Ca­ba­lle­ros sin ar­ma­du­ra

Sophia - - SUMARIO - MI­GUEL ESPECHE

Cor­te­ses, ama­bles, de­fen­so­res de las da­mas en pe­li­gro eran los ca­ba­lle­ros, los gen­ti­les de co­ra­zón, hom­bres que hoy son más di­fí­ci­les de ver (pe­ro que exis­ten), so­bre to­do por­que sus vir­tu­des pa­re­cen mar­chi­tas fren­te a tan­ta modernidad. Y no son po­cas las mu­je­res que an­he­lan encontrar al­guno pa­ra com­par­tir un gran amor.

Se los ex­tra­ña o no, se­gún la ver­sión que to­me­mos en cuen­ta. No se ex­tra­ña al so­bre­ac­tua­do y fal­so, que veía a las da­mas como ni­ñas in­de­fen­sas a las que ha­bía que so­co­rrer en su (su­pues­ta) fra­gi­li­dad. Aque­llos que po­nían al­mí­bar en la re­la­ción con li­son­jas va­nas y cor­te­sías des­me­di­das, ocul­tan­do así un afán de do­mi­na­ción.

Se ex­tra­ña, en cam­bio, al gen­til­hom­bre que era eso: gen­til y hom­bre. El que con una cortesía hon­ra­ba –no de­ni­gra­ba– la ca­pa­ci­dad de la da­ma en cues­tión, y la ex­pre­sa­ba por una ra­zón de fuer­za fí­si­ca o de ge­nui­na de­bi­li­dad cir­cuns­tan­cial de la per­so­na dig­na de su he­roís­mo.

Las for­mas van cam­bian­do, pe­ro hoy quie­ro hon­rar los va­lo­res que sub­ya­cen en la ca­ba­lle­ro­si­dad, asu­mien­do los ries­gos del ca­so. Es que, se sa­be, el te­rreno es­tá mi­na­do hoy por el dis­cur­so ideo­ló­gi­co que con­de­na cual­quier óp­ti­ca aje­na a su dog­ma y evi­ta pen­sar y sen­tir res­pec­to de los vericuetos más su­ti­les del asun­to.

De he­cho, es pla­ga la con­fu­sión en­tre el “igua­lis­mo” y la equi­dad. Res­pe­tar o, me­jor aún, amar no pa­sa por igua­lar o fu­sio­nar, sino por va­lo­rar y hon­rar al otro, des­de su sin­gu­la­ri­dad. Va­ro­nes y mu­je­res, por suer­te, no so­mos ni se­re­mos igua­les.

Es ver­dad que abrir una puer­ta y de­jar pa­sar pri­me­ro a la da­ma no es ya una cues­tión ab­so­lu­ta, so­bre to­do en las ge­ne­ra­cio­nes más jó­ve­nes. Pe­ro si­gue vi­gen­te lo que esas cos­tum­bres que­rían de­mos­trar: que el va­rón era ca­paz de dar­le un lu­gar sin­gu­lar a la mu­jer por so­bre su im­pul­so y por en­ci­ma de su egoís­mo.

Hoy el se­ñor que abor­de a una mu­jer sin an­tes ha­ber do­mes­ti­ca­do su im­pul­si­vi­dad po­co va­le como candidato, y me­nos aún va­le si su om­bli­go es el eje de su vi­da y se mues­tra in­ca­paz de mi­rar con ge­ne­ro­si­dad a su com­pa­ñe­ra. De allí que aque­llo de de­jar pa­sar pri­me­ro a las da­mas, ce­der­le el asien­to y ser­vir pri­me­ro su co­pa no fue­ra ga­ran­tía pe­ro ayu­da­ra a dis­cer­nir la ma­du­rez del va­rón que bus­ca­ba aga­sa­jar y de­mos­trar in­te­rés, sin por ello ser ser­vil o crá­pu­la.

Cuan­do las co­sas es­tán ra­zo­na­ble­men­te bien, la pa­re­ja es un equi­po de apo­yo re­cí­pro­co, con una pa­ri­dad que no es rí­gi­da. Cuan­do uno de los miem­bros es­tá en con­di­ción de fra­gi­li­dad o in­de­fen­sión, el otro lo cui­da y las si­me­trías se sus­pen­den has­ta nue­vo avi­so. Es desea­ble que en la re­la­ción se se­pa cui­dar al otro, co­bi­jar­lo cuan­do es­tá caí­do o se en­cuen­tra en con­di­ción frá­gil. El jue­go de la ca­ba­lle­ro­si­dad qui­zá ten­ga que ver con el rol del va­rón en to­do buen víncu­lo.

Aquel lu­gar del caballero, aun con nue­vas for­mas y li­tur­gias, me­re­ce in­cor­po­rar­se a nues­tro pai­sa­je, in­clu­so en un sen­ti­do mí­ti­co, pa­ra po­der sa­lir un ra­to de la ima­gen del va­rón “bes­tia vio­len­ta” o, por el con­tra­rio, “pas­teu­ri­za­do y li­via­ni­to”. Me re­fie­ro al hom­bre caballero, gen­til, que tiene res­to pa­ra acom­pa­ñar y va­len­tía pa­ra ha­cer lo que co­rres­pon­de. Por­que no to­do es igual, y por eso los ca­ba­lle­ros se dis­tin­guen. Aman la di­fe­ren­cia, la dis­fru­tan y en el ca­mino hon­ran su hom­bría, tan­to como la fe­mi­nei­dad po­de­ro­sa de la mu­jer que es­tá a su la­do.

MI­GUEL ESPECHE. Es psi­có­lo­go y coor­di­na­dor del Pro­gra­ma de Sa­lud Men­tal Ba­rrial del Hos­pi­tal Ig­na­cio Pi­ro­vano, de la CA­BA, en el que or­ga­ni­zan ta­lle­res de apo­yo pa­ra dis­tin­tas pro­ble­má­ti­cas. Es au­tor de los li­bros Pe­nas de amor y Criar sin mie­do.

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