El error de cálcu­lo en el sa­cri­fi­cio de la rei­na

Río Negro - Energía - - Vaca Muerta - VIC­TO­RIA TERZAGHI vic­to­riat@rio­ne­gro.com.ar

En po­lí­ti­ca hay una má­xi­ma im­plí­ci­ta que re­za que las bue­nas no­ti­cias las ca­pi­ta­li­za el lí­der y las ma­las las co­mu­ni­ca un sub­al­terno. El ob­je­ti­vo, en el se­gun­do ca­so, es per­mi­tir que un fun­cio­na­rio de ma­yor ran­go bo­rre con el co­do el “error” del fun­cio­na­rio menor sin sal­pi­car a la con­duc­ción. Una es­tra­te­gia de co­mu­ni­ca­ción que, co­mo mu­chas otras que se uti­li­zan en la po­lí­ti­ca, no dis­ta de­ma­sia­do de las apli­ca­das en el aje­drez.

Es­to fue lo que hi­zo el go­bierno na­cio­nal en la úl­ti­ma se­ma­na pe­ro con al­gu­nos erro­res de cálcu­los más que im­por­tan­tes. El se­cre­ta­rio de Ener­gía de la Na­ción, Ja­vier Igua­cel, emi­tió una re­so­lu­ción que car­ga­ba en los ya cas­ti­ga­dos usua­rios del ser­vi­cio de gas na­tu­ral el des­cal­ce en­tre las pro­duc­to­ras y las dis­tri­bui­do­ras. Más allá de lo ajus­ta­do a de­re­cho del re­co­no­ci­mien­to de la deu­da, la me­di­da era inevi­ta­ble­men­te irri­tan­te. El re­gue­ro de pól­vo­ra es­ta­ba echa­do y una se­gui­di­lla de ma­los mo­vi­mien­tos de cin­tu­ra ter­mi­na­ron en­cen­dien­do la me­cha: no só­lo Igua­cel erró al es­co­ger co­mo es­ce­na­rio de dis­cu­sión las cal­dea­das re­des so­cia­les, sino tam­bién en acu­sar a los afi­nes del an­te­rior go­bierno de fo­go­near el enojo de los con­su­mi­do­res endeudados en 24 cuo­tas.

Fue al­go así co­mo arro­jar­le naf­ta al fue­go y la pi­ra ar­dió y obli­gó en po­cos días al go­bierno na­cio­nal a re­cu­lar en su de­ci­sión y car­gar la mi­llo­na­ria deu­da so­bre las ar­cas del Es­ta­do, aun­que de la pró­xi­ma ges­tión. En aje­drez la rei­na se sa­cri­fi­ca pa­ra sal­var al rey y ha­cer­lo ga­nar la par­ti­da. Es el úl­ti­mo re­cur­so. Por­que equi­vo­car­se en el ti­ming de la ma­nio­bra no só­lo im­pli­ca de­bi­li­tar in­ne­ce­sa­ria­men­te al rey, que en es­te ca­so pu­do ver có­mo se le es­cu­rrie­ron de las ma­nos los vo­tos, sino que tam­bién lle­vó a de­bi­li­tar a un fun­cio­na­rio lla­ma­do a ser el in­ter­lo­cu­tor con las pe­tro­le­ras.

El jue­go fue mal leí­do y la ma­nio­bra ter­mi­nó mal. Y mien­tras aún res­ta re­con­tar los vo­tos per­di­dos da ca­ra a las elec­cio­nes de 2019, la de­bi­li­ta­ción del in­ter­lo­cu­tor que­dó plas­ma­da ayer en la reunión que con­vo­có pa­ra las principales ope­ra­do­ras y en la cual que­da­ron sillas va­cías.

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