus­tan mu­cho las ma­te­má­ti­cas y el pen­sa­mien­to abs­trac­to. Ter­mi­né la ca­rre­ra, por­que me in­tere­sa­ba y por­que soy bas­tan­te tes­ta­ru­do. Pe­ro du­ran­te la cur­sa­da tu­ve mu­chas se­ña­les que me mos­tra­ron real­men­te que mi pa­sión iba pa­ra otro la­do.

-Y lle­gó Ca­si nor­ma­les...

-Eso fue el es­pal­da­ra­zo. Ahí la vi­da me di­jo que no te­nía que ha­cer­me el ton­to y que de­ja­ra de mi­rar pa­ra el cos­ta­do: esa opor­tu­ni­dad fue real­men­te lo que me acer­có por fin cien­to por cien­to a la ac­tua­ción.

-Y hoy, ¿te ves tra­ba­jan­do en una em­pre­sa?

-No, pe­ro no lo des­car­to en el fu­tu­ro. Qui­zá te­nien­do mi pro­pia pro­duc­to­ra, de­be­ría ser una fir­ma vin­cu­la­da al ar­te sí o sí. Me in­tere­sa ma­ne­jar una em­pre­sa y ser un ac­tor es de cier­ta ma­ne­ra ser un mi­cro­em­pren­de­dor atí­pi­co. Hay va­rias co­sas de eco­no­mía que me sir­vie­ron pa­ra es­ta pro­fe­sión.

-¿El tea­tro mu­si­cal es lo tu­yo?

-No me ani­ma­ría a afir­mar­lo. Sí es lo que me for­mó ini­cial­men­te y lo que me abrió el ca­mino lo de­más. No sé si hoy por hoy es lo que más me gus­ta. Hay mu­chos mu­si­ca­les ac­tua­les que me pa­re­cen la re­ce­ta de Mc Do­nald´s, con una te­má­ti­ca ba­nal y un re­per­to­rio muy bá­si­co. Es­toy con mu­chas más ga­nas de ha­cer más tea­tro de tex­to y vol­ver a pro­bar suer­te con el ci­ne.

-¿Có­mo es tu vi­da co­ti­dia­na al mar­gen de tu pro­fe­sión?

-Ha­ce tres años que me mu­dé so­lo, no vi­vo más en Vi­cen­te Ló­pez don­de na­cí. Ten­go una vi­da so­cial muy ac­ti­va, ten­go ami­gos del co­le­gio y de la uni­ver­si­dad. Amo mi pro­fe­sión con lo­cu­ra, pe­ro no me po­dría de­di­car so­lo a eso. Ir a triun­far a Broad­way es el sue­ño ca­si tri­lla­do de to­dos. An­tes me preo­cu­pa­ba más y pen­sa­ba que me es­ta­ba per­dien­do una sú­per opor­tu­ni­dad, pe­ro aho­ra no me in­tere­sa­ría, pre­fie­ro que­dar­me en Bue­nos Ai­res y ser fe­liz con mis ami­gos y mi fa­mi­lia.

-¿Có­mo te lle­vás con las ta­reas del ho­gar?

-Me cues­tan por­que no soy na­da pro­li­jo. De­jo que se acu­mu­le mu­cho lío y or­deno co­mo ob­se­si­vo (ri­sas). Re­cién aho­ra es­toy col­gan­do cua­dros que ten­go ha­ce dos años en el pi­so. En la co­ci­na ven­go flo­jo, pi­do mu­chí­si­mo de­li­very. Soy ca­ta­dor de en­víos a do­mi­ci­lio.

-¿Te­nés hob­bies?

-To­mo cla­ses de can­to, bai­le y tea­tro. En­treno en un gim­na­sio y jue­go to­dos los jue­ves al fút­bol con mis ami­gos. Soy fa­ná­ti­co de Bo­ca y voy siem­pre a la can­cha. Los do­min­gos sin mi club no son do­min­gos.

-¿Es­tás en pa­re­ja?

-No y muy tran­qui­lo. Si apa­re­ce al­gu­na chi­ca no ten­go pro­ble­mas. Es­toy expectante a ver qué pa­sa. No me cie­rro al amor.

-Por úl­ti­mo, to­dos los ar­tis­tas de mu­si­cal sue­ñan con con­ver­tir­se en so­lis­tas, ¿es tu ca­so?

-No, na­da me abu­rre más. Me mue­ro ha­cien­do un show so­lo. Si can­to me gus­ta ha­cer­lo ac­tuan­do.

“NO ES­TOY DE NO­VIO. ES­TOY MUY TRAN­QUI­LO. SI APA­RE­CE AL­GU­NA CHI­CA NO TEN­GO PRO­BLE­MAS. ES­TOY EXPECTANTE A VER QUÉ PA­SA. NO ME CIE­RRO AL AMOR”.

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